Andréi Konstantínovich Geim

27 Sep, 2018 | I+D+i, Investigación y desarrollo septiembre 2018

El hombre que hizo del grafeno un material digno de un reconocimiento Nobel

 

 

Hace ya más de una década que el investigador Andre Geim consiguiera aislar el grafeno junto a su colega Konstantin Novoselov, logro que les hizo ganar el Premio Nobel de Física en 2010. Desde entonces, científicos, empresas y medios comenzaron a rendirse a las increíbles propiedades de una sustancia que, curiosamente, se encuentra en cualquier lápiz ordinario. El grafeno estaba llamado a revolucionar el mundo…

 

 

Nacido en Sochi en 1958, Andréi Konstantínovich Gueim (en ruso: Андрей Константинович Гейм), es un físico de origen ruso y nacionalidad holandesa, conocido principalmente por su trabajo sobre el grafeno, el desarrollo de la cinta de geco y demostraciones de levitación diamagnética.

Junto a Konstantín Novosiólov, profesor también de la Universidad de Manchester,  Geim consiguió extraer el grafeno de un trozo de grafito. Utilizando una especie de cinta adhesiva, extrajeron de él una lámina de un solo átomo de carbono, logrando con ello lo inesperado puesto que muchos científicos creían entonces que una lámina de un solo átomo de grosor cualquier material era imposible de fabricar porque era inestable.

 

Junto a Novosiólov, Geim fue galardonado con el Premio Nobel de Física en el año 2010 “por sus experimentos fundamentales sobre el material bidimensional grafeno”

 

Sin embargo, Geim y Novoselov lo lograron y con ello se convirtieron en firmes candidatos al Premio Nobel de Física, que se les concedió el 5 de octubre de 2010 “por sus experimentos fundamentales sobre el material bidimensional grafeno”. No en vano, a partir de los trabajos de estos dos científicos, los físicos han podido estudiar una nueva clase de materiales bidimensionales con propiedades únicas.

Previamente, en el año 2000, Geim ya había ganado un Ig Nobel por conseguir hacer levitar una rana con imanes, convirtiéndose en la primera persona en ganar un Premio Nobel y un premio Ig Nobel. Además, ha sido galardonado con la medalla Hughes, concedida por la Royal Society “por su descubrimiento revolucionario del grafeno, y la elucidación de sus notables propiedades”.

 

Graphene Flagship

En 2013, la Unión Europea creó un proyecto de investigación de mil millones de dólares, llamado Graphene Flagship, para tender puentes entre laboratorios y empresas y desarrollar aplicaciones del grafeno que puedan beneficiar a la sociedad. Cada año, los integrantes del Graphene Flagship y otros expertos internacionales se reúnen en un congreso para presentar los avances más recientes y este año la cita ha sido en San Sebastián,  del 10 al 14 de septiembre.

La Graphene Week de este año ha reunido a más de 600 expertos de 43 países durante una semana para compartir la situación de lo que Geim llama “grafeno 2.0”.

Una de las líneas de investigación más destacadas por los ponentes del congreso Graphene Week de este año ha sido la aplicación del grafeno a las telecomunicaciones. Sensores fotónicos hechos con este material podrían ayudar a alcanzar la meta de la red de telefonía móvil 5G, que está previsto que permita transmitir una cantidad de datos equivalente a unas 25 películas por segundo.

El Nobel culminó una cadena de reconocimientos por su descubrimiento del grafeno, un nuevo material bidimensional de características únicas que podría revolucionar los dispositivos electrónicos en pocos años

El grafeno, mil aplicaciones aún por explorar

El grafeno es una estructura laminar plana, de un átomo de grosor, compuesta por átomos de carbono densamente empaquetados en una red cristalina perfecta de panel de abeja. Esta forma del grafeno le atribuye tiene unas propiedades excepcionales que se originan en las sutilezas de la física cuántica. El grafeno, como el diamante, es un material muy duro, aunque solo tenga un átomo de grosor. Es buen conductor de la electricidad, mejor que el cobre, y como conductor del calor supera a cualquier otro material conocido. Además es casi transparente y resulta tan denso que ni siquiera un átomo de helio, el más pequeño de un gas, sería capaz de atravesar sus agujeros, explica la Fundación Nobel.

Cuando se cumplen 8 años desde que la Real Academia de las Ciencias de Suecia galardonara a Andre Geim y Konstantin Novoselov por sus trabajos pioneros en el desarrollo del grafeno, todavía hace falta mucha investigación básica para explotar el potencial de esta sustancia, que atrae a la industria para aplicaciones muy diversas, desde la electrónica hasta la biomedicina. El grafeno sigue siendo hoy un material con un gran potencial de desarrollo, muy útil para conseguir, por ejemplo, dispositivos electrónicos flexibles y más eficientes, y que posibilita avances decisivos en la física cuántica.

Como es prácticamente transparente y un buen conductor, el grafeno es adecuado para la producción de pantallas táctiles transparentes, pantallas para televisores y monitores, e incluso las células solares. Mezclado con plásticos, el grafeno los convierte en conductores de la electricidad, haciéndolos más resistentes al calor y más resistente mecánicamente, lo que ha permitido desarrollar nuevos materiales delgados muy fuertes, con buenas propiedades elásticas y muy ligeros, con posibles aplicaciones en satélites, aviones y automóviles.

Probablemente con el grafeno ocurra como con el plástico. Hubo un tiempo en el que vivíamos sin él y ahora está en todas partes. De la misma manera, se prevé que el grafeno seguirá entrando en nuestras vidas gradualmente. Un desarrollo muy emocionante en los dos últimos años ha sido la aplicación del grafeno a las tecnologías de la telecomunicación, un proyecto del Graphene Flagship en colaboración con Ericsson y varias universidades.

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