
Colegio de Huérfanos de la Armada
“En el CHA se educa con rigor, cercanía y sentido de la responsabilidad”
Fecha de publicación
Versión online o papel publicada por el medio en su página web o tirada nacional
Con más de un siglo de historia, el Colegio de Huérfanos de la Armada (CHA) mantiene intacto su compromiso con la excelencia académica, la formación en valores y el servicio al país. De ello hablamos con su director, el CN Antonio Azpeitia Armán.
¿Cómo nació el centro y qué momentos destacaría de su historia?
El Colegio de Huérfanos de la Armada nació para dar protección, educación y futuro a los numerosos huérfanos de marinos que quedaron a finales del siglo XIX y comienzos del XX, especialmente tras el Desastre del 98 y el inicio de la Guerra de África. La Armada tomó conciencia de la situación de desamparo en la que quedaban muchas viudas y huérfanos, y esa preocupación cristalizó en 1910 con la creación de la Asociación-Colegio Nuestra Señora del Carmen. Su Majestad el rey Alfonso XIII puso la primera piedra en 1913 y lo inauguró oficialmente en 1917.
A lo largo de más de un siglo —interrumpido solo durante la Guerra Civil— el CHA ha sabido adaptarse a los cambios sociales y educativos de España. Destacan su reapertura en 1941, acogiendo huérfanos de ambos bandos, y la presencia en 1955 del entonces príncipe don Juan Carlos para su preparación previa al ingreso en las academias militares.
Durante décadas ha sido un auténtico semillero de oficiales de la Armada: cerca de 2.000 oficiales han salido de sus aulas, junto a muchos otros que ingresaron en las academias del Ejército de Tierra y del Aire. Pero, sobre todo, resaltaría su capacidad para modernizarse sin perder nunca su identidad ni su esencia.
¿Qué etapas educativas ofrece actualmente?
Hoy el CHA es un colegio privado, dependiente del Patronato de Huérfanos de la Armada, que ofrece enseñanza desde la segunda etapa de Educación Infantil hasta Bachillerato. Fiel a su razón de ser, el CHA acoge prioritariamente a huérfanos y a familiares de la Armada, así como a familiares hasta segundo grado del personal de las Fuerzas Armadas y de la Guardia Civil. También pueden acceder hijos de personal funcionario, laboral o estatutario fijo de cualquier administración.
Su lema habla de una “formación personalizada e integral”. ¿Cómo se concreta esa filosofía en el día a día?
No es un eslogan, sino el eje real de nuestro proyecto educativo, basado en la excelencia académica y la formación en valores. En el CHA la educación busca el desarrollo equilibrado de todas las dimensiones de la persona: intelectual, humana, social, ética y espiritual. En el aula se traduce en una enseñanza exigente, hábitos sólidos de estudio, el fomento del pensamiento crítico y una atención cercana y constante a cada alumno. Fuera del aula, se refleja en la convivencia diaria, en las actividades culturales, deportivas y solidarias, y en el cuidado del clima humano del colegio.
Valores como la disciplina, el respeto o el espíritu de servicio son centrales en su ideario. ¿Cómo se transmiten a los alumnos?
Se transmiten, sobre todo, a través del ejemplo y la coherencia. La disciplina se entiende como una herramienta que ayuda a ordenar la vida, respetar normas justas y asumir las consecuencias de los propios actos. El respeto se vive en el trato cotidiano entre todos los miembros de la comunidad educativa y en la dignidad con la que se trata a cada persona. El espíritu de servicio se fomenta educando en la solidaridad, el trabajo en equipo y la convicción de que la vida adquiere sentido al ponerse al servicio de los demás. Todo ello se inspira en una concepción cristiana de la persona y de la vida, respetuosa con las libertades individuales, pero exigente en valores.
El colegio cuenta con múltiples servicios complementarios. ¿Cuáles son los más valorados por las familias?
Las familias valoran especialmente que el CHA educa dentro y fuera del aula: atención personalizada, orientación académica y profesional, calidad humana y profesional del profesorado y una amplia oferta de actividades extraescolares. También destacan los intercambios con colegios de Francia y del Reino Unido, así como los campamentos de verano en instalaciones de la Armada en Rota, Cartagena y Marín, que refuerzan la convivencia, la autonomía personal y el espíritu de equipo.
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¿Qué diferencia al CHA de otros colegios privados de Madrid, tanto en su modelo educativo como en su espíritu institucional?
El CHA es singular porque no nace de una iniciativa empresarial, sino de un compromiso moral y social de la Armada con sus huérfanos. Es una entidad sin ánimo de lucro y ese carácter protector sigue vivo. Se distingue por combinar excelencia académica con una exigente formación personal basada en valores, disciplina y espíritu de servicio, dentro de una comunidad educativa cohesionada y con fuerte sentimiento de pertenencia.
Esta excelencia se refleja año tras año en los resultados de acceso a la universidad de los colegios de la Comunidad de Madrid; más concretamente, el Colegio está situado entre el 5 % de centros con mejor nota media de los últimos cinco años. En nuestro modelo es clave la relación estrecha con las familias. Aquí no se educa solo para “tener éxito”, sino para ser útiles a la sociedad y formar personas libres, responsables y comprometidas con España.
¿Qué proyectos o innovaciones prepara el centro para afrontar los retos educativos del futuro?
Fiel a su compromiso con la mejora continua, el CHA revisa constantemente sus métodos de enseñanza y la integración responsable de las nuevas tecnologías. También fomenta el progreso gradual en el aprendizaje de idiomas y el desarrollo de competencias personales y sociales esenciales en el mundo actual. Todo ello sin renunciar a una formación intelectual exigente ni a nuestro ideario, manteniendo nuestra identidad y reforzando la relación con la Armada y el fomento de las vocaciones navales.
Finalmente, ¿qué mensaje enviaría a las familias que buscan un colegio que combine excelencia académica y formación en valores?
Les diría que el CHA es un centro donde se educa con rigor, cercanía y sentido de la responsabilidad. Un colegio que acompaña a cada alumno en su crecimiento personal, ayudándoles a formarse como personas autónomas, responsables y comprometidas.
Quienes confían en nosotros saben que sus hijos crecerán en una comunidad educativa comprometida, con valores sólidos y con un lema que resume nuestro proyecto educativo y vital: “Que el norte de tu vida sea el cumplimiento del deber”.
















