“Los avances en la terapéutica del cáncer hay que leerlos con cierta cautela”

 

Prof. Enrique Moreno González

Cirugia general y del aparato digestivo

 

Catedrático de Cirugía de la Universidad Complutense, Académico Numerario de la Real Academia Nacional de Medicina, Premio Príncipe de Asturias de Investigación y Técnica y Doctor Honoris Causa de doce universidades, el Dr. Enrique Moreno es Miembro Honorario de veintiséis Sociedades Internacionales de Cirugía. Sus manos, apodadas por sus compañeros como “las manos de Dios” han realizado más de 1600 intervenciones, entre las que se encuentra la que salvó la vida a Juan Pablo II tras ser tiroteado en la plaza de San Pedro del Vaticano en 1981.

En la actualidad aparecen frecuentes referencias a los avances de la Medicina en el tratamiento de enfermedades antes consideradas mortales y ahora tratables o de larga duración…

Sin duda. Todos los lectores entienden que se refiere al cáncer, pero existen patologías como los accidentes cerebrovasculares, el infarto de miocardio, la involución del estado de las arterias, que constituían la causa de mortalidad más alta y que, en la actualidad, han reducido su evolución mortal gracias a un mejor y más rápido diagnóstico, que permite el tratamiento mediante evacuación de una hemorragia cerebral, la obstrucción coronaria mediante dilatación e instalación de un stent, el tratamiento urgente por abordaje directo, la instalación de una prótesis autoexpandible a través de la propia luz arterial en los graves aneurismas de grandes arterias o, el más grave, que es el aneurisma disecante de la arteria aorta abdominal. Justamente, el tratamiento de este tipo de accidentes ha constituido uno de los elementos más importantes para la prolongación de la vida entre los ochenta y noventa años. Y, más importante aún, la mejoría de la calidad de vida entre las personas enfermas o con riesgo de enfermar.

Es verdad que las noticias que más afectan a la sociedad son las relacionadas con los avances de la terapéutica del cáncer. Los enfermos o quienes han vivido estas enfermedades en familiares próximos buscan con cierta ansiedad todo lo que se relaciona con los avances terapéuticos, pero estos anuncios hay que leerlos con cierta cautela, en especial en los tumores malignos localizados en el abdomen o más concretamente en el aparato digestivo.

 

Con todas las cautelas, sí podemos decir que se ha avanzado mucho en el tratamiento del cáncer…

Sí. En la actualidad se ha avanzado espectacularmente en el tratamiento de esta enfermedad, pero es también importante aceptar que el resultado de la terapéutica está condicionado por un diagnóstico más temprano de la enfermedad, dando gran importancia a los síntomas y signos iniciales, posibilitando la mayor exactitud de las pruebas, tanto en el examen de laboratorio con la obtención e interpretación de nuevos marcadores tumorales, la utilización de los últimos avances en el diagnóstico radiológico, especialmente con el advenimiento de la Resonancia Nuclear Magnética, y también con el apoyo de la Medicina Nuclear, a través de nuevos dispositivos para la obtención de gammagrafías de todo el cuerpo o de órganos aislados. De la misma forma, han mejorado el diagnóstico también los estudios anatomopatológicos con la biopsia líquida, el desarrollo de la inmunohistoquímica y de la biología molecular. Por todo esto, tenemos muchas más posibilidades de diagnosticar la existencia de un tumor maligno, de conocer el grado de invasión tumoral y también la agresividad biológica que la enfermedad tiene en el instante de su diagnóstico.

Y en su ámbito quirúrgico, ¿cuáles son los avances obtenidos en la actualidad?

En el tratamiento quirúrgico del cáncer es difícil seleccionar uno o varios avances de mayor importancia, toda vez que la terapéutica quirúrgica cambia y mejora de forma exponencial. Existen algunos avances, como la posibilidad de que una intervención se dirija a gran distancia del quirófano, utilizando un teléfono móvil, tableta u ordenador. Sin embargo, estos “avances” no sirven para curar mejor el cáncer. No son útiles para salvar más enfermos de la muerte ni para conseguir erradicar la enfermedad. Otros muchos dispositivos sí facilitan la radicalidad de una intervención quirúrgica en un enfermo afecto de cáncer, como la utilización de ciberbisturí o bisturí ultrasónico, la ecografía intraoperatoria para delimitar mejor la enfermedad durante su tratamiento, la biopsia intraoperatoria bajo sus nuevos parámetros, la radioterapia intraoperatoria o el tratamiento quimioterápico durante la intervención, la quimioembolización en tumores hepáticos de gran tamaño o la radiofrecuencia en tumores hepáticos multicéntricos que afecten a los dos lóbulos hepáticos.

¿Existe algún cáncer especialmente virulento o de peor pronóstico?

En el aparato digestivo, actualmente el tumor maligno de mayor gravedad es el cáncer de páncreas. El factor fundamental es la localización de este órgano en una zona anatómica poco accesible, rodeado de tejido conectivo, linfograso, en el que la extensión tumoral es más rápida o agresiva. Por otro lado, es un órgano muy relacionado con elementos vasculares, en especial las venas mesentérica superior, esplénica y porta que pueden ser infiltradas por el crecimiento tumoral, permitiendo el paso de células malignas a su luz, y desde aquí pasar al hígado, pulmón o huesos. Muy frecuentemente es también su paso al sistema linfático.

 

¿Se ha conseguido avanzar en el tratamiento de este tipo de tumores?

Se ha avanzado bastante en el conocimiento de los factores condicionantes, como la diabetes, la obesidad y la pancreatitis crónica. No obstante, se sigue dando importancia, aunque sin evidencia científica, al tabaco, la ingesta de alcohol o la abusiva de café. El cáncer de páncreas es más frecuente en países más desarrollados que consumen mayores cantidades de carne grasa, de rápida elaboración, así como azúcares frecuentemente sintéticos o químicamente elaborados. Aunque sin datos científicamente irrefutables, aparece con menor frecuencia en comunidades que se alimentan con mayor frecuencia de vegetales, frutas y realizan ejercicio físico asiduamente.

Los resultados del tratamiento del cáncer de páncreas se han beneficiado del diagnóstico en etapas no desarrolladas de la enfermedad, en especial gracias al estudio de los niveles plasmáticos del marcador tumoral especifico (CA19.9=), de las técnicas de imagen entre las que destaca la Resonancia Nuclear Magnética, la Angiografía esplacnica por RNM, la Colangio RM y la arteriografía pancreática por RM. Su actividad biológica, en cierto sentido denominada agresividad, puede medirse con la realización del PET, que nos demuestra la capacidad de concentración del radiofármaco (18FDG) en las áreas tumorales. En cuanto al tratamiento quirúrgico, se ha mejorado en la técnica y en sus modificaciones, llegando a obtener un mayor número de extirpaciones radicales, es decir, que no dejen residuos tumorales en el abdomen del enfermo, así como en la obtención de reconstrucciones más fisiológicas del aparato digestivo, que permitan una recuperación más precoz del enfermo después del acto quirúrgico y que eviten complicaciones graves, reduciendo la mortalidad de este tratamiento entre el 2 y el 5% de los operados.

¿El tratamiento quirúrgico constituye la única opción?

El enfermo tratado quirúrgicamente se beneficia también del efecto de la quimioterapia posoperatoria. Menor evidencia de la utilidad de este tratamiento la constituye su aplicación neoadyuvante (quimioterapia preoperatoria), en un intento de preparar el campo quirúrgico para evitar la difusión o extensión tumoral durante la intervención, reducir el tamaño tumoral produciendo necrosis o destrucción parcial de su tejido.  

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