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Formacion Universitaria

Ignacio Campoy
Experto en empresa, coaching y liderazgo

“Las empresas felices son empresas rentables”

Web
Medio de Prensa: La Razón

Fecha de publicación

18/12/2022

Versión online o papel publicada por el medio en su página web o tirada nacional

Ignacio Campoy
Experto en empresa, coaching y liderazgo

Recientemente se ha celebrado en Madrid el Word Business Forum (WOBI 2022), evento cumbre que ha reunido a los principales líderes políticos y empresariales de grandes compañías referentes en el mundo empresarial para compartir ideas innovadoras en estos tiempos de incertidumbres.

La jornada de apertura, a cargo del doctor en Filosofía y Piscología en Harvard, Tal Ben-Shahar, puso sobre el tapiz el papel que juega hoy en día la felicidad como activo de valor en las empresas, en estos momentos donde liderar en un entorno complejo y cambiante. La felicidad como ingrediente necesario al que hay que prestar atención porque ya se ha incorporado a ese modelo de liderazgo efectivo que se necesita hoy.
Uno de los participantes del WOBI ha sido Ignacio Campoy, experto en empresa, coaching y liderazgo, y autor de libros como “Master Coach Empresarial. La profesión del presente para el futuro”, “Metaliderazgo. La Ruta del Éxito” o “El libro del Neuroemprendedor”, y a punto de sacar uno nuevo, es uno de los fervientes defensores de la idea de que “la felicidad laboral es algo que define a esas organizaciones que triunfan”. Nosotros queremos saber por qué.
    

La primera pregunta es obligada, sobre todo ahora que tiene en el pool de salida un nuevo libro, “Inteligencia emocional para líderes”, ¿cómo encontramos hoy el equilibrio entre un buen liderazgo y la felicidad laboral de los empleados?

Una vez alguien me dijo que las personas no se van de las empresas, sino de los jefes. Esta frase, que desde entonces llevo conmigo como un mantra, me recuerda que efectivamente liderar de forma efectiva tiene que ver con la capacidad de identificar y generar condiciones motivantes para los profesionales. La felicidad de un colaborador tiene mucho que ver con el tipo de relación que dicho colaborador mantiene con su jefe inmediato. Numerosos estudios indican que un profesional motivado dedica cerca del 80% de su tiempo al rendimiento, mientras que otro insatisfecho no llega ni al 50%. Más claro imposible.
Por tanto, el equilibrio está precisamente en encontrar ese enfoque hacia el bienestar en la empresa, ayudando a los profesionales a encontrar el sentido a su trabajo y todo ello en conexión con los objetivos empresariales. Las empresas felices son, sin duda, empresas rentables porque son empresas que atraen talento, experimentan menos rotación de personal, hay menos absentismo y, sin duda, ya no sólo en términos de beneficios económicos, el impacto es infinitamente superior al de aquellas organizaciones cuyo personal no le encuentra sentido a su día a día laboral.
    

Los líderes que multiplican son aquellos que desarrollan una visión positiva tanto en su crecimiento como en el de su equipo, ¿cuánto hay de felicidad en esto?

Pues yo diría que todo. Liderar consiste, entre otras cuestiones, en tomar buenas decisiones orientadas a obtener los mejores resultados posibles. No existe un tipo de liderazgo único, -puede ser liderazgo dominante, influyente, sereno, concienzudo- pero lo que sí es importante es que quien aspire a ser un buen líder tiene que dominar los diferentes estilos, porque todos son relevantes, dependiendo del momento y de lo que esté en juego. Por eso, cuando se trata de tomar el timón, la felicidad es precisamente la gasolina sobre la que trazar la travesía. Si la gente es feliz en su trabajo, el esfuerzo invertido siempre va a dar buenos resultados.
    

Usted habla de tomar buenas decisiones, pero esto no es fácil, porque, ¿cómo se sabe cuando un líder ha tomado una buena decisión?

Efectivamente, no es fácil en absoluto, porque decidir no es otra cosa que elegir entre diferentes alternativas para afrontar un problema o una situación, ya sea actual o futura, y obtener la mejor solución posible. Nunca hay garantía al 100 % y por eso es tan importante la predisposición con la que se haga ese afrontamiento, promoviendo la escucha activa, la cultura de la transparencia, un feed-back inteligente, etc. Liderar significa estar continuamente tomando decisiones, pero eso sí, desde la confianza que te otorgan los demás. Muchas de estas decisiones ya se llevan a la práctica de manera individual, haciéndolo a través de nuestra personalidad, nuestras creencias, valores, pensamientos asociados, comportamiento dominante… Es algo que no dejamos de hacer, y por eso es tan importante que se sustente en el valor de la confianza. Parafraseando a Stephen Covey “si queremos despertar confianza, debemos ser dignos de confianza”.
    

Por tanto, ¿se puede decir que las emociones positivas dirigen aspectos como la confianza o la lealtad?

Sin duda. Ya que hablamos de lealtad, la mejor manera de mantener el talento en las organizaciones es que esta decisión parta del propio colaborador. Si el trabajo es una fuente de satisfacción, permanecerá voluntariamente, incluso aunque pudiera marcharse por un salario superior. El trabajo ocupa una parte fundamental en nuestra vida, influye en nuestro bienestar, no nos olvidemos.
    

Si se trata de proponer ideas para para promover la felicidad como un activo de valor en las empresas, usted diría…

Pues en primer lugar que hay que contar con líderes optimistas, que sirvan como inspiración y ejemplo, y que tengan esa capacidad de motivación que también pasa por acciones como reconocer el trabajo efectuado, utilizar un lenguaje interno y externo positivo, promover la cultura de la mejora continua, incorporar y celebrar días especiales donde los profesionales puedan establecer otro tipo de vínculos, etc.
    

Por último, como estudioso de la inteligencia emocional en las organizaciones, -su último libro es un tratado sobre este asunto-, ¿existe relación entre la felicidad y la inteligencia emocional?

Absolutamente, y la relación es directamente proporcional. Esto es: a mayor inteligencia emocional empleada en la gestión, organizaciones, más felices y, por tanto, un mayor y mejor rendimiento. Existe una relación entre los componentes de la inteligencia emocional y el bienestar personal, social, laboral y, por supuesto, emocional. El mero hecho de adquirir destrezas para afrontar las dificultades tiene que ver con ese estado subjetivo, esa predisposición más o menos satisfactoria con la que hacemos las cosas.

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“Cuando se trata de tomar el timón, la felicidad es precisamente la gasolina sobre la que trazar la travesía”
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“El mero hecho de adquirir destrezas para afrontar las dificultades tiene que ver con ese estado subjetivo, esa predisposición más o menos satisfactoria con la que hacemos las cosas”

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