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Dr. García Campayo

Dr. García Campayo
Psicólogo

“El dolor es inevitable, pero el sufrimiento innecesario tiene solución”

Web
Medio de Prensa: La Razón
Sectores: Psicología | Salud

Fecha de publicación

21/09/2025

Versión online o papel publicada por el medio en su página web o tirada nacional

Dr. García Campayo
Psicólogo

El Dr. Javier García Campayo presenta “Adiós al sufrimiento inútil”, un libro práctico que explora causas y soluciones del malestar, ofreciendo técnicas accesibles para transformar dolor y pérdidas en aprendizaje vital. Hablamos con él.

No es muy habitual hablar sobre el sufrimiento. ¿Qué le ha llevado a escribir este nuevo libro “Adiós al sufrimiento inútil”?

Hace dos años publiqué “Parar para vivir mejor”, donde desarrollaba técnicas psicológicas como mindfulness, compasión, aceptación, psicología positiva o conectar con el sentido de la vida. Ese libro proponía soluciones. Este nuevo libro se centra en las causas: ¿qué tipos de sufrimiento experimentamos? Una vez identificados, podemos aplicar la solución específica.

 

Usted dice que el dolor es inevitable, pero el sufrimiento innecesario tiene solución. ¿Sufrimos más de lo que deberíamos?

Sin duda sufrimos mucho más de lo necesario. No somos conscientes del poder de una mente entrenada que evitaría generar rumiaciones y emociones como ansiedad o tristeza. Mucho sufrimiento surge al anticipar situaciones negativas que no ocurren o al recordar hechos pasados inmodificables. También por interpretar la realidad con un sesgo negativo.

 

En el libro explica que hay diferentes tipos de sufrimiento. ¿Cuáles son? ¿Cuál es más fácil evitar?

Hay tres tipos. El primero es el dolor físico, asociado a enfermedades o envejecimiento. Se trata con fármacos, pero también con técnicas psicológicas que reducen el aspecto cognitivo y emocional. Después está el sufrimiento psicológico, inevitable o evitable. El inevitable es, por ejemplo, la muerte de un ser querido. El evitable surge de pensamientos distorsionados: “No podré seguir viviendo sin esa persona”. Ese es el primero a trabajar, haciéndonos conscientes de que son ideas irreales. También hay técnicas para que el sufrimiento inevitable sea más soportable y nos permita crecer.

 

¿Es posible que nos enganchemos al sufrimiento?

Sí. La mayoría de las veces de forma involuntaria, porque creemos que preocuparnos nos ayuda a controlar lo que tememos. Si esperamos 15 días el resultado de una prueba médica, pensamos continuamente en ello, aunque sea inútil porque no modificará nada. Con entrenamiento en mindfulness podríamos dejar de anticipar hasta conocer el resultado, pero no podemos evitarlo.

En otras ocasiones buscamos inconscientemente el sufrimiento como expiación. Nos sentimos culpables y creemos que lo merecemos. Los seres humanos somos complejos, pero esa complejidad a menudo la usamos para sufrir más.

 

Una de las cosas que más sufrimiento produce son las pérdidas. No solo personas, también juventud, belleza o trabajo. ¿Somos conscientes de ello?

Sí, somos conscientes, pero solemos gestionarlo negando que ocurrirá. La psicoterapia propone aceptar la impermanencia, el cambio y el paso del tiempo. Así disfrutamos cada momento y descubrimos que cada etapa tiene belleza y felicidad. Aunque nuestra sociedad anhela la juventud, los estudios muestran que los mayores de 50 años son más felices porque alcanzan madurez emocional. Cada situación tiene su luz y sus inconvenientes, hay que aprender a disfrutarlas todas.

 

Usted es psiquiatra. ¿Qué técnicas utiliza con sus pacientes para manejar el dolor?

El dolor es sensorial, cognitivo y emocional. La dimensión sensorial mejora con fármacos, pero lo que más sufrimiento produce es lo cognitivo y emocional: pensamientos de catastrofismo y rechazo, emociones desagradables. Eso predice el consumo de analgésicos y la discapacidad. Estos dos componentes se trabajan con mindfulness o terapias cognitivas. Se aprende a estar con el dolor sin anticipar cómo será mañana, adaptándose al momento y agradeciendo los ratos de menor intensidad.

 

Su libro es eminentemente práctico. ¿A qué nos ayuda leerlo? ¿Qué encontrará el lector?

Está pensado para cualquier persona, porque todos sufrimos en mayor o menor medida. Puede ser un buen antídoto para disminuirlo. También puede compartirse con el entorno, que, si está receptivo, podrá aplicar algunas técnicas. El lector hallará situaciones de la vida diaria y formas de manejarlas para sufrir menos, ilustradas con casos reales con los que identificarse.

 

¿Cree que podemos transformar el dolor en aprendizaje? ¿Cómo?

Siempre es posible, pero hay que estar entrenado con técnicas como las que describimos. De lo contrario, el sufrimiento puede devastar: volvernos más enfadados, desconfiados, aislados o agresivos. Para generar aprendizaje es fundamental tener un sentido claro de la vida y ser conscientes de que todos sufrimos, lo que nos iguala. Eso nos ayuda a apreciar más la vida y a los demás. Pese al sufrimiento, la vida es hermosa y vale la pena vivirla. Deberíamos unirnos para disminuirlo entre todos.

 

En el libro habla de experiencias de pacientes. ¿Nos puede contar alguna personal que le haya hecho reflexionar sobre el sufrimiento evitable?

Sí. Cuando tenía 8 años mi madre estuvo a punto de morir. Se despidió de mi hermano y de mí, y estuvimos días llorándola. Sin embargo, se recuperó. Esa vivencia, que otros ven como un drama, para mí fue lo mejor que pudo pasarme. La sensación de impermanencia y de sentido de la vida quedó grabada en mí y ha marcado todo lo que he hecho después.

{ "tipo_publicacion": "entrevista", "empresa": "", "entrevistado": "Dr. Javier García Campayo", "cargo": "psiquiatra", "titular": "El dolor es inevitable, pero el sufrimiento innecesario tiene solución", "subtitulo": "", "entradilla": "El Dr. Javier García Campayo presenta “Adiós al sufrimiento inútil”, un libro práctico que explora causas y soluciones del malestar, ofreciendo técnicas accesibles para transformar dolor y pérdidas en aprendizaje vital. Hablamos con él.", "texto_general": "<p>No es muy habitual hablar sobre el sufrimiento ¿Qué le ha llevado a escribir este nuevo libro “Adiós al sufrimiento inútil”?</p><br><br><h4>¿Qué le ha llevado a escribir este nuevo libro “Adiós al sufrimiento inútil”?</h4><p>Hace dos años escribí en la misma editorial el libro “Parar para vivir mejor”, en el que desarrollaba técnicas psicológicas que ayudan a tener menor estrés y malestar. En él analicé técnicas como mindfulness, compasión, aceptación, psicología positiva o conectar con el sentido de la vida. Esa sería una aproximación, las soluciones. El enfoque de este nuevo libro es complementario e inverso, sobre las causas. Es decir, ¿cuáles son los tipos de sufrimiento que podemos experimentar? Una vez identificados podemos aplicar la solución específica a cada tipo de sufrimiento.</p><br><br><h4>Usted dice en el libro que el dolor es inevitable, pero el sufrimiento innecesario tiene solución. ¿Sufrimos más de lo que deberíamos? ¿Cree que en ocasiones es inútil sufrir ¿Cómo podemos evitarlo?</h4><p>Sin duda los seres humanos sufrimos mucho más de lo necesario y, si, en esas ocasiones es inútil sufrir. No somos conscientes del poder de una mente entrenada que nos permitiría evitar que generásemos pensamientos de preocupación, lo que llamamos rumiaciones, y emociones desagradables como ansiedad, tristeza o similares. Mucho de nuestro sufrimiento nos lo generamos nosotros anticipando situaciones negativas que luego no ocurren o recordando hechos pasados que ya no se pueden modificar y que es inútil recordarlos continuamente. También mucho sufrimiento ocurre por la interpretación distorsionada de lo que nos ocurre, siempre con un sesgo negativo.</p><br><br><h4>En el libro explica que hay diferentes tipos de sufrimiento ¿nos puede explicar cuáles son? ¿Cuál de estos tipos de sufrimiento es más fácil evitar?</h4><p>Habría tres tipos de sufrimiento. El primero sería el dolor físico, generalmente asociado a enfermedades o envejecimiento. Ya hemos dicho que el componente sensorial se trata básicamente con farmacología, pero que hay técnicas psicológicas para disminuir el aspecto cognitivo y emocional, que son aún más importantes. Después estaría el sufrimiento psicológico, que a su vez se divide en inevitable y evitable. Inevitable es, por ejemplo, la muerte de un ser querido como una pareja, ya que siempre nos va a producir un cierto nivel de sufrimiento. En esa misma situación, el evitable es el sufrimiento que, a menudo, nos generamos pensando, por ejemplo: “No voy a poder seguir viviendo sin esa persona, la vida no tendrá sentido, no quiero conocer a nadie nunca más”. El evitable, como su nombre indica, es el primero que habría que trabajar, haciéndonos conscientes de que esos pensamientos están distorsionados por el sufrimiento de ese momento, pero no son realistas, no tienen base. También hay técnicas para que el sufrimiento inevitable sea más soportable y nos permita crecer emocionalmente.</p><br><br><h4>¿Es posible que a veces nos enganchemos de alguna manera al sufrimiento?</h4><p>Los seres humanos tendemos a engancharnos al sufrimiento. La mayoría de las veces de forma involuntaria, porque no podemos evitar seguir pensando en un sufrimiento que creemos que puede ocurrir. Preocuparnos, es decir, pensar continuamente en ello, nos hace creer que nos ayuda a controlarlo, que así podremos evitarlo. Un ejemplo es cuando nos hacen una prueba médica que tarda 15 días en saberse el diagnóstico. La mayoría de nosotros está pensando continuamente en ello, preocupándose, cuando es inútil porque no va a modificar el resultado. Lo que tendríamos que hacer, si nuestra mente estuviese entrenada en mindfulness, por ejemplo, sería no pensar en ello hasta que nos den la información. Pro no podemos evitarlo. En otras ocasiones nos producimos sufrimiento como una forma de expiación. Sentimos que hemos hecho algo mal, nos sentimos culpables y buscamos inconscientemente el sufrimiento porque creemos que “nos lo merecemos”. Los seres humanos somos muy complejos, pero esa complejidad solemos usarla no para ser más felices sino para sufrir más.</p><br><br><h4>Una de las cosas que más sufrimiento produce son las pérdidas, pero como Usted explica en su libro a lo largo de la vida tenemos que afrontar no solo que desaparezcan personas, trabajos o cosas que nos interesan… a medida que avanza la vida dejamos la niñez, la juventud, la belleza, la forma física, etc. ¿Es el ser humano, en general, consciente que todo esto supone también una perdida que puede causarnos sufrimiento? Al hacerlo ¿podremos encontrar maneras de evitar el sufrimiento inútil?</h4><p>Si, los seres humanos somos muy conscientes del sufrimiento que producen las pérdidas, no solo de personas queridas, sino de posesiones o de situaciones queridas (la juventud, un buen trabajo, etc.). La manera que tenemos de gestionar las pérdidas es no pensar en ellas, no querer darnos cuenta, negarlas, pensando que así no ocurrirán. La visión desde la psicoterapia es que hay que aceptar, hay que acostumbrarse a incorporar a nuestras vidas conceptos como la impermanencia, el cambio continuo, el paso del tiempo. De esta manera disfrutaremos cada momento porque es único, pero también descubriremos que cada situación tiene una belleza y una felicidad intrínseca. Nuestra sociedad anhela la juventud, pero todos los estudios dicen que las personas mayores de 50 años son mucho más felices que los jóvenes, porque han alcanzado una madurez emocional que solo se logra con la edad. Cada situación tiene su belleza y sus inconvenientes. Hay que aprender eso y disfrutar de todas ellas.</p><br><br><h4>Usted es psiquiatra, ¿qué técnicas utiliza con sus pacientes para ayudarles a manejar el dolor?</h4><p>El dolor es una experiencia sensorial, acompañada de pensamientos de rechazo y catastrofismo (componente cognitivo) y emociones desagradables (componente emocional). La dimensión sensorial solo mejora con analgésicos y otros fármacos, pero, aunque parezca increíble, lo que produce un mayor sufrimiento es el aspecto cognitivo y emocional. Eso es lo que predice el consumo de analgésicos y la discapacidad que produce. Y esos dos componentes se pueden trabajar muy bien con técnicas psicológicas como mindfulness o terapias cognitivas. Uno aprende a estar con el dolor sin anticipar cómo será mañana o las dificultades que nos va a producir, sino adaptándose a cómo está el cuerpo en ese momento y agradeciendo los momentos en que el dolor es menor.</p><br><br><h4>Su libro es eminentemente práctico ¿A qué y cómo nos ayuda leerle? ¿Qué va a encontrar el lector?</h4><p>Si, es eminente práctico. Está pensado para cualquier persona, porque todos tenemos que experimentar más o menos sufrimiento a lo largo de la vida y puede ser un buen antídoto para disminuirlo. Nos puede ayudar a nosotros y también podríamos compartirlo con nuestro entorno y, si las otras personas están receptivas, ellas podrían utilizar algunas de las técnicas que proponemos. Lo que el lector va a encontrar son situaciones de la vida diaria y formas de manejarse con ellas para experimentar menos sufrimiento. Todo ello ilustrado con situaciones de personas reales con las que podemos identificarnos.</p><br><br><h4>¿Cree que podemos transformar el dolor en aprendizaje? ¿Cómo puede conseguirse?</h4><p>Siempre puede transformarse el dolor, el sufrimiento, en aprendizaje, pero hay que estar entrenado para ello con técnicas como las que describimos. Si no lo hacemos así y el individuo no está preparado, el sufrimiento puede producir un efecto devastador en él, y convertirle en una persona mucho más enfadada y desconfiada con el mundo, con tendencia al aislamiento e, incluso, a la agresividad. Para generar el aprendizaje es muy importante tener un claro sentido de la vida y hacerse consciente de que todos los seres humanos sufrimos y que este hecho nos iguala. Esto nos ayuda a apreciar mucho más la vida, porque pese al sufrimiento es hermosa y vale la pena vivirla. Y a apreciar más a los seres humanos, porque todos estamos destinados a este sufrimiento, y lo que deberíamos hacer es unirnos más para intentar entre todos ayudarnos a disminuirlo.</p><br><br><h4>En el libro habla de experiencias de diferentes pacientes de porqué sufren ¿Nos puede contar alguna experiencia suya personal que le haya hecho reflexionar sobre el sufrimiento evitable?</h4><p>Claro. En alguno de mis libros he contado que cuando tenía 8 años mi madre estuvo a punto de morir. Se despidió de mi hermano y de mí y dábamos por hecho que moriría y estuvimos llorándola días. Sin embargo, milagrosamente se recuperó. Esa vivencia, que cuando la he contado a

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El Dr. García Campayo afirma que gran parte del sufrimiento humano proviene de pensamientos distorsionados, anticipaciones negativas y recuerdos que ya no pueden cambiarse.
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En él analicé técnicas como mindfulness, compasión, aceptación, psicología positiva o conectar con el sentido de la vida. Esa sería una aproximación, las soluciones. El enfoque de este nuevo libro es complementario e inverso, sobre las causas. Es decir, ¿cuáles son los tipos de sufrimiento que podemos experimentar? Una vez identificados podemos aplicar la solución específica a cada tipo de sufrimiento.</p><br><br><h4>Usted dice en el libro que el dolor es inevitable, pero el sufrimiento innecesario tiene solución. ¿Sufrimos más de lo que deberíamos? ¿Cree que en ocasiones es inútil sufrir ¿Cómo podemos evitarlo?</h4><p>Sin duda los seres humanos sufrimos mucho más de lo necesario y, si, en esas ocasiones es inútil sufrir. No somos conscientes del poder de una mente entrenada que nos permitiría evitar que generásemos pensamientos de preocupación, lo que llamamos rumiaciones, y emociones desagradables como ansiedad, tristeza o similares. Mucho de nuestro sufrimiento nos lo generamos nosotros anticipando situaciones negativas que luego no ocurren o recordando hechos pasados que ya no se pueden modificar y que es inútil recordarlos continuamente. También mucho sufrimiento ocurre por la interpretación distorsionada de lo que nos ocurre, siempre con un sesgo negativo.</p><br><br><h4>En el libro explica que hay diferentes tipos de sufrimiento ¿nos puede explicar cuáles son? ¿Cuál de estos tipos de sufrimiento es más fácil evitar?</h4><p>Habría tres tipos de sufrimiento. El primero sería el dolor físico, generalmente asociado a enfermedades o envejecimiento. Ya hemos dicho que el componente sensorial se trata básicamente con farmacología, pero que hay técnicas psicológicas para disminuir el aspecto cognitivo y emocional, que son aún más importantes. Después estaría el sufrimiento psicológico, que a su vez se divide en inevitable y evitable. Inevitable es, por ejemplo, la muerte de un ser querido como una pareja, ya que siempre nos va a producir un cierto nivel de sufrimiento. En esa misma situación, el evitable es el sufrimiento que, a menudo, nos generamos pensando, por ejemplo: “No voy a poder seguir viviendo sin esa persona, la vida no tendrá sentido, no quiero conocer a nadie nunca más”. El evitable, como su nombre indica, es el primero que habría que trabajar, haciéndonos conscientes de que esos pensamientos están distorsionados por el sufrimiento de ese momento, pero no son realistas, no tienen base. También hay técnicas para que el sufrimiento inevitable sea más soportable y nos permita crecer emocionalmente.</p><br><br><h4>¿Es posible que a veces nos enganchemos de alguna manera al sufrimiento?</h4><p>Los seres humanos tendemos a engancharnos al sufrimiento. La mayoría de las veces de forma involuntaria, porque no podemos evitar seguir pensando en un sufrimiento que creemos que puede ocurrir. Preocuparnos, es decir, pensar continuamente en ello, nos hace creer que nos ayuda a controlarlo, que así podremos evitarlo. Un ejemplo es cuando nos hacen una prueba médica que tarda 15 días en saberse el diagnóstico. La mayoría de nosotros está pensando continuamente en ello, preocupándose, cuando es inútil porque no va a modificar el resultado. Lo que tendríamos que hacer, si nuestra mente estuviese entrenada en mindfulness, por ejemplo, sería no pensar en ello hasta que nos den la información. Pro no podemos evitarlo. En otras ocasiones nos producimos sufrimiento como una forma de expiación. Sentimos que hemos hecho algo mal, nos sentimos culpables y buscamos inconscientemente el sufrimiento porque creemos que “nos lo merecemos”. Los seres humanos somos muy complejos, pero esa complejidad solemos usarla no para ser más felices sino para sufrir más.</p><br><br><h4>Una de las cosas que más sufrimiento produce son las pérdidas, pero como Usted explica en su libro a lo largo de la vida tenemos que afrontar no solo que desaparezcan personas, trabajos o cosas que nos interesan… a medida que avanza la vida dejamos la niñez, la juventud, la belleza, la forma física, etc. ¿Es el ser humano, en general, consciente que todo esto supone también una perdida que puede causarnos sufrimiento? Al hacerlo ¿podremos encontrar maneras de evitar el sufrimiento inútil?</h4><p>Si, los seres humanos somos muy conscientes del sufrimiento que producen las pérdidas, no solo de personas queridas, sino de posesiones o de situaciones queridas (la juventud, un buen trabajo, etc.). La manera que tenemos de gestionar las pérdidas es no pensar en ellas, no querer darnos cuenta, negarlas, pensando que así no ocurrirán. La visión desde la psicoterapia es que hay que aceptar, hay que acostumbrarse a incorporar a nuestras vidas conceptos como la impermanencia, el cambio continuo, el paso del tiempo. De esta manera disfrutaremos cada momento porque es único, pero también descubriremos que cada situación tiene una belleza y una felicidad intrínseca. Nuestra sociedad anhela la juventud, pero todos los estudios dicen que las personas mayores de 50 años son mucho más felices que los jóvenes, porque han alcanzado una madurez emocional que solo se logra con la edad. Cada situación tiene su belleza y sus inconvenientes. Hay que aprender eso y disfrutar de todas ellas.</p><br><br><h4>Usted es psiquiatra, ¿qué técnicas utiliza con sus pacientes para ayudarles a manejar el dolor?</h4><p>El dolor es una experiencia sensorial, acompañada de pensamientos de rechazo y catastrofismo (componente cognitivo) y emociones desagradables (componente emocional). La dimensión sensorial solo mejora con analgésicos y otros fármacos, pero, aunque parezca increíble, lo que produce un mayor sufrimiento es el aspecto cognitivo y emocional. Eso es lo que predice el consumo de analgésicos y la discapacidad que produce. Y esos dos componentes se pueden trabajar muy bien con técnicas psicológicas como mindfulness o terapias cognitivas. Uno aprende a estar con el dolor sin anticipar cómo será mañana o las dificultades que nos va a producir, sino adaptándose a cómo está el cuerpo en ese momento y agradeciendo los momentos en que el dolor es menor.</p><br><br><h4>Su libro es eminentemente práctico ¿A qué y cómo nos ayuda leerle? ¿Qué va a encontrar el lector?</h4><p>Si, es eminente práctico. Está pensado para cualquier persona, porque todos tenemos que experimentar más o menos sufrimiento a lo largo de la vida y puede ser un buen antídoto para disminuirlo. Nos puede ayudar a nosotros y también podríamos compartirlo con nuestro entorno y, si las otras personas están receptivas, ellas podrían utilizar algunas de las técnicas que proponemos. Lo que el lector va a encontrar son situaciones de la vida diaria y formas de manejarse con ellas para experimentar menos sufrimiento. Todo ello ilustrado con situaciones de personas reales con las que podemos identificarnos.</p><br><br><h4>¿Cree que podemos transformar el dolor en aprendizaje? ¿Cómo puede conseguirse?</h4><p>Siempre puede transformarse el dolor, el sufrimiento, en aprendizaje, pero hay que estar entrenado para ello con técnicas como las que describimos. Si no lo hacemos así y el individuo no está preparado, el sufrimiento puede producir un efecto devastador en él, y convertirle en una persona mucho más enfadada y desconfiada con el mundo, con tendencia al aislamiento e, incluso, a la agresividad. Para generar el aprendizaje es muy importante tener un claro sentido de la vida y hacerse consciente de que todos los seres humanos sufrimos y que este hecho nos iguala. Esto nos ayuda a apreciar mucho más la vida, porque pese al sufrimiento es hermosa y vale la pena vivirla. Y a apreciar más a los seres humanos, porque todos estamos destinados a este sufrimiento, y lo que deberíamos hacer es unirnos más para intentar entre todos ayudarnos a disminuirlo.</p><br><br><h4>En el libro habla de experiencias de diferentes pacientes de porqué sufren ¿Nos puede contar alguna experiencia suya personal que le haya hecho reflexionar sobre el sufrimiento evitable?</h4><p>Claro. En alguno de mis libros he contado que cuando tenía 8 años mi madre estuvo a punto de morir. Se despidió de mi hermano y de mí y dábamos por hecho que moriría y estuvimos llorándola días. Sin embargo, milagrosamente se recuperó. Esa vivencia, que cuando la he contado a

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