“Cuando la gente mira un invernadero, ignora el valor añadido que tiene detrás”

 

José Antonio Morales

Director General de Rufepa

 

Rufepa Tecnoagro es una compañía especializada en el diseño y la fabricación de invernaderos para el cultivo agrícola. Para conocer con más detalle cuál es su labor, hablamos con su Director General José Antonio Morales.

¿Cuáles fueron los orígenes de Rufepa?

La empresa nació en 1997 de la mano de cinco socios que decidieron, tras varios años en el sector de la construcción de invernaderos, poner en marcha un proyecto diferente y que aportara valor al mercado. Poco a poco, Rufepa fue creciendo y en el año 2005 abrimos una filial en México que nos permitió ofrecer un servicio muy personalizado a los clientes en México y países vecinos. Hoy, nuestra empresa es una de las referencias en el sector.

 

¿Cómo dibujaría la filosofía de trabajo de la empresa?

Creo que lo que mejor nos define es que estamos especializados en aceptar retos complejos y proyectos de alto valor añadido. Eso nos ha permitido acompañar a nuestros clientes en su crecimiento y, gracias a una excelente relación con proveedores y a un magnífico equipo humano, crecer con ellos.

 

¿Sobre qué puntos se erige la excelencia de Rufepa?

Siempre trabajamos buscando la excelencia, pero conseguirlo es cuestión de cuidar muchos aspectos que inciden en el día a día de una empresa. Nosotros procuramos integrar toda nuestra estructura para ponerla al servicio del cliente y lograr así ofrecerles la mejor solución a sus necesidades. Ello implica tener el abanico más amplio posible de opciones, tanto en términos de tecnología como de coste, porque cada cliente, como cada cultivo, es diferente. Siempre apostamos por la honestidad para lograr clientes satisfechos.

 

¿A qué perfil de cliente se dirigen?

Trabajamos con pequeños agricultores y hasta grandes productores que producen para importantes cadenas de supermercados. Además, colaboramos también con inversores y con gobiernos de diferentes países que buscan un asesoramiento en materia de seguridad alimentaria. Un buen ejemplo de ello son los proyectos que, desde hace más de tres años, estamos suministrando al gobierno de Egipto y que nos permitirá suministrar e instalar 2.255 hectáreas de invernadero.

¿Con qué estructura cuentan para dar respuesta a esa demanda?

Disponemos de unas instalaciones de 17.000 m² de superficie donde se encuentran el área de producción, los almacenes y las oficinas. A ello hay que sumar la fábrica de San Luis Potosí y las oficinas de Rimex en Querétaro (México). A nivel de personal, tenemos un equipo que ronda las 100 personas que, contando los grupos de montadores, ronda las 200 en la época más intensa de montajes.

 

¿Qué servicios ofrece Rufepa?

Uno de nuestros elementos diferenciales es que somos capaces de ofrecer un servicio integral. Esto significa que nos ocupamos del diseño, la fabricación y el montaje de invernaderos con las instalaciones anexas necesarias. En aquellos países donde no instalamos de forma directa siempre supervisamos con personal in situ el progreso y la calidad de cada proyecto.

 

¿Qué diferencia a la empresa de sus competidores?

Además de la experiencia de personal nuestro con más de 30 años en el sector, somos capaces de cubrir cualquier necesidad. Hay competencia especializada en un tipo de invernadero, pero pocas que puedan ofrecer desde invernaderos de cristal, plástico, policarbonato y hasta de malla para la protección. El cliente valora tener un proveedor único para todas sus necesidades.

 

¿Acuden a las ferias del sector?

Sí, procuramos ir a las más importantes, tanto en España como en otros países como México, Holanda, Turquía, China, Rusia, Kazakstán o Abu Dhabi.

 

¿Se puede innovar en un mercado como este?

Sin duda. La evolución de la agricultura protegida en los últimos años ha sido muy grande y nosotros hemos sido no solo testigos, sino también protagonistas de los cambios en campos como el diseño, los materiales o la búsqueda de un menor consumo de recursos como energía, agua o fertilizantes. En este sentido, una de las áreas que más hemos cuidado es la consultoría para clientes y administraciones de países que están comenzando a apostar por la seguridad alimentaria de la agricultura y buscan producir más con menos recursos ante el reto de un futuro próximo donde habrá que alimentar a una población mucho mayor.

Y eso se traduce en invernaderos más avanzados…

Así es. Hemos trabajado en varios proyectos que van por ese camino. Uno de ellos es el sistema de riego por goteo en cultivos que no usan el suelo, sino un sustrato sobre una canal, de manera que podemos recoger el agua sobrante y reutilizarla tras una desinfección UV u otros medios. También lideramos el proyecto SUN4GREEN del programa H2020 de la UE para el uso de energía fotovoltaica en invernaderos y hemos demostrado que es posible tener estructuras energéticamente autónomas en las que se pueden cultivar tomates, melones, pimientos y otros productos agrícolas, a diferencia de otros proyectos fotovoltaicos donde el exceso de sombra no permite realmente usar el invernadero para producir. Un tercer proyecto, en este caso con el CEBAS, de la Universidad de Murcia, trata sobre los sistemas de cultivo cerrados en contenedores marítimos, multinivel, con luces artificiales tipo LED, que permiten no usar pesticidas y un ahorro del agua de hasta el 95% sobre el consumo a campo abierto para algunos cultivos. Esto es ya una realidad, conocida como “Vertical Farming”.

 

¿También han evolucionado los de cristal?

También. En otro proyecto de I+D, participamos en el estudio de cristales “smartglass”, que permiten jugar con su capacidad de transmisión para regular la luz y la temperatura del invernadero, lo que abre numerosas opciones para los productores. Cuando la gente ajena al sector, mira un invernadero, es poco probable que imaginen todo lo que hay detrás de una estructura que sirve para proteger los cultivos.

 

¿De qué manera se cuida la responsabilidad social desde Rufepa?

Desde diversos ámbitos. Trabajamos con proveedores estables desde hace 25 años, empresas con las que hay una gran confianza mutua, que nos han ayudado a evolucionar y han crecido con nosotros generando mayor empleo estable. Como empresa, hemos instalado este año placas de energía solar fotovoltaica en nuestra fábrica, para así reducir nuestra huella de CO2. Procuramos cuidar a nuestro personal, ofreciéndole recientemente una mayor flexibilidad en los horarios. Pero quizás lo que más “huella” pueda dejar, son las soluciones que aplicamos para la reducción de los consumos de agua, fertilizantes, insecticidas y pesticidas, que tienen una importancia capital para la conservación del medio ambiente, lo que nos afecta a todos.

 

¿Qué supone para la empresa el premio CEPYME 500?

Nos han otorgado este reconocimiento por el crecimiento y la proyección nacional e internacional de los tres últimos años. Para nosotros es un orgullo formar parte de las 500 empresas españolas que más crecimiento han experimentado y nos anima a seguir afrontando nuevos retos para el futuro. Estamos en ese ranking y, además, hemos sigo la segunda empresa de esas 500 en porcentaje de crecimiento, algo que debemos al esfuerzo de empleados y proveedores y a la fidelidad de nuestros clientes.

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