Equipo del Proyecto URBAN GreenUP de CARTIF

“La transformación natural de nuestras ciudades pasa por adoptar el biourbanismo”

 

Raúl Sánchez

Director del Área de Recursos Naturales y Clima, y Coordinador del Proyecto URBAN GreenUP

 

El proyecto URBAN GreenUP nació en el centro tecnológico CARTIF con el fin de tratar a las ciudades como ecosistemas frente a los efectos del cambio climático. Con esa premisa, plantea su transformación en biociudades reemplazando las soluciones del urbanismo tradicional por conceptos como el biourbanismo y la tecnoecología.

¿Quién está detrás del proyecto URBAN GreenUP?

CARTIF es un centro tecnológico privado y sin ánimo de lucro con sede en Valladolid. Su misión principal es ofrecer soluciones innovadoras a las empresas para hacerlas más competitivas, impulsando proyectos de I+D financiados tanto por empresas privadas como con fondos públicos a través de convocatorias competitivas. Tenemos más de  cien proyectos activos, 45 de ellos europeos, de los que lideramos doce. Entre ellos están URBAN GreenUP, del programa Horizonte 2020, y My Building is Green, del programa Life, ambos dirigidos a la renaturalización de espacios urbanos. CARTIF está estructurado en 13 áreas de conocimiento, organizadas en tres divisiones tecnológicas. El Proyecto URBAN GreenUP se desarrolla dentro de la División de Alimentación y Procesos, en concreto en el Área de Recursos Naturales y Clima, del cual soy responsable. Tenemos varios laboratorios, y recientemente hemos puesto en marcha uno de soluciones basadas en la naturaleza, donde trabajamos para innovar en el ámbito de las infraestructuras verdes, el biourbanismo y la tecnoecología.

CARTIF es además una de las entidades europeas más activas en la iniciativa Smart Cities, dentro de la cual coordinamos los proyectos REMOURBAN, mySMARTLife y Making-city.

 

¿Cómo surgió la iniciativa del proyecto europeo URBAN GreenUP?

URBAN GreenUP surgió a iniciativa de CARTIF, cuando detectamos la necesidad de entender las ciudades como ecosistemas, que sufren igual que los ecosistemas naturales los efectos del cambio climático. Como tales, entendemos que las ciudades han de mejorar sus capacidades de proveernos de servicios ecosistémicos  como la calidad del agua, del aire y del suelo. Ahí es donde introducimos las soluciones basadas en la naturaleza, porque no tiene sentido solventar un problema con aquello con lo que lo hemos generado. Lo que hacemos es introducir el concepto de biociudad, porque la transformación de nuestras ciudades pasa por adoptar el biourbanismo como evolución del urbanismo tradicional. El biourbanismo y la tecnoecología, es lo que nos va a permitir recuperar esos servicios ecosistémicos para acercar de nuevo la naturaleza al ciudadano, generando  bioespacios más habitables de mayor bienestar. (well-being).

 

¿Cuáles son los objetivos de URBAN GreenUP?

El proyecto se inició el 1 de junio de 2017 y acaba el 31 de mayo de 2022. Su objetivo principal es desarrollar una metodología que facilite la instalación de este tipo de soluciones naturales en las ciudades. Esta metodología incluye el desarrollo de un concepto innovador, los RUP (Renaturing Urban Plan), como complemento a los planes de ordenación urbana. Con ese objetivo, vamos a implementar con carácter demostrativo más de cien tipos de soluciones basadas en la naturaleza.

Algunas de las NBS a implementar en el proyecto: toldos vegetados (Valladolid), Pop-up Forest (Liverpool) y Parklets (Ízmir).

¿Qué entidades participan?

El proyecto pertenece al programa H2020 en el topic “Demostración de soluciones basadas en la naturaleza en ciudades”, con un presupuesto aproximado de 14,8 millones de euros, de los que la Comisión Europea aporta 13,9 millones. El consorcio tiene 25 socios de nueve países, y entre ellos hay universidades, centros de investigación, ciudades, pymes, grandes empresas e incluso organismos sin ánimo de lucro. Hay tres ciudades demostradoras: Liverpool (Reino Unido), Izmir (Turquía) y Valladolid (España); cada una está en una región climática distinta, y también hay diferencias notables en cuanto a cultura y economía, para entender las diferentes posibilidades de implementación de este tipo de soluciones en Europa.

 

¿En qué innovaciones están trabajando?

Algunas son soluciones técnicas, como un electro-wetland que se ha diseñado para generar electricidad a pequeña escala, un biofiltro urbano para mejorar la calidad del aire, los módulos de polinizadores y los sistemas de drenaje sostenible. También implementaremos corredores, tejados y fachadas verdes y vamos a recurrir a la solución natural más sencilla: más de 12.000 árboles y a generar cerca de 130.000 metros cuadrados de nuevas superficies verdes en las tres ciudades. Con todo esto vamos a generar unos 500 empleos verdes, que es otro beneficio del proyecto. Pero creo que la principal innovación del proyecto reside en que de alguna manera todas esas intervenciones estarán conectadas y aplicarán conceptos de coherencia ecológica, como elegir las especies vegetales aptas para cada clima, teniendo en cuenta las alergias de los ciudadanos entre otros aspectos importantes. Incluyendo esos conceptos de biourbanismo, hacemos que la aplicación de la tecnología a la ecología nos proporcione nuevos modelos de gestión que hagan fácil la implementación de este tipo de soluciones.

Módulo compacto de polinizadores.

¿A qué elementos urbanísticos van dirigidas sus actuaciones?

Todas estas intervenciones podemos aplicarlas no sólo a edificios sino a cualquier entorno urbano de propiedad pública o privada. Todo contexto urbano puede naturalizarse en mayor o menor medida. En este sentido, el principal inconveniente que hemos encontrado son los edificios históricos, y para ello hemos diseñado infraestructuras verdes móviles que se pueden adaptar a entornos urbanos del patrimonio histórico de manera no permanente. La ciudad ya está ahí, y es muy difícil cambiarla, por eso tenemos que adaptar este tipo de soluciones. Lo ideal sería que toda edificación nueva contemplara este tipo de intervenciones desde su concepción o diseño inicial.

 

¿Cómo miden la efectividad de sus prototipos?

La monitorización de lo que se instale es un requisito de la CE, y estudiaremos no solo su efectividad, sino su impacto y evolución a través de indicadores ambientales e incluso sociales, porque también tenemos que conocer el uso que hace el ciudadano de esos nuevos bioespacios. Comparando esos indicadores con la situación previa conoceremos la efectividad de las soluciones implementadas.

 

¿Qué sinergias tienen con el proyecto My Building is Green?

Como socio técnico científico, desde CARTIF colaboramos proponiendo y diseñando soluciones que se van a implementar en los tres colegios demostrativos y lideramos las tareas de monitorización de impactos. En CARTIF el responsable es José Fermoso, que forma parte también del equipo de URBAN GreenUP.

Estamos en continuo contacto y compartimos datos, diseños y experiencias.

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