Espirea Building Management

21 Mar, 2019 | Construcción, Construye y Decora Marzo 2019 ABC, Promotoras-constructoras

“La metodología last planner nos permite hacer una planificación exhaustiva”

 

Eugenio Sánchez-Ramade García-Conde

Director General

Ricardo Fermín del Río

Director Técnico de Espirea Building Management

 

La transformación digital ha llegado como un soplo de aire fresco al sector de la construcción, que vive una nueva edad dorada. Con una experiencia media de veinte años en su equipo, la constructora técnica Espirea Building Management aspira a convertirse en una empresa de servicios capaz de responder a las nuevas necesidades de sus clientes.

¿Qué significa convertirse en una empresa de servicios?

La construcción siempre ha sido un servicio pero, cada vez más, por necesidades del cliente y por los cambios de la industria, fundamentalmente tecnológicos y técnicos, está tendiendo a exceder un poco las capacidades puramente técnicas de una constructora para tener que dar otro tipo de servicios, como información y asesoramiento técnico, y es en lo que nos estamos convirtiendo no sólo nosotros sino todas las compañías del sector. El gran reto de la industria ahora mismo es el procesamiento y la gestión de la ingente cantidad de datos y de información que generamos para darles un valor predictivo y optimizar los procesos y, por otro lado, para permitir a nuestros clientes tener cierto grado de anticipación y poder tomar una serie de decisiones. Por ejemplo, cada vez nos piden más evaluaciones previas de los proyectos, que están basados en datos estadísticos. Ahora mismo, la manera de recopilar y tratar esos datos es muy manual. A medida que podamos automatizarla y darle inteligencia, se podrá trasladar información más detallada a los clientes. Esto está en un estado bastante embrionario, es algo que tenemos todos en mente en el horizonte, pero no deja de ser un reto importante.

 

¿Cuántos años lleva Espirea en el mercado?

Espirea tiene siete años, y nació capitalizando un gran equipo con una media de veinte años de experiencia en el sector. Eso nos ha permitido desde el comienzo dar una respuesta muy adecuada a las necesidades de los clientes, y tener la ambición de tratar de exceder esas expectativas, que es el gran reto en el que estamos. Hemos sido muy prudentes tratando de buscar unos clientes con los que poder emprender un proyecto a largo plazo, que les permita desarrollar sus objetivos de negocio a largo plazo, y esa visión nos ha permitido tener cierta recurrencia en los clientes.

¿Con qué tipo de clientes trabajan?

Hemos apuntado a un perfil de cliente alto que nos permite trabajar de la manera que queremos para sacar unos objetivos comunes adelante. Son clientes que necesitan un valor añadido en su línea de promoción o de negocio. Por ejemplo, hemos trabajado para clientes institucionales como Lar e Hispania, para promotores medianos y grandes como Dazia, Gran Roque, Silicius y Mazabi, y hemos hecho oficinas para grandes multinacionales como Microsoft y el banco japonés SMBC. Nuestra línea estratégica está en el residencial, tanto de nueva planta como rehabilitación, y en las oficinas, también hacemos cada vez más hoteles y estamos estudiando el segmento industrial y logístico por la importancia que está teniendo en el mercado.

 

¿Cómo afecta la transformación digital a la construcción?

La transformación digital es imprescindible, supone el reto de hacer uso de las tecnologías para alcanzar nuestros objetivos y crear nuevas oportunidades de negocio. La tecnología es un medio para alcanzar unos fines, que en nuestro sector son los que hemos tenido históricamente: control de costes, control de tiempos y control de calidad. Cada vez hay más medios que nos permiten hacer uso de los datos para optimizar los procesos, para ser más conscientes de los potenciales riesgos y para ofrecer una información valiosa a los clientes desde el punto de vista de su negocio. Luego, en paralelo, está la industrialización del sector, que es lo que ahora está en boga. Se están adoptando determinadas medidas del lean manufacturing, pero tenemos todavía muchos obstáculos que debemos salvar. Sin embargo, no debemos dejar de utilizar los fragmentos que podamos de esa filosofía para tratar de mejorar nuestros procesos y nuestros negocios. Todo avance tecnológico es un cambio cultural, y eso conlleva un tiempo, un esfuerzo y una transformación de la organización, que es el estado en el que estamos.

¿Cómo beneficiará esto al cliente?

Ahora mismo estamos en un escenario de subida de costes que afecta a toda la industria. El compromiso que debemos adquirir es poner todos los medios para amortiguar esa subida de costes en la medida de lo posible. En la medida en que seamos capaces de actuar sobre los tres componentes que hay en un proyecto, que son tiempo, calidad y precio, siempre será una mejora para el cliente. Eso requiere accionar muchas palancas y es la base de la estrategia empresarial de Espirea, pero no podemos accionarlas todas a la vez. Nosotros estamos invirtiendo mucho en la adopción de la metodología last planner, que es uno de los componentes del lean manufacturing, porque nos permite hacer una planificación exhaustiva y tener un control exhaustivo de las desviaciones y de sus posibles causas para adoptar una actitud preventiva en lugar de reactiva.

 

¿Cómo se diferencian de sus competidores?

Hay muchas compañías en el sector con unos medios bárbaros y a nadie se le escapa que hay que estar en este tipo de actuaciones para ser competitivo. Una de las principales diferencias que podemos tener es la inversión en el equipo humano y en formación para que estén motivados, cómodos en cuanto a los medios que pueden usar e involucrados en el proyecto global. Además, con nuestra vocación de servicio, tratamos de poner la diferencia en el trato al cliente, en el enfoque de los proyectos y en tratar de alinear nuestros objetivos con los del cliente para llegar al resultado esperado.

 

¿Qué otros retos afronta el sector?

Además de la subida de costes y la necesidad de invertir en formación, volvemos a la transformación tecnológica porque todavía estamos dando los primeros pasos y queda mucho para llegar a un grado de digitalización que nos permita generar nuevos servicios y nuevas formas de ingresos.

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