“Un niño que no ve bien se siente inseguro”

 

Víctor Socuéllamos

Coordinador de zona y director de Ulloa Optico Marques de Urquijo

 

Con 100 años de trayectoria, Ulloa Óptico pone su experiencia a disposición de las familias para que sus hijos empiecen la nueva temporada con la visión a punto.

La vuelta al cole implica preparar muchas cosas… ¿Lo más importante es preparar la visión para el nuevo curso escolar?

Una vez hemos preparado los libros  y hemos hecho algo de trabajo en casa anterior al comienzo de las clases para reactivar el hábito de estudio en el niño, qué duda cabe que una visión correcta y confortable es lo más importante a tener en cuenta.  No en vano, está científicamente demostrado que el 80% de la información que procesa el cerebro la recibimos a través de la vista. Y precisamente es a eso a lo que los niños van al colegio, a recibir información.

 

En este sentido, ¿Cuál es la propuesta de Ulloa Óptico a los padres?

Normalmente, un centro óptico convencional se limita a hacerle una gafa al niño con la prescripción que necesita y revisiones periódicas para ver si le ha cambiado la graduación. Si es así, o por ejemplo se le han roto, le prepara unas nuevas.  Frente a ello, Ulloa Óptico hace tiempo que decidió romper con la forma tradicional de tratar y detectar  los defectos de la visión en el niño, para dejar de considerarlos un problema a corregir con gafas e ir un paso más allá. Nosotros creemos que,  en la edad infantil, se necesita es algo más complejo que una gafa, por eso lo que ofrecemos es un soporte alrededor del niño en el que combinamos cuidado visual y servicio postventa.

 

A la práctica, ¿en qué se concreta ese soporte?

Incluye desde precios especiales exclusivos para óptica infantil, pasando por una garantía de un año que cubre el 100% del coste de cualquier rotura y/o cambio de graduación y revisiones específicas gratuitas, en las que detectamos posibles problemas y controlamos la evolución del sistema visual externo del niño a lo largo de su desarrollo.

Pensamos  que, dado que los cambios en el sistema visual y los percances con las gafas son más habituales en la etapa infantil, tanto los precios como los controles optométricos y la flexibilidad en la garantía para niños han de ser proporcionados como parte de un protocolo exclusivo para ellos. En pocas palabras, lo que proponemos es honestidad, profesionalidad y una garantía de tranquilidad total para los padres.

Un niño que no ve bien no puede rendir bien en clase…

¡Sin duda! Pero el hecho de tener una limitación visual sin corregir no solo afecta negativamente al rendimiento académico. También puede alterar el desarrollo físico y motriz del niño, al estar menos motivado para practicar deporte, e incluso su capacidad para relacionarse con los demás. Imagina la inseguridad que debe producir no ver correctamente a un compañero o amigo cuando se juega en un espacio abierto o quedarse fuera de una conversación porque todos pueden ver algo que tú no. Una visión correcta es clave para un rendimiento óptimo en cualquier faceta de la vida.

 

¿Cuáles son los problemas visuales más frecuentes en niños en  edad escolar?

Cuando pensamos en problemas visuales infantiles solemos pensar en la miopía, es decir, el niño que se acerca mucho para leer o ver la televisión. También puede que nos venga a la mente el estrabismo. Ambos nos parecen los más comunes porque son los que se detectan más fácilmente, pero sin duda el más común es la hipermetropía infantil y, además, es el más difícil de detectar.

Normalmente los niños pasan gran parte del tiempo jugando y los hipermétropes ven correctamente de lejos, por lo que no presentan síntomas evidentes. Sin embargo, tienen serias dificultades para ver de cerca. Esto se suele traducir en un bajo rendimiento académico sin motivo aparente, ya que leer o dibujar les resulta una auténtica tortura. Si la hipermetropía no se detecta a tiempo, puede desembocar en problemas como ojo vago crónico y estrabismo.

 

¿Cómo darse cuenta de que un niño no ve bien? ¿Cuáles son las señales a las que hay que atender?

Las señales más comunes suelen ser el bajo rendimiento académico, posturas inapropiadas para los trabajos escolares y ver la televisión y/o el rechazo a practicar ciertas actividades propias de la edad, sin un motivo aparente. Aun sabiendo todo esto, el mejor método de detección es acudir a  revisiones oftalmólogicas y optométricas anuales, del mismo modo que se acude a revisiones pediátricas, por ejemplo.

 

Los dispositivos electrónicos obligan a un rendimiento visual muy alto ¿Cómo hay que proceder para no dañar o cansar la vista? ¿Cuáles son las recomendaciones desde Ulloa Óptico?

Para un uso saludable de los dispositivos electrónicos, que permita cuidar el sistema visual del niño, habría que actuar a dos niveles. El primero sería el comportamental, limitando su uso en momentos de ocio y pautando la forma de usarlos, haciendo interrupciones cada veinte minutos aproximadamente para fijar un punto más lejano durante un minuto y relajar así el sistema visual. El otro campo de actuación sería el optométrico,  procurando que el niño lleve una graduación actualizada para que no haga sobreesfuerzos prolongados innecesarios y añadiendo un filtro de bloqueo de luz azul a la lente, que es la luz dañina que emiten los dispositivos electrónicos. De hecho, este tipo de filtro nos parece tan importante a día de hoy que en Ulloa Óptico lo tenemos promocionado a un precio similar al de nuestra lente más económica, para que todo el mundo pueda acceder a él.

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