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“El 20% de las mujeres consume anticonceptivos de forma inadecuada con un alto riesgo para su salud”
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El Síndrome Xenoestrogénico (SXE) describe los efectos de la exposición prolongada a anticonceptivos hormonales y abre la puerta a una anticoncepción más personalizada basada en el perfil genético.
El equipo de científicos del Centro Internacional de Neurociencias y Medicina Genómica, que dirige el Dr. Ramón Cacabelos, catedrático de Medicina Genómica y presidente de EuroEspes, acaba de hacer pública la identificación y caracterización de una nueva entidad clínica, bautizada con el nombre de Síndrome Xenoestrogénico (SXE). Dialogamos con el Dr. Cacabelos sobre este importante hallazgo.
¿Qué es exactamente el Síndrome Xenoestrogénico y por qué considera que su identificación supone un hallazgo relevante desde el punto de vista clínico y biomédico?
El Síndrome Xenoestrogénico es un concepto clínico-biológico que describe alteraciones asociadas a la exposición prolongada a estrógenos exógenos, especialmente por el consumo crónico de anticonceptivos hormonales. No se trata de una enfermedad clásica, sino de un síndrome que podría afectar al 20% de las mujeres con un perfil genómico y farmacogenético determinado. Los anticonceptivos no solo inhiben la fertilidad, sino que pueden modular la biología femenina a nivel endocrino, metabólico, vascular y neuropsicológico. Esta nueva entidad permite analizar de forma conjunta riesgos que hasta ahora se estudiaban por separado.
¿A qué perfil de mujeres puede afectar el Síndrome Xenoestrogénico?
El SXE afectaría, en teoría, a mujeres expuestas de forma prolongada a anticonceptivos hormonales, especialmente cuando su consumo se mantiene durante más de tres años. No obstante, no todas responden igual ni desarrollan la misma intensidad de cambios. La evolución depende de factores como la edad, el tipo de anticonceptivo, la duración del uso, el tabaquismo, la obesidad, los antecedentes cardiovasculares, el perfil hormonal, la salud mental y, de forma muy relevante, la predisposición genética y farmacogenómica. No es, por tanto, una condición uniforme: aunque muchas mujeres los toleran bien, existe un subgrupo con mayor vulnerabilidad biológica.
A la vista de la investigación realizada, ¿qué porcentaje de mujeres consumidoras de anticonceptivos hormonales podría desarrollar el SXE?
Sabemos que millones de mujeres utilizan anticonceptivos hormonales en todo el mundo. El SXE podría estar presente en cerca de un 20% de mujeres, consumidoras crónicas de anticonceptivos. Muchos de los componentes del SXE aparecen con distinta frecuencia en la población femenina: algunas presentan cambios metabólicos, otras alteraciones afectivas, otras disminución de la libido, otras mayor riesgo trombótico y otras incremento del riesgo de cáncer, especialmente de mama.
¿Cuáles son los signos, síntomas y manifestaciones más frecuentes del Síndrome Xenoestrogénico y cómo puede llegar a impactar en la salud de la mujer?
Los signos y síntomas más frecuentes del SXE configuran un cuadro relativamente reconocible. En el plano endocrino, puede producirse una supresión de la ovulación y una estabilización artificial del ciclo hormonal, con cambios en la libido, la respuesta sexual y la sensación de energía. A nivel metabólico, pueden aparecer alteraciones en triglicéridos, lipoproteínas, insulina y marcadores inflamatorios. En el ámbito vascular, destaca una mayor tendencia procoagulante y riesgo tromboembólico, especialmente en mujeres predispuestas y con riesgo cardio o cerebrovascular. Desde el punto de vista neuropsicológico, algunas mujeres presentan ansiedad, síntomas depresivos, cambios del estado de ánimo o alteraciones en la respuesta al estrés. En conjunto, el SXE combina rasgos endocrinos, metabólicos, vasculares y emocionales.
¿Qué papel desempeña el genoma en el riesgo de desarrollar Síndrome Xenoestrogénico y cómo debe abordarse su tratamiento desde la medicina personalizada?
La influencia del genoma es decisiva, ya que ciertas variantes genéticas preexistentes condicionan cómo responde el organismo a los anticonceptivos hormonales y qué nivel de riesgo asume cada mujer. Por eso hablamos de susceptibilidad farmacogenética. Existen genes, como los relacionados con la coagulación, los receptores estrogénicos o el metabolismo hormonal, que pueden influir en la tolerancia y en la intensidad de los síntomas. A partir de ahí, el tratamiento debe plantearse desde una medicina personalizada: revisar el tipo de anticonceptivo, la dosis, la duración del uso y la necesidad real de mantenerlo, además de controlar los posibles efectos vasculares, metabólicos, emocionales y sexuales según el perfil clínico y genético de cada paciente.
En términos de prevención, ¿qué medidas permitirían reducir el riesgo de desarrollar este síndrome y avanzar hacia un uso más personalizado y seguro de los anticonceptivos hormonales?
La prevención pasa por seleccionar mejor a las candidatas a anticoncepción hormonal y evitar una prescripción rutinaria e indiferenciada. Hay que valorar antecedentes familiares, trombofilia, migraña con aura, tabaquismo, obesidad, hipertensión, salud mental y susceptibilidad genética. También es fundamental revisar periódicamente la tolerancia y no considerar el anticonceptivo como una intervención biológicamente neutra. Prevenir el SXE significa avanzar hacia una anticoncepción de precisión: más personalizada, más prudente y mejor monitorizada. El objetivo no es demonizar los anticonceptivos, que tienen beneficios indiscutibles, sino usarlos con inteligencia clínica, comprendiendo que son moduladores potentes de la biología femenina y que, en algunas mujeres, pueden inducir un fenotipo de riesgo que conviene anticipar, vigilar y corregir.












