Una gran familia a la vanguardia de la enseñanza

 

 

El Colegio Cervantes, con casi 90 años de historia, combina experiencia e innovación en su proyecto educativo, caracterizado también por la protección de la infancia y el crecimiento académico y humano de todos sus estudiantes

 

 

Estar como en casa, en un lugar seguro, acogedor, en el que sentirse querido, cuidado, valorado y rodeado de personas en las que puedes confiar. Este ambiente es el que ha logrado crearse en el Colegio Cervantes de Córdoba, un centro Marista donde se trabaja para que toda la comunidad educativa sea una gran familia en la que se está a la vanguardia en educación y en la que se atiende, educa y acompaña a los escolares de principio a fin: desde Infantil hasta Bachillerato. Y no queda ahí la cosa, ya que la conexión traspasa estos límites y muchos universitarios continúan vinculados al colegio mediante la Pastoral.

 

Experiencia e innovación

Maristas, una institución con más de 200 años de historia, lleva instaurada en Córdoba casi 90 años. Fruto de esa presencia en la sociedad cordobesa, el Colegio Cervantes combina a la perfección experiencia e innovación en su proyecto educativo, que se caracteriza también por garantizar la protección de la infancia y por impulsar el crecimiento tanto académico como humano de todos sus estudiantes.

Este entorno seguro, cimentado en un sólido plan de convivencia y en programas de prevención del acoso escolar, propicia el desarrollo integral de niños y jóvenes, siendo clave la implicación de todos los miembros de la comunidad educativa, que se definen como “Maristas de Champagnat” (Hermanos, educadores, escolares, familias…), herederos del Carisma de su Fundador, San Marcelino Champagnat, y que caminan juntos para transformar la realidad por medio de la Educación a la luz del Evangelio, y así dar respuesta a las nuevas realidades emergentes en el mundo. De ahí que, la base del proyecto educativo del centro gire en torno a la Acción Pastoral Marista, que impregna todas las propuestas y actividades y que supone un proceso de educación y maduración en la Fe, cultivando la espiritualidad, aportando coherencia a los planes escolares e impulsando mucho la participación en iniciativas sociales.

“Queremos ser parte significativa en la vida de nuestros alumnos, ser cercanos y sensibles a su realidad a través de la escucha y el diálogo; e igual con el resto de miembros del centro para crear un auténtico espíritu de familia”, asegura el director del Colegio Cervantes, Francisco Javier Perea Merina, quien destaca la prioridad de Maristas de cuidar a las personas: “situamos a la persona en el centro y, gracias a ello, ofrecemos una educación personalizada, basada en la pedagogía de la presencia, sumada a la cultura del trabajo y el esfuerzo, y teniendo a María, la Buena Madre, como modelo por su humildad, sencillez y modestia”.

Una educación cristiana, personalizada, integral y global

Los grandes rasgos que determinan la línea formativa de este Centro Marista son el acompañamiento (el plan de acción tutorial promueve trato individualizado al alumno, intensa relación con las familias y actividades fuera de horario lectivo); la inclusión (el departamento de orientación coordina la labor de atención a la diversidad y adaptación a las necesidades específicas de cada escolar); y la innovación (la escuela fomenta la formación del profesorado en técnicas educativas contrastadas y en la aportación de la tecnología).

De principio a fin, Maristas Córdoba demuestra su apuesta por esa educación cristiana, integral y global que cuida los detalles. Una educación que comienza en Infantil, donde se potencia la estimulación temprana, se aplica la neurociencia y se trabaja la creatividad, la gestión emocional, los procesos cognitivos…; continúa en Primaria y Secundaria, con diversas muestras de la innovación educativa mediante trabajo cooperativo (paletas de Inteligencias múltiples; aprendizaje basado en problemas; la gamificación) y donde también se cultiva la cultura de pensamiento, la oratoria a través de clubs y torneos de debate, etc.

Si volvemos a la innovación, otro punto clave es el de los idiomas, donde Cervantes destaca por ser un colegio bilingüe; y, si buscamos originalidad, la encontramos en su exclusivo Bachillerato Marista: una propuesta única en Córdoba, que permite aunar la enseñanza del Bachillerato LOMCE con el Bachillerato Internacional (IB), con lo que ofrece a los estudiantes la posibilidad de lograr dos títulos académicos al terminar su formación. 

Unas instalaciones a la altura del proyecto educativo

Mucho ha llovido desde que, en 1933, los Hermanos Maristas iniciaran su primer curso en Córdoba con un alumno. Hoy, el Colegio Cervantes (que pasó por varias sedes hasta llegar a su ubicación actual en la Av. Ntra. Sra. de la Fuensanta) supera los 1.100 alumnos y cuenta con 65 profesores en unas modernas instalaciones de 15.000 m2 de superficie que incluyen un espacio exclusivo para Educación Infantil (con zona de juegos, patio, jardines, rocódromo, comedor propio…), un gran edificio para albergar el resto de niveles de enseñanza (Primaria, Secundaria y Bachillerato) y un completo equipamiento técnico con aulas de informática, laboratorios, sala de audiovisuales, varias estancias de reunión, moderna y sencilla capilla, salón de actos con aforo para unas 500 personas, etc.

Mención aparte merecen las instalaciones dedicadas al deporte: una docena de pistas multideportivas, un pabellón cubierto y un nuevo complejo deportivo con cuatro pistas de pádel y un campo de césped de fútbol 7. Todo ello, a la altura de la trayectoria deportiva marista en la ciudad y a sus éxitos. No en vano, CB Maristas tiene 75 años de vida y es un auténtico referente del baloncesto base andaluz.

Estas magníficas instalaciones ayudan a tener una amplia y variada oferta de actividades extraescolares.  A ello, hay que añadir la Pastoral, con una labor de escucha, guía y acompañamiento que trabaja la animación vocacional a través de la fe (desde Primaria hasta la Universidad) y con centenares de niños y jóvenes comprometidos activamente en campañas solidarias.

“Todas estas características y servicios están regados por ese espíritu de familia que se vive en Maristas Córdoba, porque somos una gran familia en la que todos tienen cabida”, culmina Perea, quien resume la identidad del centro con el lema de San Marcelino de educar para lograr “buenos cristianos y honrados ciudadanos”, una expresión que transmite esos conceptos de compromiso al máximo con la educación para contribuir a construir personas responsables, profesionales competentes, integradas en la sociedad y con recursos y valores con los que moverse y aportar en este mundo.

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