La Trainera

Renovar un clásico conservando su esencia

 

Alicia Peláez Sevilla

Interiorista

Jorge Lobato

Constructor

 

Alicia Peláez Sevilla (Interiorista) y Jorge Lobato (Constructor) nos hablan de sus colaboraciones en proyectos y nos presentan su último trabajo, la reforma del restaurante La Trainera.

¿Cómo empiezan a trabajar conjuntamente en proyectos de reformas?

Nuestra colaboración comenzó hace ocho años, y surge de la necesidad de ciertos clientes de hacer reformas de gran calidad, con presupuestos detallados y planificaciones muy estudiadas, pero que a la vez necesitan de un alto grado de diseño, estudio de distribución, iluminación, acabados, mobiliario, es decir, un llave en mano, a “la medida”. Y ahí cada uno podíamos aportar todo nuestro conocimiento y experiencia.

 

¿Es esa colaboración la que necesitaba La Trainera?

Sí. La Trainera es un restaurante marisquería referencia de la gastronomía de Madrid desde el año 1966, y uno de los pocos que todavía están abiertos y pertenecen a la prestigiosa guía de restaurantes de buena mesa.

Con un restaurante de esta categoría, el objetivo estaba claro. Había que reformarlo para darle un aspecto más actual, pero respetando enteramente toda su esencia. Los cambios tenían que sentirse, pero de un modo sutil, para que no se alterara el recuerdo de lo que ha sido siempre.

Por otra parte, era imprescindible máximas calidades en acabados y, sobre todo, al ser un restaurante, una minuciosa planificación y gestión de la obra y los diferentes oficios para cumplir con los plazos de entrega.

Parece un reto, ¿no?

Sí. La reforma tenía muchas dificultades. Para empezar, es un local muy grande, con muchas salas y reservados, y solo cierra el mes de agosto. Hubo que planificar la obra por fases. Se empezó en julio cerrando partes del restaurante y trabajando en horarios que no fueran de comidas para no molestar a los clientes, es decir, se hacían pausas, se iban los operarios y volvían a las tres horas…hasta que en agosto se cierra completamente para trabajar en la zona principal de la entrada. A partir de ahí, se trabaja de modo inverso, para poder abrir en un mes, y continuar trabajando por donde se empezó. Hubo muchos y diversos contratiempos ajenos al proyecto y, aun así, se terminó en “34 días” que es en lo que se quedó y se firmó el día de la contratación.

 

En cuanto al interiorismo, ¿cuáles han sido los principales cambios?

Había que dar más claridad, luminosidad y amplitud. Además de suelos y techos, era muy importante uniformar los tonos. Ha sido fundamental una carpintería nueva de gran calidad en todo el local, sillas nuevas, así como pequeños cambios en aparatos de iluminación, telas, papeles pintados en los reservados, que en conjunto le han dado un toque más actual. Son cambios que han dado un aspecto nuevo y sin embargo todos los clientes la siguen sintiendo La Trainera.

 

¿Algún apunte final que añadir?

Sí, queremos decir que ha sido un proyecto fascinante, y que hemos contado en todo momento con la colaboración y entusiasmo de sus dueños y de todo su personal, lo que ha creado un fantástico ambiente de trabajo y desde aquí les queremos transmitir, de corazón, nuestro agradecimiento.

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