San Jeronimo de Alba de Tormes

27 Ene, 2020 | Educación, Colegios, Mejores Centros Educativos 2020 la razon

“En cada alumno vemos una oportunidad educativa, de formación y de evangelización en lugar de una dificultad”

 

Padre Valentín Pérez Flores

director del colegio y seminario San Jerónimo de Alba de Tormes

 

Seminario desde los años sesenta y colegio (junto con el seminario) desde los ochenta, el centro San Jerónimo potencia las capacidades de sus alumnos de forma personalizada, sin importar su origen ni su trayectoria personal. Fiel a su origen, mantiene vivo su función evangelizadora que, a pesar de las dificultades ambientales y sociales actuales, queremos seguir potenciando en nuestros alumnos y su entorno.

¿Cuál fue el origen del colegio?

Desde el principio, en los años sesenta, el centro fue fundamentalmente seminario, a finales de los ochenta se convirtió también en colegio, y en 2009 se hizo mixto. Lo que caracterizó al seminario fue dedicar un tiempo y un espacio apropiado no sólo al estudio sino a la educación integral, al cultivo de la vocación cristiana y, sobre todo, a asentar las bases de una posible futura vocación religiosa. Como colegio siempre hemos tenido una política de potenciar las capacidades de los alumnos, independientemente de su condición y de su historia personal. En la actualidad, colegio y seminario están integrados en el mismo edificio, con la estructura necesaria para realizar la actividad académica, un espacio para los seminaristas y unas instalaciones compartidas, como el comedor y las zonas deportivas.

 

¿Cómo ha evolucionado el alumnado del seminario?

Seguimos cultivando con todo nuestro interés la vocación cristiana, y en algún caso surge también alguna vocación religiosa. Nuestro compromiso con los padres y con los alumnos fue y, sigue siendo, la evangelización. Por eso, trabajamos en el ámbito de la catequesis, de la educación de la religión católica, los valores, la disponibilidad, la generosidad… Aunque después la respuesta es mínima en cuanto a vocaciones religiosas, estamos contentos con nuestro trabajo de cultivar día a día esta dimensión creyente de nuestros alumnos.

 

¿Qué tamaño tiene el colegio?

Nuestro centro es privado. Situado a unos dos kilómetros de la villa de Alba de Tormes (Salamanca), tenemos, dependiendo de los años, entre 120 y 150  alumnos de ESO y bachillerato que vienen, sobre todo, de la propia localidad y los pueblos pequeños de alrededor. En el caso del internado los alumnos son principalmente de Castilla y León, Extremadura y Madrid. Aunque en el pasado hemos tenido alumnos procedentes de toda España, incluidas Mallorca y Canarias. Seguimos apostando de manera decidida e inequívoca por el seminario en nuestro centro en el que residen alumnos desde 1º de la ESO.

 

¿Por qué lo eligen los padres?

Cada padre tiene sus razones. Nosotros intentamos ofrecer una educación personalizada, con no más de 26 alumnos por clase, y acogemos a cada uno con su historia personal, con sus éxitos y fracasos, con sus ilusiones y desilusiones. Es algo que creo que nos caracteriza, porque en cada uno vemos una oportunidad en lugar de una dificultad. Una de las cosas de las que más orgulloso estoy es de que alumnos que han venido, en cierto modo, desahuciados de otras experiencias académicas, han terminado aquí no sólo el bachillerato, sino que en la mayoría de los casos han aprobado la EBAU. Cada estudiante para nosotros es un reto e intentamos no tirar la toalla nunca y ofrecerle unos espacios y unas herramientas necesarias para intentarlo.

¿En qué materias y aspectos de la formación trabajan más?

Para nosotros sin duda alguna la asignatura más relevante es la de “hacer personas íntegras”, jóvenes inquietos, cristianos, despiertos, comprometidos. Esto es algo básico en San Jerónimo, aunque no figure como una asignatura formal. Es decir, trabajamos todos los aspectos relativos al crecimiento de los adolescentes. En lo referido a lo curricular para nosotros es muy importante el conocimiento científico, las ciencias sociales, las humanidades y las lenguas. En los últimos cuatro años hemos establecido el estudio del alemán como segunda lengua tras el inglés, porque vimos que daba más posibilidades de futuro a nuestros alumnos. De hecho, hacemos todos los años intercambios con colegios de Alemania. También trabajamos la dimensión de la interioridad (el ámbito transcendental de la persona) y cada trimestre le dedicamos varias sesiones con cada grupo. Y para nosotros también es muy importante que nuestros alumnos no sean sólo un resultado académico, por ello también los evaluamos al 100% por competencias, utilizamos, además,  metodologías activas como el Aprendizaje Cooperativo.

 

¿Qué extraescolares ofrecen?

En nuestra apuesta por los idiomas, ofrecemos un refuerzo de inglés con el que los alumnos pueden obtener títulos oficiales de Cambridge (KET, PET, FRIST). Somos examinadores oficiales y los alumnos alcanzan al menos un nivel B1 o B2. También organizamos alguna actividad deportiva y damos mucha importancia a las labores de voluntariado. Por ejemplo, nuestros alumnos recogen ropa, alimentos y juguetes, los empaquetan y los llevan a los centros necesitados en Salamanca; visitan y trabajan con ancianos en residencias; conocen realidades de exclusión social como madres solteras sin recursos o personas con distintas adicciones; trabajan con niños con necesidades de apoyo educativo o en comedores sociales de pobres, etc.

 

¿Qué uso hacen de las nuevas tecnologías?

Trabajamos mucho la competencia digital en nuestros alumnos, les encargamos trabajos de investigación y hacen otros trabajos de forma cooperativa en todas las asignaturas. Eso a pesar de que llevamos tres años reclamando una mejor conectividad a internet, porque nuestra distancia del centro del pueblo nos ha relegado y estamos peleando, junto al Ayuntamiento, la Diputación y la Junta de Castilla y León, para que Telefónica instale la infraestructura que necesitamos.

 

¿Cuáles son sus retos de cara al futuro?

Además del acceso a una conexión potente de internet, nos hemos marcado como línea estratégica, entre 2020 y 2023, hacer lo posible por potenciar la acogida a nuestros alumnos y la reparación como expresión de nuestra excelencia educativa, y hacer visible ese trabajo que hacemos diariamente, porque tal vez no lo mostramos lo suficiente para que sea conocido.

 

¿Cómo cree que van a evolucionar los planes educativos en el futuro?

Me gustaría que hubiese unos acuerdos fundamentales en los que todos estuviéramos de acuerdo en la política educativa, para que hubiera un acuerdo estatal sobre cómo debe ser realmente la educación en nuestro país.

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