Proyecto Stimey

6 May, 2019 | I+D+i, I+D+i Mayo 2019 ABC

“Las materias de ciencia y tecnología son una gran ayuda para el emprendimiento en general”

 

Carlos Rioja del Río

Coordinador del Proyecto Stimey

 

Apasionado por la tecnología, hace tres años Carlos Rioja presentó el proyecto Stimey al programa Horizonte 2020 de la Comisión Europea para corregir un problema: el descenso de vocaciones reales entre los jóvenes para estudiar carreras STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas, en sus siglas en inglés). Tras obtener la máxima puntuación posible, comenzó a dirigir desde la Universidad de Cádiz un proyecto en el que participan Alemania, Finlandia, Bielorrusia y Grecia.

¿Cómo nació el proyecto Stimey?

Soy ingeniero y doctor en arquitectura de computadores en el departamento de Ingeniería Informática de la Universidad de Cádiz (UCA). Mi investigación está enfocada a la educación en ingeniería y ciencias en general. Según datos de la Comisión Europea (CE), el número de jóvenes formados en carreras STEM está disminuyendo tanto en cantidad como en calidad. Por eso, hace tres años impulsamos el proyecto Stimey, con el objetivo de mejorar el acercamiento de los jóvenes europeos de entre 10 y 18 años a la ciencia, la tecnología, la ingeniería y las matemáticas. De esta forma, desde la UCA se puso en marcha el primer proyecto andaluz sobre esta disciplina, dirigido aquí, y que ha obtenido la máxima puntuación en el programa Horizonte 2020 de la CE, con 15 puntos sobre 15 posibles. Empezó a funcionar el 1 de septiembre de 2016 con una propuesta muy participativa e internacional, universidades y empresas de cinco países: España, Alemania, Finlandia, Bielorrusia y Grecia.

 

¿Por qué disminuyen las vocaciones en disciplinas STEM?

Es un tema generalizado y casi crónico. Como miembro del consejo directivo de la Sociedad Europea de Formación en Ingeniería (SEFI), tengo contacto con sociedades japonesas, americanas, australianas, koreanas, y demás, y pasa en todo el mundo: a los chicos y chicas les encanta usar la tecnología pero no quieren estudiar ni trabajar con ella. Por eso hace falta que vean que es igual de fácil y de difícil que cualquier otra materia de este mundo, siempre que se afronte con ganas.

 

¿Qué abordaje plantean para fomentar esas vocaciones?

Como nos han dicho desde Bruselas, lo que hace de Stimey un proyecto de éxito es que existen muchos proyectos de este tipo, pero principalmente comandados por científicos que quieren que la gente estudie ciencias. En cambio, Stimey es multidisciplinar, con pedagogos, psicólogos, matemáticos, educadores, periodistas, ingenieros, comunicadores, programadores y otros profesionales, y abordamos la educación desde su más alto nivel de abstracción hasta llegar a los más concreto. El primer año desarrollamos un marco pedagógico muy intenso, y una investigación muy concreta, para abordar ese acercamiento multidisciplinar y una serie de herramientas que habían quedado denostadas por otros proyectos, como una radio propia y exclusiva del proyecto, un robot educativo y social y una plataforma que incluyera todo lo beneficioso y excluyera todo lo tóxico de las redes sociales. El aprendizaje colaborativo y abierto al mundo.

¿Cómo funcionan esas herramientas?

Hemos desarrollado un sistema integrado en el que las presentamos todas como un bloque en el que pueden interactuar estudiantes, profesores, padres y empresas. La radio Stimey ya ha empezado a lanzar contenidos que incluyen elementos de ciencia y de ingeniería, pero también hablan de música, películas, videojuegos, viajes, y redes sociales. El robot, del que ya hay prototipos funcionando y vamos a tener más de mil unidades, no es un robot al uso. Va a ser un compañero y principalmente un asistente social y emocional, por ejemplo compartirá tanto la satisfacción y alegría al solucionar una tarea, como la frustración cuando no pueda resolver un problema, y de esta forma transmitirá al alumno que la frustración es una emoción relativamente normal en el trabajo y la mejora constante. Siempre va a ser un elemento de motivación hacia el alumno, y va a estar comunicado con los otros robots y con la plataforma. Luego hay un área de juegos didácticos que combinan enriquecimiento, crecimiento personal, creación… y también se fomentan el emprendimiento y las relaciones sociales.

 

¿Es una plataforma para toda Europa?

Efectivamente, y cuando esté terminada, dentro de pocos meses, cualquier profesor de Europa podrá crear su propio contenido adecuado para sus alumnos, y el robot colaborará con él. También podrá crear contenidos para la radio, los juegos, porque no va a ser un producto cerrado sino una herramienta dinámica. Incluso los alumnos y padres podrán participar en la creación de contenidos.

 

¿El objetivo tiene que ver con el viraje del mundo laboral hacia la tecnología?

Ante la automatización de procesos, los seres humanos debemos reinventar nuestro futuro para buscar el factor diferenciador respecto a las máquinas y la tecnología, que tenemos muchos. Para eso es importante retomar la ilusión por estudiar, por trabajar y por crear, porque la ingeniería y la ciencia en general siempre han sido creatividad, y en España, y en particular en Andalucía, nos podemos considerar expertos en creatividad perfectamente. Lo importante es que los jóvenes vean este tipo de estudios y de empleos como algo natural y accesible. Que sigamos utilizando la ciencia y la tecnología como herramientas para mejorar nuestra calidad de vida.

¿Qué acogida está teniendo el proyecto?

En los días de divulgación que hacemos con los institutos por toda Europa, la primera respuesta de los alumnos es que las STEM son demasiado difíciles. Nosotros les hacemos ver que cuando te gusta algo, las horas que le dediques siempre son productivas. El emprendimiento es más sencillo si se aborda desde un punto de vista tecnológico y por suerte en Cádiz, y en particular en la UCA, se prestan muchas ayudas para el emprendimiento tanto en ciencias como en humanidades. Siempre transmito a los alumnos que las STEM les van a permitir ser emprendedores en cualquier disciplina y obtener un puesto de trabajo adecuado con más opciones. El proyecto también ha tenido buena acogida en el MIT y en la American Society of Engineering Education, instituciones donde fue presentado el pasado verano, con ellos, vamos a colaborar compartiendo nuestras herramientas y las que ellos han creado en Estados Unidos.

 

¿En qué consiste la participación de las empresas?

Las empresas obtienen información académica con los usuarios, además ayudan a definir los objetivos de aprendizaje futuro de los chicos de hoy. Cada usuario de la plataforma Stimey genera un diario académico (e-portfolio) con todos los recursos que va generando, y esa información es muy valiosa para las familias, los profesores, y las empresas. Por supuesto, hemos sido muy escrupulosos en la  ética y protección de datos, porque es muy importante que profesores y padres estén completamente seguros del tratamiento que se va hacer de ellos.

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