Grupo de Enzimología y Biorremediación de Suelos y Residuos Orgánicos

6 May, 2019 | I+D+i, I+D+i Mayo 2019 ABC

“Hemos definido estrategias para mejorar la productividad y la fertilidad de los suelos”

 

Carlos García Izquierdo

Jefe del Grupo de Enzimología y Biorremediación de Suelos y Residuos Orgánicos (CEBAS-CSIC)

 

La fragilidad de un recurso natural como es el Suelo, en particular aquellos que se encuentran en el sudeste español, impulsó en 1995 la creación, en el seno del CEBAS-CSIC en Murcia, del Grupo de Investigación de Enzimología y Biorremediación de Suelos y Residuos Orgánicos. Hoy sigue trabajando en el aprovechamiento de los residuos orgánicos tratados para mejorar la fertilidad, calidad, biodiversidad y productividad del suelo.

¿Qué circunstancias motivaron la fundación del grupo en el CEBAS-CSIC?

Estamos en una zona fundamentalmente semiárida, con una enorme fragilidad de recursos naturales importantísimos, como el agua y el suelo. El grupo nació para convertir en solución la simbiosis de dos problemas: por un lado, la degradación y desertificación del suelo y, por otro, el exceso de residuos orgánicos que, convenientemente tratados, pueden ser aprovechables como enmiendas orgánicas, para mejorar la calidad de los suelos en general, y la productividad de los suelos agrícolas en particular. De esta forma, se puede mejorar la fertilidad de los suelos, y aumentar su contenido de carbono de una forma económicamente viable, y eliminar residuos orgánicos de manera ambientalmente amigable. El suelo es un recurso natural que hay que proteger y conservar para el futuro, como sumidero de carbono y como soporte de las plantas que crecen sobre él, además de por su función su capacidad para mantener la biodiversidad, y de producir alimentos que puedan sustentar a la creciente población mundial.

 

¿Sus investigaciones son aplicables también fuera de Murcia?

Estar en este enclave y trabajar en este tipo de estrategias nos ha permitido colaborar con países europeos donde ahora mismo no tienen problemas como los nuestros, pero los pueden tener en el futuro. También nos ha permitido mirar hacia el sur, fundamentalmente a los países del norte de África, donde este tipo de estrategias pueden ser una iniciativa válida para conseguir una mejora de su ecosistema suelo. Las estrategias que marcamos para conseguir buenos residuos orgánicos, y para convertirlos en enmiendas orgánicas de calidad, son útiles para todos los suelos que sufren procesos de degradación y de desertificación, e incluso en situaciones graves son capaces de devolverlos a situaciones acordes con su funcionalidad. Asimismo, el empleo de estas enmiendas orgánicas de calidad puede ser una adecuada alternativa a los fertilizantes minerales incrementando la productividad de los suelos agrícolas de un modo sostenible.

¿Cuáles son sus principales líneas de investigación?

Este es un grupo de investigación grande, con proyectos financiados regionales, nacionales y europeos, así como contratos con empresas, y nos repartimos el trabajo en cinco líneas de investigación. La primera va dirigida a la valorización de residuos orgánicos orientada a su posible uso como enmiendas orgánicas “a la carta”, y eso incluye el estudio de los residuos, su catalogación y los tratamientos que se pueden hacer con ellos para valorizarlos. La segunda, estudia la protección y conservación de suelos, atendiendo principalmente a su funcionalidad y sostenibilidad. La tercera, diseña las estrategias para fijar carbono en el suelo, mejorar su fertilidad, incidir en su biodiversidad microbiana y en su funcionalidad, y aumentar su productividad, al tiempo que se reduce la eliminación no adecuada de los residuos orgánicos. La cuarta línea hace referencia al empleo de nuevas herramientas analíticas para estudio de la biodiversidad microbiana de suelos, con técnicas como la genómica, la proteómica y la metabolómica; y la quinta, persigue el control de las estrategias que definimos, para que no causen ningún perjuicio al medio ambiente.

 

¿Cuáles han sido sus mayores éxitos?

Nuestra mayor aportación ha sido definir estrategias para mejorar la productividad y la fertilidad de suelos desde dos perspectivas fundamentales: medioambiental y agrícola. Dentro de eso, se ha propuesto el uso de enmiendas orgánicas de calidad, obtenidas mediante los tratamientos adecuados, y basadas en residuos de carácter urbano tales como la fracción orgánica de las basuras domésticas y los lodos de depuradora, así como residuos agroindustriales, que se producen en bastante cantidad. Supone una valorización de residuos orgánicos que se encuadra dentro de lo que hoy se conoce como economía circular.

 

¿Se está trasfiriendo ya sus estrategias, para beneficiar a suelos degradados?

En nuestro grupo la trasferencia de conocimiento se produce a diferentes escalas. Por un lado, hacia las empresas que trabajan con residuos orgánicos, con las que colaboramos para poder valorizar esos residuos, cuando ha sido posible, como fuente de materia orgánica para los suelos. Al sector agrícola y a empresas de fertilizantes, le hemos trasladado la posibilidad de recurrir a fuentes de materia orgánica que económicamente son viables y que van a hacer que mejore la productividad del suelo (fertilidad edáfica como fin para la sostenibilidad y funcionalidad de los suelos). En cuanto a la transferencia a la sociedad, nos hemos implicado muchísimo para concienciar a los ciudadanos de que los residuos orgánicos, en particular la parte orgánica de la basura doméstica, son aprovechables si se tratan de forma adecuada, porque se evita introducirla en vertederos. Por ejemplo, nos hemos implicado en acciones con los colegios que tienen huertos ecológicos para que con los residuos que ellos producen, como los restos de fruta, hagan su propio fertilizante, su propia enmienda orgánica, y la introduzcan en ese suelo. Así, se habitúan al proceso de reciclaje, y su aplicación no les suena lejana. Por último, hemos colaborado con muchas administraciones para, dentro del marco legal, intentar establecer criterios y normativas que hagan descifrable qué tipos de residuos se pueden convertir en enmiendas orgánicas, cuáles se pueden incorporar al suelo y de qué manera.

 

¿Cuáles son sus retos de cara al futuro?

Lo primero que tenemos que intentar es afianzar las acciones y las estrategias que tenemos entre manos, sobre todo lo que se refiere al uso de enmiendas orgánicas “a la carta”: establecer un verdadero catálogo de enmiendas orgánicas y fertilizantes orgánicos de nueva generación, que sean de utilidad para aspectos muy concretos. Afianzar esa línea de investigación es clave para nosotros. Otro gran reto que tenemos es incrementar los servicios ecosistémicos de los suelos, en concreto, su capacidad para fijar carbono orgánico de una forma aceptable para evitar que parte de ese carbono se pierda como CO2 a la atmósfera, minimizando así el efecto invernadero. El tercer reto es llegar a conocer cómo se comporta toda la biodiversidad microbiana del suelo en los entornos en los que nos estamos desenvolviendo; el comportamiento y posible manejo de los microorganismos del suelo, resultará clave, tanto en procesos de aporte nutrientes a las plantas como en los de eliminar tóxicos del suelo, así como su papel en la propia productividad y fertilidad del suelo. El conocimiento de esos microorganismos y de su diversidad y funcionalidad, permitirá arbitrar soluciones de futuro en una agricultura sostenible, basada en la protección y conservación del suelo.

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