
Iberian Sustainable Mining
ISMC se consolida como actor clave en minerales estratégicos europeos
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La carrera europea por asegurar el suministro de materias primas críticas ha colocado a la minería en el centro de la agenda económica e industrial. El Clúster Ibérico para la Minería Sostenible (ISMC) se ha consolidado como uno de los principales instrumentos para articular inversiones, innovación y desarrollo territorial en torno a una minería más sostenible y alineada con los objetivos estratégicos de la Unión Europea. Bajo la dirección de Santiago Cuesta López, el clúster impulsa un modelo que conecta explotación responsable, industria transformadora y economía circular con una clara vocación de competitividad.
Desde su creación en 2018 en León, el ISMC ha pasado de ser una iniciativa regional a convertirse en un actor de referencia a nivel nacional y europeo. Actualmente agrupa a cerca de un centenar de socios y ha movilizado en pocos años alrededor de 100 millones de euros en inversiones vinculadas a proyectos de innovación industrial, digitalización y sostenibilidad. “La minería sostenible es mucho más que la extracción responsable; es una palanca de desarrollo territorial, una plataforma de innovación y un eje vertebrador de soberanía industrial europea”, afirma Santiago Cuesta López.
Ecosistemas industriales
El clúster actúa como catalizador de ecosistemas industriales especializados en materias primas críticas, conectando empresas mineras, industria auxiliar, centros tecnológicos, universidades y administraciones públicas. El objetivo es superar la fragmentación tradicional del sector y generar masa crítica suficiente para competir en un entorno global cada vez más exigente.
“El reto es pasar de proyectos aislados a ecosistemas colaborativos que impulsen la transferencia tecnológica, atraigan inversión y aseguren impacto económico duradero en los territorios”, subraya Cuesta López. Este enfoque permite abordar de forma conjunta desafíos clave como la reducción de costes operativos mediante la digitalización, la mejora de la eficiencia energética o el cumplimiento de los nuevos requisitos regulatorios europeos en materia de sostenibilidad y trazabilidad.
La estrategia del ISMC se orienta especialmente a sectores industriales con fuerte crecimiento previsto, como las tecnologías limpias, el almacenamiento energético, la movilidad eléctrica o la industria de defensa, todos ellos altamente dependientes de un suministro estable de minerales estratégicos.
Innovación y retorno económico regional
Uno de los ejes de actuación del clúster es su alineación con los Valles de Innovación promovidos por la Comisión Europea, una iniciativa destinada a integrar regiones especializadas en redes industriales interregionales. Para el ISMC, esta herramienta es clave para canalizar inversión y capacidades hacia territorios con potencial geológico e industrial.
“Castilla y León, Extremadura o Galicia pueden convertirse en nodos clave de la nueva geografía industrial europea si se articulan adecuadamente sus activos minerales y humanos”, señala el director general del clúster. En estas regiones ya se están desarrollando proyectos vinculados al tungsteno, la magnesita, el litio o el reprocesado de residuos mineros, con un efecto directo sobre el empleo cualificado y la diversificación productiva.
El impacto económico va más allá de la extracción. La conexión de la minería con la economía del conocimiento permite atraer talento, generar actividad industrial asociada y fijar población en zonas rurales. “No hay transición verde ni digital sin desarrollo industrial local. La clave está en integrar la minería en cadenas de valor avanzadas que generen empleo estable y de calidad”, apunta Cuesta López.
El CRMA acelera la reindustrialización verde
La aprobación del Critical Raw Materials Act (CRMA) ha supuesto un punto de inflexión para el sector. El nuevo reglamento europeo fija objetivos concretos para 2030: que al menos el 10% de las materias primas críticas se extraigan en la UE, el 40% se procesen en territorio comunitario y el 25% procedan del reciclaje. Además, reconoce determinados proyectos como estratégicos de interés público europeo, facilitando financiación y agilizando trámites administrativos.
Para el ISMC, este marco normativo abre una oportunidad sin precedentes para España y Portugal. “El CRMA representa la oportunidad histórica de situar a España y sus regiones mineras como proveedores estratégicos para Europa. Desde ISMC estamos construyendo ese futuro”, afirma su director general.
En este contexto, el clúster ha participado en más de 30 proyectos europeos, movilizando más de 30 millones de euros y actuando como interlocutor entre la Comisión Europea, las regiones mineras y el tejido industrial. “Europa necesita cadenas de valor completas, desde la mina hasta el reciclaje. Eso exige inversión, visión estratégica y una gobernanza público-privada sólida”, sostiene Cuesta López.
Tierras raras e imanes
Entre las iniciativas más ambiciosas impulsadas por el ISMC destaca la creación de un meta-hub europeo de tierras raras e imanes permanentes, materiales críticos para la automoción eléctrica, las energías renovables y la industria de defensa. El proyecto busca integrar explotación responsable, procesado industrial y reciclaje avanzado, reduciendo la dependencia europea de proveedores externos.
“Europa no puede permitirse quedar atrapada en una nueva dependencia tecnológica. Necesitamos una estrategia coordinada que conecte explotación responsable, procesado limpio y reciclaje avanzado de estos elementos clave”, advierte Cuesta López.
Con este tipo de proyectos, el ISMC aspira a posicionar a la península ibérica como uno de los pilares de la autonomía industrial europea. Su modelo, basado en innovación, colaboración y sostenibilidad, sitúa a la minería como un activo estratégico para la competitividad, la reindustrialización y el crecimiento económico en la próxima década.












