“Los éxitos de la tecnología empresarial parten

 

Hermenegildo García

Director del grupo de Fotoquímica Heterogénea del ITQ

 

El Instituto de Tecnología Química (ITQ) es un centro de investigación mixto creado por la Universitat Politècnica de València (UPV) y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). Hemos hablado con el Dr. Hermenegildo García, responsable del Grupo de Fotoquímica Heterogénea y Medioambiental, para conocer de primera mano en qué consiste su labor.

¿Cuáles son los orígenes del ITQ?

El Instituto de Tecnología Química es un centro mixto perteneciente a la Universitat Politècnica de València (UPV) y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) que nació en el año 1991, convirtiéndose en uno de los pioneros en este tipo de organización. Actualmente, el ITQ cuenta con un equipo formado por alrededor 230 personas, 30 investigadores del Consejo y 10 de la UPV.

 

Usted dirige el Grupo de Fotoquímica Heterogénea…

Así es. Está formado por 20 personas y trabaja en tres grandes líneas de investigación: la catálisis heterogénea, la fotocatálisis y los nuevos materiales.

 

¿Se trata de investigación fundamental o se busca también la transferencia de tecnología?

En el seno del grupo intentamos combinar ambos tipos de investigación. Trabajamos en el ámbito de la investigación fundamental y publicamos los resultados de nuestro trabajo en revistas científicas. En los últimos cinco años hemos realizado ya más de 200 publicaciones de diferente ámbito. No obstante, uno de los retos que venimos abordando desde hace años es la transferencia de tecnología al mundo de la empresa a través de acuerdos y convenios.

 

¿Encuentran receptividad en el mundo de la industria?

Sí, aunque lo cierto es que hablamos de dos ritmos diferentes de búsqueda de resultados. La empresa acostumbra a trabajar siempre en el corto plazo, y es normal porque lo que busca son resultados que se traduzcan en una mejora de su competitividad y su balance. Los investigadores, por el contrario, nos centramos más en el largo plazo porque sabemos que cuanto más conocimiento científico logremos, más riqueza obtendremos después. Los éxitos de la tecnología empresarial parten de una buena investigación fundamental.

¿Por ejemplo?

Se está trabajando en la obtención de hidrógeno del agua a partir de un material que promueva esta reacción, pero hoy por hoy trasladar esta tecnología en un proceso comercial es inviable por el elevado coste que tiene, que no le permite competir con los combustibles fósiles. Pero hablamos de hoy, porque estoy convencido de que llegará un momento en que sí sea un método competitivo. Y ese momento solo llegará a través de los avances que se logren en el conocimiento científico. La investigación fundamental suele estar mal vista desde el prisma empresarial porque se piensa que avanza lentamente, pero nosotros miramos mucho más lejos porque sabemos que sin ella no se avanzaría en absoluto.

 

¿Participan en proyectos competitivos?

Sí, aunque lo cierto es que la crisis económica de los últimos años ha hecho la situación más difícil. Obtenemos financiación regional gracias a que somos reconocidos como Grupo de Excelencia Prometeo y también participamos en proyectos a nivel nacional y europeo. En este sentido, desde mi punto de vista está siendo muy difícil y competitivo conseguir financiación en el Horizonte 2020: piense que de todos los proyectos que se presentan a esa convocatoria, en muchas convocatorias, solo el 2% de ellos acaba recibiendo financiación; el 98% no consigue financiación. Nuestro trabajo es prepararnos para presentar propuestas atractivas que generen esa confianza.

 

¿Alguno que esté en marcha actualmente?

Sí. En enero de 2018 iniciamos un proyecto europeo que tiene como objetivo desarrollar un material catalizador (electrodo) que permita convertir el CO2 en metanol. La legislación penalizará económicamente a las empresas que generen CO2 y beneficiará a las que lo reduzcan, por lo que se trata de un proyecto muy atractivo para la industria. Nuestra participación en este proyecto consiste en el desarrollo de los materiales selectivos que actúen como catalizadores electroquímicos y que mejoren las prestaciones de la membrana protónica que separa al ánodo y el cátodo.

 

¿El objetivo es transferir esa tecnología?

El reto es llevar la investigación a escala piloto y crear un prototipo próximo a lo que debería posteriormente convertirse en tecnología de industrialización. Ya hay empresas interesadas en el proyecto, especialmente grandes productores de CO2 como algunas compañías alemanas de generación de energía eléctrica.

Galería

ENERGY-X:

un flagship europeo

El ITQ participa en ENERGY-X, una propuesta de flagship europea que abordará uno de los mayores retos a los que se enfrenta la sociedad moderna: ¿cómo dar acceso a un número cada vez mayor de personas a la energía y los materiales que caracterizan la vida moderna, reduciendo al mismo tiempo nuestra huella ambiental y reduciendo las emisiones de CO2 que es una de los principales causas de origen antropogénico que puede cambiar responsables el clima?

El reto, explica Hermenegildo García, es “proporcionar un nuevo panorama en el campo del almacenamiento de energía eléctrica renovable y la producción de productos químicos, es decir, desarrollar tecnologías que permitan reemplazar los combustibles fósiles como fuente primaria de energía. Y en este sentido, el desafío se centra en lo que se denominan combustibles químicos renovables. Hoy en día hay cada vez más potencia de generación de energía eléctrica renovable basada en sistemas como los aerogeneradores eólicos y p aneles solares, pero tenemos el problema de cómo almacenarla. Los combustibles químicos renovables pueden ser una vía para conseguirlo”.

Las propuestas de flagship presentados ante las autoridades europeas son más de cincuenta, de los que en principio solo seis serán prefinanciados en una segunda fase con los fondos puestos a disposición del programa, para financiar finalmente dos  o tres  nuevas Flagships que comprometerían cada una de ellas un billón de euros.

“Nuestro proyecto ha despertado gran interés en sectores como la industria automovilística alemana, que ve en el descubrimiento de nuevos catalizadores que permitan avanzar hacia los combustibles químicos sostenibles un camino con gran potencial”, explica García. “Nuestro trabajo será desarrollar sistemas y procesos que permitan superar las barreras no resueltas todavía para conseguir esas tecnologías de conversión química”, concluye.

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