Estacion Fitopatoloxica Areeiro

5 Oct, 2020 | I+D+i octubre 2020 ABC, Agricultura

“La globalización y los desplazamientos han hecho un flaco favor a la agricultura”

 

Dra. Carmen Salinero

Jefa de Servicio de Diputación Provincial de Pontevedra. Estación Fitopatolóxica Areeiro

 

La Estación Fitopatolóxica Areeiro nace en 1981 como sección del Servicio Agrario de la Deputación de Pontevedra con la finalidad de cubrir un vacío existente en materia de asesoramiento directo a los agricultores sobre la sanidad de los cultivos. Hoy es un centro de diagnóstico y asesoramiento global, dinámico abierto a toda la sociedad y especialmente a los agricultores, no solo de la provincia, sino de España e incluso de otros países. Cuenta con un equipo implicado y con marcado carácter vocacional, que intenta estar al día de las técnicas y protocolos bajo normativas europeas y criterios de calidad para dar el mejor servicio a quien lo requiera.

Parece que la COVID-19 ha tapado muchos otros problemas que ya existían…

Pues sí. De hecho, 2020 fue proclamado por Naciones Unidas como Año Internacional de la Sanidad Vegetal (AISV), iniciativa necesaria para aumentar la concienciación sobre la importancia de proteger la salud de las plantas para acabar con el hambre, reducir la pobreza, proteger el medioambiente e impulsar el desarrollo económico; pero las conmemoraciones se vieron desplazadas por la COVID. 

 

¿Cuáles son las principales plagas a las que se deben enfrentar los agricultores?

La presencia e importancia de una determinada plaga va asociada al hospedador u hospedadores a los que afecta y a las condiciones climáticas. Pero si hablamos de los problemas fitosanitarios a los que nosotros nos enfrentamos actualmente, en el área forestal destacan el nematodo del pino, un hongo que se trasmite incluso por el propio piñón; el castaño tiene la enfermedad del chancro que desde hace años reduce las producciones, y también la presencia de la avispilla; en viña, además del mildio, para cuyo estudio formamos parte del grupo operativo Viticast, son cada vez más frecuentes los daños de por enfermedades de madera y las pudriciones de raíz.

A nivel de ornamentales, la camelia, actualmente el cultivo al que más tiempo dedicamos, sufre una grave enfermedad de la flor causada por el hongo Ciborinia cameliae y, no debemos olvidarnos de la presencia de la mariposa del boj que está dañando gravemente la estructura de los jardines gallegos.

En kiwi destaca el chancro bacteriano; y a nivel agrícola estamos observando la presencia de virus y bacterias contra los que es difícil aplicar métodos de control.

 

¿Qué servicios ofrecéis y a quién van dirigidos?

A grandes rasgos, nuestro trabajo se articula en cuatro secciones: fitopatología (hongos, bacterias, artrópodos, virus y nematodos), edafología, fruticultura y ornamentales y biología molecular. Sus unidades correspondientes efectúan labores de diagnóstico, investigación/experimentación, divulgación y asesoramiento. Desarrollan sus trabajos no solo en el ámbito provincial, sino también en otras zonas de Galicia o de España y hasta de Portugal, bien sea a iniciativa propia o a través de diferentes acuerdos, convenios o proyectos de investigación suscritos con instituciones u organismos diversos.

 

¿En qué proyectos estáis inmersos en la actualidad?

Actualmente tenemos bastantes proyectos en curso en las diferentes unidades y que atañen a disciplinas muy diversas. Van desde el proyecto AGRITOX, para la prevención o mitigación de contaminación por Micotoxinas de alimentos y piensos por el cambio climático; el VITICAST, para la predicción de enfermedades fúngicas en vid; o varios proyectos en torno a las camelias, tanto para su cuidado y salud como para la obtención y aplicación de sus productos como el té o el aceite. Pero también formamos parte de un proyecto Europeo, para el estudio de “Psílido africano de los cítricos” vector (transmisor) de Huanglongbing (HLB) considerada en la actualidad como la enfermedad más grave de estos cultivos; o muchas otras colaboraciones con distintos centros, administraciones y empresas alrededor de la gestión de plagas, principalmente las cuarentenarias.

¿Qué ventajas proporcionan estos estudios?

A nivel general, nuestros estudios proporcionan un conocimiento detallado de la biología de los patógenos, de sus ciclos de vida y comportamiento en nuestras condiciones climáticas que facilitan la optimización en la toma de decisiones en la aplicación de tratamientos.

Por otro lado, trabajamos para que el ciudadano tenga a su disposición un centro que le asesore con la finalidad de que sus cultivos sean más productivos, rentables y naturales, de forma que satisfaga no solo su alimentación con productos de mayor calidad, sino también que logre una satisfacción personal respetando y conservando el medio ambiente de su entorno

Al tratarse de administración local de una provincia con tradición de autoconsumo, intentamos que los ciudadanos se conciencien que deben utilizar especies y variedades más adaptadas a nuestras condiciones evitando cultivos que requieren aplicación de productos químicos y complicados sistemas de producción.

 

¿A qué riesgos y retos se va a enfrentar la agricultura en los próximos años?

Uno de los principales riesgos a los que se enfrenta la producción de alimentos agrícolas viene determinado por el cambio climático, el riesgo de propagación de patógenos de plantas a nuevas áreas geográficas y su establecimiento en ellas consecuencia del comercio y los viajes internacionales. Sin duda, la globalización y los desplazamientos han hecho un flaco favor a la agricultura.

Podemos decir que se está produciendo un desorden y una alteración en los ciclos de los cultivos y cada vez son más los problemas de plagas y enfermedades a los que se enfrentan los cultivadores y productores. A esto se une la escasez de agua y la eliminación de materias activas y no tener alternativas eficaces para el control de patógenos. Según una estimación de la FAO, cada año se pierde un 40% de los cultivos alimentarios del mundo debido a las plagas, lo que compromete seriamente el suministro de alimentos a millones de personas, de ahí la importancia económica de la sanidad vegetal.

En nuestra mano está el concienciar y educar a la población sobre los problemas que pueden presentarse como consecuencia del movimiento de plantas, árboles y semillas procedentes de otros países, lo cual está totalmente regulado y legislado. Ante la duda, es mejor no importar nada vegetal que no tenga el correspondiente pasaporte o la documentación necesaria y, así evitaremos males mayores.

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