Dr. Ángel Fernández Bustillo

3 Abr, 2019 | Elite del Bisturí abril 2019 el Mundo, Implantología dental

“Me parece esencial que el cirujano muestre un compromiso de responsabilidad en el tratamiento de implantes dentales”

 

Dr. Ángel Fernández Bustillo

Cirujano oral y maxilofacial, y especialista en implantología dental

 

España es uno de los países europeos con una mayor demanda de tratamientos de implantología dental. Los pacientes han descubierto las ventajas que presentan los implantes dentales frente a otras técnicas de restauración cuando se produce una pérdida de dientes.

El éxito de los implantes ya fue comprendido hace más de veinte años por el Doctor Ángel Fernández Bustillo. Cirujano oral y maxilofacial, ha sido pionero en su utilización y ha innovado en varias técnicas quirúrgicas aplicadas a la implantología, como la elevación del seno maxilar, sobre las que ha formado a cientos de especialistas en las dos últimas décadas. Ejerce con dedicación exclusiva en su clínica privada en Pamplona y es Profesor Asociado en la Facultad de Medicina de la Universidad de Navarra.

El Doctor Bustillo ha participado activamente en la evolución de esta disciplina, sobre la que considera que hoy se enfrenta a dos grandes retos, la plena integración de la tecnología digital en la planificación y desarrollo de los tratamientos, y la reducción progresiva de los tiempos de intervención.

 

¿Qué debe tener en cuenta un paciente a la hora de decidirse por un tratamiento de implantes?

Parece obvio, pero hay que recordar que el tratamiento de implantes ha de ser prescrito por un especialista, una vez realizado el adecuado diagnóstico y presentadas todas las alternativas. Más allá de estas premisas, me parece esencial que el paciente reciba un compromiso de responsabilidad por parte de su médico u odontólogo. Es decir, estamos en condiciones de asumir nuestra responsabilidad por el trabajo realizado, siempre que hayamos actuado con criterios de calidad: en la planificación (en la que la tecnología digital cumple un papel muy relevante), en la elección de los materiales y en la trazabilidad de todos los componentes y procesos que hemos llevado a cabo.

 

¿Cómo se concreta dicha responsabilidad?

Por ejemplo, en nuestra clínica, los pacientes reciben un carné que contiene información completa y detallada de todos los aspectos que conciernen al tratamiento, incluyendo las referencias exactas de las piezas y materiales que hemos colocado en su boca. Es un documento de gran utilidad por si es necesario intervenir en el futuro, pero sobre todo, proporciona la garantía de que se han aplicado unas determinadas técnicas y protocolos.

¿Con esto quiere decir que no todos los implantes son iguales?

Evidentemente, es un sector en el que se ofrecen diferentes opciones, algo que me parece lícito siempre que sean bien conocidas por los pacientes y tengan un coste proporcional a lo que ofrecen. La implantología, como cualquier área de la medicina, pública o privada, es un procedimiento costoso debido al material, la tecnología y la cualificación profesional. La elección debe responder a las expectativas y, en cualquier caso, tiene que estar guiada por la profesionalidad y la ética de la medicina. Por desgracia, abundan las propuestas que ponen el acento en las cuestiones económicas, con un enfoque que no es el adecuado en el largo plazo. Creo que hay que superar la visión mercantil y centrarse en la calidad del trabajo y el servicio a las personas.

 

¿Y cuáles son algunas de las claves de esa calidad?

Además de lo mencionado sobre los materiales y técnicas, en mi opinión, hay que hacer una decidida apuesta por la digitalización. Mediante recursos digitales como el escáner de haz cónico, el escáner intraoral, el software de diseño facial o los recientes dispositivos de cirugía guiada, podemos realizar un diagnóstico muy preciso de las necesidades del paciente y planificar con detalle el tratamiento antes de ejecutarlo.

 

¿En qué se traduce la digitalización?

Fundamentalmente, en bienestar y satisfacción para el paciente, por tres motivos. Primero, porque reducimos los tiempos de tratamiento, ya que se acorta el número de pasos que culmina en la colocación de los implantes. Segundo, porque la cirugía es menos invasiva. Podemos disminuir la necesidad de realizar injertos óseos porque con la ayuda digital es posible identificar espacios naturales de boca que nos garanticen una estabilidad primaria para el implante. No es posible en todos los casos, especialmente si ha habido una gran pérdida de masa ósea, pero sí han aumentado mucho las posibilidades de no recurrir a los injertos.

A este apartado también han contribuido mucho los avances en ingeniería de implantes. Ahora disponemos de diseños que facilitan la colocación en huesos estrechos, cortos y de baja densidad. Asimismo, se han ampliado las gamas, con multitud de diámetros y alturas.

¿Y el tercer motivo?

El tercer motivo es estético, pero tratándose de la boca, no por ello menos importante. La planificación digital nos ayuda a diseñar la sonrisa perfecta de cada paciente, la sonrisa natural que había perdido debido a la desaparición de las piezas dentales. Frenamos el envejecimiento de su rostro y le ayudamos a recuperar la autoestima en su relación con los demás.

 

Por tanto, ¿será posible colocar los dientes definitivos en un solo día?

Esa es la aspiración de quienes nos dedicamos a la implantología dental. Nos gustaría evitar los procedimientos largos, que suponen un importante esfuerzo para los pacientes. Sería estupendo poder preparar todo de antemano mediante recreaciones virtuales que después nos permitan poner la dentadura definitiva el mismo día de la cirugía, sin intervenciones previas, un rosario de citas y penosos postoperatorios.

No obstante, no es simplemente un deseo. La ciencia y la técnica están evolucionando con mucha rapidez en este campo y cada vez estamos más cerca de conseguirlo. De hecho, comienza a ser posible en las pequeñas intervenciones.

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