IMIDRA

16 Sep, 2019 | I+D+i, I+D+i Septiembre 2019 ABC

“La salud del suelo está muy relacionada con la salud humana”

 

Carmen Lobo

Doctora en Ciencias Químicas. Responsable del Área de descontaminación de suelos y gestión de residuos del IMIDRA

 

En un tiempo en el que la calidad de la atmósfera y del agua preocupa a todos, el suelo parece ser el gran olvidado. Eso a pesar de que la calidad del suelo es fundamental para procurar una mejor calidad en el medio ambiente en general y, con ello, también una mayor calidad de vida de las personas. No en vano, en el suelo se producen muchos de los alimentos que comemos y que también comen los animales que, a su vez, los humanos consumimos.

Por esas y otras muchas razones, desde principios de los 90 un grupo del  Instituto Madrileño de Investigación y Desarrollo Rural, Agrario y Alimentario (IMIDRA) investiga y aporta soluciones para el tratamiento y revalorización de residuos, orientando su trabajo a la protección el suelo. “Si no protegemos el suelo – aseguran- no se puede proteger los otros medios”.

 

Desde hace casi tres décadas, estudian los residuos que pueden contaminar el suelo…

Sí. Empezamos a principios de los 90, cuando la legislación europea de calidad de aguas supuso la necesidad de depuración de las aguas residuales y, por tanto, la generación creciente del residuo de ese proceso, esto es, los lodos o fangos de depuradora. Estos materiales contienen una elevada concentración de materia orgánica y nutrientes, por lo que se consideró que, dada la problemática de degradación de los suelos en nuestro país, podía ser viable su utilización como fuente de materia orgánica. Sin embargo, estos materiales también contienen metales pesados, por lo que se hacía imprescindible aplicarlos de forma racional al suelo. En ese sentido, nuestro grupo tenía como principal objetivo la protección del suelo agrícola y, por tanto, la evaluación del  efecto de estos materiales sobre el suelo para evitar la transferencia de los potenciales contaminantes, tanto al suelo como al cultivo. Y no solo de estos materiales, ya que la actividad agrícola también puede provocar contaminación en el suelo cuando fertilizantes o plaguicidas se usan sin control. Por ello, a partir del año 2000 empezamos a trabajar en la aplicación de técnicas de biorremediación.

 

¿En qué consisten esas técnicas de biorremediación?

Se trata de técnicas que utilizan las capacidades de microorganismos autóctonos del suelo y plantas para degradar, extraer o inmovilizar los contaminantes y así evitar el riesgo de introducción  a la cadena trófica.

 

Sobre esa base, ¿dónde se centran sus objetivos?

En evaluar la capacidad de diferentes tipos de residuos y subproductos que se aplican como enmienda al suelo en línea con la economía circular, con el objetivo de recomendar dosis de aplicación adecuadas que favorezcan la producción y eviten potenciales riesgos de contaminación. También conocer el impacto que la aplicación de nuevos productos basados en nanomateriales pueden tener sobre el sector agrícola, concretamente los nanofertilizantes o nanoplaguicidas; y evaluar la eficacia de diferentes técnicas de descontaminación de aplicación in situ para la recuperación de suelos contaminados. En este sentido, y considerando que cada situación de contaminación es única, se valoran técnicas biológicas como biorremediación o fitorremediaicón o técnicas físico-químicas que pueden aplicarse in situ sin un especial impacto en el suelo.  Concretamente la aplicación de campos eléctricos, conocidas como técnicas electrocinéticas o la nanorremediación, utilizando nanopartículas de Fe0.

 

¿Qué proyectos desarrollan actualmente?

En la actualidad, nuestro grupo está desarrollando dos proyectos de la convocatoria de grupos operativos del Programa de Desarrollo Rural de la Comunidad de Madrid, financiado con fondos FEADER, muy vinculados al sector primario, en relación a la aplicación de lodos en horticultura o la aplicación de nanofertilizantes, en los que la participación de agricultores, asociaciones o empresas del sector son de gran interés para la realización de los ensayos.

Por otra parte, se desarrollan dos proyectos de convocatorias nacionales de la Agencia Nacional de Investigación, el primero en relación a la aplicación de la nanorremediación para la descontaminación de suelos y el segundo en relación a la revalorización de residuos como fertilizantes. También estamos participando en la segunda fase de preparación de dos propuestas europeas una del programa H2020 y otra del programa PRIMA (Alianza para la Investigación e Innovación en el Espacio Mediterráneo.)

¿Cómo se lleva a cabo la transferencia del conocimiento?

Considerando la importancia de la transferencia, el grupo desarrolla contratos de colaboración con empresas en relación a su actividad y convenios con otros centros. Por otra parte, el sector primario tiene problemáticas que resolver y nosotros desarrollamos los proyectos para aportar soluciones. 

En relación a la formación los investigadores del grupo, participan como personal docente en máster  universitarios, así como tutorando alumnos de prácticas de FP y de grado, y dirigiendo trabajos fin de grado, fin de máster y tesis doctorales.

La divulgación científica se realiza  a través de la participación en revistas indexadas o técnicas y participando en congresos tanto nacionales como internacionales. Además, nuestro grupo organiza jornadas científicas y de divulgación para la difusión de los resultados obtenidos en los proyectos.

 

¿Quién forma el equipo de trabajo en su área?

Nuestro equipo está formado por químicos, biólogos, farmacéuticos, licenciados en ciencias ambientales, ingenieros agrónomos y de montes, lo que permite un abordaje multidisciplinar a la hora de evaluar la funcionalidad del suelo y los diferentes impactos por efecto antrópico. En el IMIDRA disponemos de laboratorios totalmente equipados para la realización de análisis de suelos tanto físico-químicos como microbiológicos, análisis moleculares del microbioma, así como para caracterización de material vegetal a nivel producción, fisiología y propiedades fitoquímicas. Para la producción de cultivos disponemos de cámaras climatizadas, invernaderos y parcelas de experimentación en campo. Nuestro grupo cuenta con el apoyo del personal del Laboratorio de Suelos del IMIDRA.

 

Dependen de la Consejería de Medio Ambiente de la Comunidad de Madrid… ¿Presenta Madrid alguna particularidad al respecto de la protección del suelo?

Hoy en día las problemáticas que se presentan son bastante globales, por lo que nuestra investigación también lo es, aunque obviamente parte de nuestro trabajo consiste en evaluar estrategias de recuperación que puedan ser aplicadas  sobre suelos contaminados de la Comunidad de Madrid. Madrid no es una Comunidad agrícola por excelencia, como otras regiones españolas, pero sí cuenta con zonas dedicadas al cultivo de cereales, además de viñedos, olivar y cultivos de huerta, por lo que intentamos asesorar a los agricultores para que puedan realizar una agricultura sostenible, aplicando enmiendas al suelo de forma racional, así como asesorar a la administración en las posibilidades de diferentes técnicas de descontaminación in situ. 

 

Planes

Continuar trabajando en la protección del suelo, considerando que es un recurso natural no renovable cuya salud está muy relacionada con la salud humana tal como reconoció la FAO en el Año Internacional del suelo en 2015, cuyo lema fue “suelos sanos para una vida sana”.

En este sentido, nuestros objetivos son por una parte prevenir, fomentando la realización de prácticas agrícolas sostenibles  y en caso de situaciones de contaminación, aplicar estrategias de descontaminación respetuosas con el medio ambiente que permitan la recuperación de  la funcionalidad del suelo.

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