Centro de Biología Molecular Severo Ochoa

21 Oct, 2019 | I+D+i Vida sana octubre 2019 ABC, Salud

Dra. Yolanda Revilla Novella

“Nuestros avances sientan las bases para desarrollar una vacuna frente al VPPA”

 

Dra. Yolanda Revilla Novella

Directora del Grupo Mecanismos Moleculares de Interacción Virus- Célula.

Centro de Biología Molecular Severo Ochoa

 

Ciertos virus presentan interés tanto básico como aplicado por ser causantes de importantes enfermedades en las que la respuesta inmune es ineficaz. Es el caso de la peste porcina africana, una enfermedad animal causada por el complejo virus VPPA, para la que no existe vacuna. Nos lo explica la Dra. Yolanda Revilla, Investigadora Principal del Departamento de Virología del Centro de Biología Molecular Severo Ochoa. Junto a su equipo, referente en el estudio de la interacción virus-célula, la Dra. Revilla aborda distintas estrategias encaminadas a la elaboración de vacunas aportando respuestas a un problema de alcance mundial.

En un sentido amplio, su campo de trabajo es la interacción virus-célula…

Efectivamente, este es un trabajo que desarrollamos desde hace casi 30 años en el Centro de Biología Molecular Severo Ochoa (CBMSO), un centro mixto perteneciente al Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y a la Universidad Autónoma de Madrid (UAM). Nuestro grupo ha descrito los mecanismos de entrada viral así como la función de distintos genes en la regulación de importantes rutas celulares, que pueden converger entre varios tipos de virus. Nuestro modelo es el virus de la peste porcina africana (VPPA) debido a su enorme potencial científico. Recientemente se ha extendido por buena parte de Europa y Asia, incluyendo China, lo que supone un importante desequilibrio en la cadena alimenticia a nivel mundial, con costes económicos incalculables.

 

¿Qué problemática económica dibuja este virus?

Las cepas virulentas del VPPA matan en alrededor de siete días al cerdo doméstico, causando una importante reducción de la cabaña porcina en numerosos países. En China, se calcula en un 30% la disminución, lo que implica cuantiosas pérdidas económicas. Es importante resaltar que el virus no afecta a humanos y, por tanto, no estamos ante un problema sanitario. Es un problema económico y alimenticio. Toda Asia es un importante consumidor de carne de porcino, así que el problema allí es de interés nacional.  Esta es además una enfermedad veterinaria de declaración obligatoria, que afecta al tránsito en las fronteras y a la exportación en los países infectados.

 

¿El problema ha llegado a España?

Afortunadamente el virus no ha entrado a España, donde la enfermedad fue endémica y posteriormente erradicada hace 40 años. Su transmisión ocurre en diferentes escenarios epidemiológicos, incluyendo el cerdo doméstico, jabalíes y garrapatas del género Ornithodorus. La infección es endémica en el África Sub-Sahariana, Cerdeña y probablemente en el Cáucaso y Rusia, amenazando continuamente a la Unión Europea lo que, junto con la aparición de numerosos nuevos brotes en Asia, representa una amenaza global. En Europa hay más de 9 países infectados, principalmente de Europa del Este, incluyendo Polonia y Hungría, pero en nuestro continente la diseminación de la infección está controlada en términos de regionalización, debido a la correcta gestión de la Comisión Europea,  los Ministerios de Agricultura de los países miembros y a la interacción con el centro de referencia Europeo (CISA-Valdeolmos, España), que realiza un importante trabajo.

De izquierda a derecha: Elena Riera Laguna, Raquel García Belmonte, Daniel Pérez Núñez, Carmen Sánchez-Valdepeñas Villegas, Yolanda Revilla Novella, Elena García Sánchez y Gonzalo Vigara Astillero.

Centrados en el estudio de este virus ¿qué han descubierto hasta hoy?

En parte gracias al conocimiento desarrollado hace más de 35 años por el grupo del Dr. Viñuela, un pionero en el estudio de esta enfermedad animal, al que yo me incorporé como postdoctoral en 1990, se han sentado las bases moleculares para entender cómo se relaciona el virus con la célula y el huésped infectado. Durante los últimos años, nuestro grupo ha desarrollado técnicas moleculares necesarias para describir las rutas celulares afectadas o modificadas durante la infección y los genes involucrados en el escape del virus.

  

 “No estamos ante un problema sanitario porque el virus no afecta a humanos. Es un problema económico y alimenticio”

 

¿Qué avance supone el descubrimiento de estos genes?

La función reguladora de estos genes sobre la respuesta inmune posibilita el desarrollo de una serie de prototipos y de herramientas moleculares que nos acercan al desarrollo de una vacuna, algo hasta ahora no factible debido a la complejidad de virus, a la ausencia de anticuerpos neutralizantes y a que la inactivación del patógeno no induce protección. Además, parte de los mecanismos descubiertos convergen con otros modelos, lo que genera conocimiento aplicable al estudio de otros patógenos.

Imagen de microscopía electrónica de transmisión donde se observan viriones del VPPA saliendo de la célula infectada mediante gemación. Agradecimiento al Dr. Andrés del Servicio de Microscopía Electrónica del CBMSO.

¿Su Grupo se centra ahora en el desarrollo de esas herramientas para el desarrollo de una vacuna frente al VPPA?

Efectivamente. Nos basamos en la experiencia reciente de nuestro equipo así como en la utilización de nuevas técnicas, como el CRISPR/cas-9, una tecnología que permite “editar “ el genoma viral para hacerlo accesible a su manipulación, consiguiendo seleccionar virus recombinantes que induzcan protección.

 

¿Cómo trabajan orientados a ese objetivo?

Manipulamos el genoma viral obteniendo mutantes carentes de genes cuyos productos modulan el tráfico viral en la célula infectada, afectan a la producción de IFN-β o interfieren con factores pro-inflamatorios, para generar lo que llamamos LAVs (Vacunas Vivas Atenuadas). Estas vacunas generan aún un cierto grado de enfermedad, lo cual tratamos de mejorar en el laboratorio. Además, generamos vacunas más seguras a través de la producción de virus defectivos en replicación, una herramienta que esperamos tener lista en los próximos meses, así como la utilización de células capaces de producir vacunas a nivel industrial.

El éxito de nuestro grupo se basa en el apoyo de otros grupos del CBMSO, así como en los distintos Servicios del Centro, fundamentales para desarrollar nuestro trabajo. Además, mantenemos colaboraciones con prestigiosos centros de investigación en todo el mundo y con empresas internacionales y nacionales, especialmente Hipra, con quien elaboramos actualmente proyectos conjuntos.

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