Bodega Martín Berdugo

1 May, 2019 | Alimentación, Bodegas, Excelencia Empresarial Mayo 2019 El Mundo, Vinos

“Ya no estrujamos la uva y elaboramos nuestros vinos por gravedad”

 

Antonio Díez

Gerente

 

Un rayo quemó la nave de elaboración en 2013 y obligó a Bodega y Viñedos Martín Berdugo (Aranda de Duero) a reinventarse. Como el ave Fénix, resurgieron de sus cenizas. Antonio Díez, gerente, nos recolecta los frutos.

Es mala suerte que cayera un rayo…

Pero no solo eso, el perito que vino nos dijo que, en toda su carrera, ¡solo había visto tres rayos que provocasen incendios! Pero ha habido más casualidades: antes de plantar la viña, esto había sido siempre un pedregal, descubrimos que un antepasado ya había redactado todo el proyecto para las mismas 87 hectáreas de viña. Cuando tocó rehacer lo quemado, decidimos cambiar el proceso de elaboración por  un sistema de gravedad.

 

¿De gravedad?

Queremos cuidar al máximo nuestras uvas para tener un vino con toda la esencia de la fruta. Para ello, trabajamos con rampas y elevadores en lugar de con bombas; con lo que conseguimos que la uva se mantenga intacta. Igual que el fruto protege la semilla, nosotros protegemos el fruto, que es la esencia del vino.

¿Es lo que le da el carácter?

No solo esta técnica; el terreno, el clima, el material vegetal y las tareas le dan la impronta más importante. Son terrazas aluviales del cuaternario. Tenemos 2.360 líneas de viña a las que hacemos un seguimiento individualizado a través de fotos por satélite; donde vemos su evolución y aprendemos sobre cómo manejar el riego, la vegetación, el suelo,  la luz que reciben los frutos, etc. La planta es como las personas, no puede tener excesos. Todo ello también nos sirve para controlar la parte de la viña que estamos trabajando con cultivo ecológico; como prueba, para convertir toda la explotación en 2020. Queremos que la planta esté lo más a gusto posible porque eso repercute directamente en el paladar. Hacemos el vino en la viña. No utilizamos la barrica en exceso, ya que enmascara el trabajo en la viña. Es como en la cocina española: un buen lechazo, horno, agua, sal y paciencia; buena materia prima. No hace falta más.

 

Hablando de paladar, ¿cómo definirías vuestros vinos?

No son Riberas al uso, son muy elegantes, frutales, sedosos  y frescos. Utilizamos la variedad Tinto Fino (tempranillo). Lo que buscamos es que, tras beber los vinos de Martín Berdugo, se experimente la misma sensación que tenemos al pasear entre las cepas probando las uvas y sabores que obtenemos de las distintas zonas del viñedo.

 

¿Con qué los maridarías?

Tenemos vinos para cada momento: el rosado para el verano; el joven para un tapeo; el barrica de 4 meses, para el día a día; el crianza para los fines de semana, con un buen chuletón o un cocido; y el reserva y MB, nuestro vino de autor, para grandes ocasiones. A través de todos ellos queremos transmitir buen ambiente en la mesa, buenas conversaciones y felicidad.

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