The Logic Value

27 Feb, 2020 | Tecnología 2020, Asistentes visrtuales

Ricardo Domínguez y Lorenzo García

“Hemos sido pioneros en desarrollar asistentes virtuales en el ámbito financiero”

 

Lorenzo García

fundador de The Logic Value

 

The Logic Value es una start-up española pionera en el desarrollo de un asistente virtual para el sector financiero. Para conocer más a fondo la actividad de la empresa y qué elementos la hacen diferente, hablamos con su fundador y máximo responsable, Lorenzo García.

¿Cuáles fueron los orígenes de la compañía?

Durante más de veinte años desarrollé mi carrera profesional en el mundo de la banca, pasando por entidades como Morgan Stanley, Ibercaja, el Banco Popular o Banco Santander, entre otras. Allí fui acumulando experiencia como asesor de finanzas y también comencé a darme cuenta del modo en que la tecnología podía cambiar este sector.

 

¿En qué se tradujo ese cambio?

Hace cinco años desarrollamos una aplicación que permitía acceder a un método de valoración de empresas cotizadas en cualquier país que llamó la atención de Bankia Fintech, que nos seleccionó como proyecto destacado. La idea era hacer, de alguna manera, un bloomberg para banqueros privados y gestores de fondos que les ayudaran a llevar a cabo sus trabajos.

 

Y descubrió la inteligencia artificial…

Me di cuenta de que si era capaz de unir mis conocimientos financieros con la tecnología podríamos crear un producto distinto a lo que había en el mercado, de manera que nos pusimos a trabajar en la creación de asistentes virtuales, una figura que todos tenemos en mente con Alexa o Siri, por ejemplo, pero que no existía en el mundo financiero. Hemos sido pioneros en desarrollar este tipo de asistentes virtuales en el sector, obteniendo reconocimientos a nivel mundial de empresas como IBM.

 

¿Así nació Julia?

Sí. Nuestro equipo tiene un profundo conocimiento del mundo de la valoración, de los bancos, de los bonos y fondos de inversión… una larga experiencia como portfolio manager. Además, sumamos el uso del big data y del manejo de información para darle forma a nuestro asistente.

Premio mejor StartUp IBM Ecosystem 2019

¿Cómo funciona?

Lo que hace Julia es interactuar con el usuario a través de chat o teléfono y realizar todos los cálculos necesarios en operaciones de este tipo a partir de la información que obtiene del interesado. Antes, naturalmente, nuestro trabajo ha sido enorme a la hora de desarrollar los diálogos y conectarlos al sistema de inteligencia artificial, de modo que el asistente virtual está en condiciones de entender con lenguaje natural lo que le dice el usuario y elaborar los cálculos adecuados.

 

¿Qué ventajas tiene un sistema de este tipo?

Varias. El primero es que el sistema siempre contestará lo mismo ante idénticas preguntas, lo que reduce las incongruencias y los errores en el manejo de la información. Además, el asistente realiza una analítica de las preguntas para seguir aprendiendo y tiene una gran disponibilidad, puesto que funciona de forma autónoma y no necesita de la presencia de una persona o un experto.

 

Y decide sobre la demanda de productos…

Sí. Los asistentes virtuales que proponemos –ya sea en fondos de inversión, en préstamos personales o hipotecarios o en otros productos financieros– analizan el caso, evalúan el riesgo y permiten prácticamente completar la operación.

 

¿A qué perfil de cliente se dirigen?

El mundo financiero en España hace que los grandes bancos intenten desarrollar una iniciativa similar a la nuestra con sus propios recursos, pero no siempre les es posible. Este es un sector muy B2B, de modo que nosotros hemos apostado por dirigirnos a integradores en el caso de las grandes entidades y a bancos de un tamaño mediano y pequeño que ven en nuestros asistentes virtuales una forma de agilizar sus procesos y hacerlos más competitivos y fiables. De hecho, ya tenemos algunos casos de uso funcionando a muy buen nivel

¿Por ejemplo?

Uno de ellos es MyInvestor, del grupo Andbank, que lleva cinco meses utilizando nuestros sistemas en al ámbito hipotecario. Su reto es no tener oficinas físicas, de manera que nuestro asistente representa un importante avance en este sentido. En concreto, el asistente virtual de MyInvestor mantiene una conversación con el usuario en el que no solo resuelve sus dudas, sino que elabora también los cálculos financieros y evalúa el riesgo de crédito a través de un modelo predefinido. A partir de ahí, el cliente puede subir la documentación necesaria a través del chat y el departamento de riesgos los tiene prácticamente en tiempo real, de modo que se completa la digitalización de todo el proceso hipotecario.

 

¿Existe algún límite en la aplicación de este tipo de asistentes?

No los hay porque los productos financieros evolucionan constantemente, de manera que tendrán prestaciones que aún ni siquiera hemos pensado. En nuestro caso, tenemos un cliente en los Estados Unidos al que le hemos resuelto un problema concreto y diferente. Se trata de Ualett, una financiera que concede préstamos a transportistas y que tenía un problema con el call center. Le hemos ayudado a poner en marcha un asistente virtual capaz de dar respuesta a 40 preguntas en inglés y español a partir de la creación de un modelo de riesgo y de los diálogos adecuados. Hoy, este cliente, que estaba sobrepasado hace unos meses en volumen de llamadas, en estos momentos responde a 120.000 preguntas al mes sin errores y gracias a nuestra solución.

 

 

¿Cuáles son los retos de futuro de The Logic Value?

El desafío es ir desarrollando módulos de conocimiento que permitan crear asistentes virtuales bien diseñados y que sepan analizar las preguntas que reciben en distintos ámbitos. Y pienso no solo en el mundo financiero, sino también en campos como la definición de la estrategia de un producto o de la política de recursos humanos de una organización.

Por otra parte, queremos consolidarnos como referentes locales y mantener nuestra independencia, porque suele ocurrir que cuando creces y te destacas, los grandes intenten comprarte. Nosotros hemos demostrado que podemos ser autosuficientes y que en España, pese a las dificultades, es posible crear un producto pionero y competitivo también en otros países.

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