“El seguro del éxito está en el servicio, el compromiso y la constancia”

 

Fernando Durán

Gerente del grupo de empresas Manuel Durán

En 1958, el matrimonio formado por Manuel Durán López y Victoria García Balboa alquiló un local de 18 metros cuadrados en el madrileño barrio de Prosperidad. Sesenta años después, su hijo ha convertido aquel negocio en un grupo de empresas que acaba de inaugurar su sexta nave industrial y del que viven 40 familias.

¿Cómo comenzó la historia de Mavy?

Mis padres empezaron en un pequeño local cuya trastienda servía de vivienda, como era habitual en la época. Vendían artículos de pintura, limpieza doméstica y juguetes. En poco tiempo y con muchísimo esfuerzo, el negocio empezó a dar algo de fruto. Se ganaron la confianza del barrio porque su máximo interés era el servicio y atención al cliente. Empezaron entregando pedidos a domicilio en bicicleta, después en una motoroad y más tarde en el Seat 1500 que al mismo tiempo servía de ocio para la familia. En tres años pudieron alquilar el local colindante, y así uno se especializó en pintura y el otro en limpieza.

 

¿Surgió ahí el grupo de empresas?

Primero fue Mavy, de Manuel y Victoria, que hoy es especialista en pinturas, decoración, industria y carrocería y fabricante de pinturas Tkrom. Al separarse las actividades se fundó Vyma, que se especializó en suministros industriales de limpieza a entidades públicas, restauración, clínicas y centros militares, además de la venta al por menor. Vyma también tiene una línea de maquinaria de limpieza industrial para alquiler y venta. Después llegaron las otras dos empresas del grupo MD, siempre con la idea clara de que el seguro del éxito está en el servicio, el compromiso y la constancia del día a día. En 1992 se creó Reformas y Pinturas Fercal, que se dedica a la aplicación de pinturas. Y la última fue Sumun (suministros mundiales), para la importación y exportación de equipos electrónicos, recambios para transporte militar y suministros diversos.

¿Cuándo se unió usted a la empresa?

Yo empecé con 17 años, y he tenido el privilegio de hacer crecer esa semilla hasta reunir cinco naves industriales de 350 m2 en Alcobendas y otro local de 350 m2 en la calle Luis Cabrera 57 de Madrid, dedicados al suministro general de pintura. Llevo 16 años como socio y consejero del grupo Tkrom y mi última iniciativa fue la apertura, en marzo, de una nueva nave industrial en San Agustín del Guadalix. Son 2.000 m2 diáfanos de almacenaje y 150 metros cuadrados de exposición y venta al detalle, siempre con la misma inquietud de atención y servicio a domicilio al cliente, con nuestra propia flota de doce vehículos para entrega inmediata al cliente. A mis 57 años he de reconocer que el esfuerzo ha merecido la pena. En la actualidad, 40 familias viven holgadamente del negocio, y esa es la inquietud emocional con la que nace y muere el empresario. Como legado de la labor de mis padres, y por propia convicción, he incorporado a dos personas con discapacidad para la colocación de pedidos y almacenaje.

 

¿Y cuáles son sus próximas metas?

Ponernos una meta final no está en nuestra filosofía, creceremos al ritmo que el mercado y el cliente nos permita, siempre paso a paso, porque la prudencia en los negocios es el primer pensamiento que me viene a la mente. Nuestro posicionamiento en el mercado es bueno, y ganamos día a día un poco de escalada con el aval de nuestros fabricantes, y es que podemos presumir de que desde 1958 no se ha retrasado ningún pago a ningún empleado ni proveedor.

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