Escribano Mechanical & Engineering

26 Sep, 2019 | Excelencia Empresarial septiembre 2019 El Mundo La Razon, Ingeniería

“Nuestro sistema reduce a cero el error humano en la detección de náufragos”

 

Ángel Escribano

Consejero delegado de Escribano Mechanical & Engineering

 

En tan sólo 30 años, Escribano Mechanical & Engineering ha pasado de ser una pequeña empresa familiar que mecanizaba piezas para automóviles a tener 300 empleados, exportar el 90% de su producción y facturar más de 50 millones de euros. Detrás está el esfuerzo de su fundador y el afán de superación de sus hijos.

¿Cómo han logrado un crecimiento tan exponencial?

Yo me incorporé muy joven a trabajar con mi padre, y poco después se unió mi hermano Javier, que hoy es el presidente de la empresa. Era un negocio pequeño y todo lo que ingresábamos lo invertíamos en comprar máquinas para aumentar nuestra capacidad de producción. Hacíamos el mecanizado de piezas para elevadoras de camión y un día, como teníamos cerca a CASA, la predecesora española de Airbus, fui a presentarme y ofrecer nuestro trabajo. Así conseguimos entrar en el sector aeronáutico, lo que nos ayudó a crecer más. Pero fue en 2011, cuando entramos en el sector de la defensa con un contrato bastante grande, cuando dimos un salto cualitativo importante. Nos trasladamos a Alcalá de Henares, compramos más máquinas y nos especializamos mucho más, hasta convertirnos en una empresa líder y de referencia mundial en el mecanizado de alta precisión. Desde entonces hemos duplicado nuestra cifra de facturación y hemos pasado de 50 empleados a cerca de 300.

 

¿Cómo lograron ese importante contrato?

El secreto del gran salto fue que decidimos pasar de la fabricación de piezas para terceros a incorporar nuestra propia ingeniería y dar un nuevo valor añadido al ofrecer a nuestros clientes el desarrollo y la integración de sistemas, con soluciones totalmente ad hoc. Tenemos todas las capacidades de fabricación e ingeniería para no depender de terceros, que es lo contrario de lo que han hecho las empresas de nuestro sector, que han tendido a externalizar.

 

¿Es eso lo que les diferencia de sus competidores?

En el mercado de la defensa las empresas suelen ser muy grandes, de 9.000 empleados o más. Nosotros nos enfocamos sobre todo en innovación, siempre ofrecemos la última tecnología del mercado, porque la tecnología en defensa cada dos años queda obsoleta, y tienes que invertir continuamente para no quedarte atrás. Y como aquí fabricamos absolutamente todo, tanto la parte mecánica como la óptica y la electrónica, y hacemos el diseño, la ingeniería e integramos, nos podemos adaptar mucho mejor a las necesidades del cliente. Es un nicho de mercado en el que no tenemos competencia, porque las grandes empresas tardan mucho más, su precio es mucho más caro,  no se adaptan tanto a las necesidades del cliente ni tienen la última tecnología. Nosotros tenemos más de 90 maquinas de dos, tres y cinco ejes para mecanizado de alta precisión, con la más sofisticada tecnología, y somos el único fabricante español de tecnología láser para fabricación de lentes.

¿Ofrecen algún valor añadido a sus clientes?

Los clientes siempre piden una componente de transferencia de tecnología, no se trata de comprar un equipo que no saben cómo funciona, quieren aprender a manejarlo y que les demos un servicio de mantenimiento in situ. Podemos hacerlo porque somos fabricantes, no dependemos de un tercero, y eso les gusta mucho.

 

¿Qué desarrollos relevantes han llevado al mercado?

Nuestros desarrollos en defensa nos han permitido aplicar tecnologías innovadoras al mundo civil, y ahí está uno de nuestros mayores éxitos, el Albatros, que es un sistema de detección automática de náufragos en el mar. Lo que hemos hecho es adaptar nuestras cámaras de infrarrojos a una aplicación para atender a una necesidad que nos planteó Salvamento Marítimo. Hay muchos competidores que tienen cámaras térmicas, pero la nuestra incorpora un software que hemos desarrollado para la detección automática y geolocalización de un náufrago en el mar en condiciones adversas, agilizando su rescate, reduciendo a cero el error humano y pudiendo barrer zonas más amplias de mar en menos tiempo, con el objetivo final de salvar vidas humanas. Además, puede tener otras aplicaciones, como la búsqueda de vertidos tóxicos.

Y en defensa, ¿cuál ha sido su desarrollo más importante?

Hemos desarrollado unas plataformas giroestabilizadas en dos ejes, que están destinadas a su integración en buques, patrulleras y vehículos de todo tipo. Están preparadas para integrar en ellas un arma que se dispara automáticamente. No fabricamos ni vendemos armas, lo que hacemos es automatizar el proceso del disparo para que no tenga que haber un soldado junto a la plataforma. Con nuestro sistema, el soldado siempre está protegido, y más aún con el nuevo desarrollo que hemos lanzado ahora, que permite dirigir los vehículos y patrulleras a distancia; es como un dron. En Suramérica se utiliza mucho con los narcotraficantes. La máxima es no perder una vida humana. Es un campo en el que queda muchísimo por desarrollar. El campo de la estabilización ha sido otro de nuestros retos, porque se trata de vehículos que van por terrenos abruptos. Y también hemos desarrollado un sistema de simulación muy potente que permite que te puedas entrenar e incluso evaluar tu nivel y que cuando uses el sistema en una situación real, sea exactamente igual, con los mismos mandos y el mismo sistema.

 

¿Qué inversión ha acompañado a su crecimiento?

En los últimos siete años hemos invertido 70 millones de euros en tres bloques: recursos humanos y formación, I+D+i y nuestras nuevas instalaciones, que han sumado 18.000 metros cuadrados a los 14.000 que teníamos, y están preparadas para duplicar nuestro personal, lo que muestra un poco nuestros objetivos para los próximos diez años. Están mucho mejor preparadas, con 14 terrazas al aire libre para que todo el mundo tenga luz, comedor, gimnasio e incluso un puesto de fruta para fomentar la vida saludable. Y tenemos bicis para que los empleados se puedan desplazar de un edificio a otro. Nos esforzamos en retener el talento, porque nos cuesta mucho encontrar perfiles especializados. Tenemos convenios con centros de formación y universidades y siempre tenemos a unas 20 personas en prácticas, que se forman con nosotros durante tres o cuatro años, y el 95% se suelen quedar. También tenemos una cátedra en la Universidad de Alcalá de Henares, sobre todo para acercar la empresa a la formación que se da allí, y vienen muchos estudiantes a hacer con nosotros su doctorado o su proyecto de fin de carrera.

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