LIFE-MY BUILDING IS GREEN

12 Dic, 2019 | Agricultura, Anuario Diciembre 2019 el Mundo, resiliencia climática

 Soluciones Naturales para adaptar las aulas al Cambio Climático

 

Salustiano Torre Casado

coordinador general del proyecto europeo LIFE-MY BUILDING IS GREEN

 

El proyecto europeo LIFE-MY BUILDING IS GREEN se puso en marcha en septiembre de 2018 con el objetivo de aumentar la resiliencia climática de las escuelas y centros sociales mediante la utilización de Soluciones Basadas en la Naturaleza. Sus primeros prototipos se probarán y monitorizarán en tres escuelas piloto de España y Portugal.

¿Cómo nació el proyecto  LIFE-MY BUILDING IS GREEN?

El proyecto surge para paliar un problema que tienen muchos centros escolares y sociales de la región mediterránea, que es el incremento acusado de las  Olas de calor, que origina temperaturas superiores a los  32-34 grados en su interior durante las horas de trabajo. Este hecho afecta al rendimiento educativo del alumnado, y provoca una alteración de las condiciones laborales de los educadores. Ese problema se debe a que la mayoría de los centros educativos, por lo menos en España y en Portugal, fueron construidos hace 30 o 40 años con un mínimo aislamiento  térmico, escasa o inexistente ventilación mecánica, poca impermeabilización en cubierta, y con unos huecos de ventana que ocupan más del 75% de la superficie total de las fachadas orientadas a sur, este y oeste, con el consiguiente incremento de la radiación directa e indirecta de la luz solar y de la temperatura. En la actualidad una de las medidas, que las escuelas están aplicando es, bajar las persianas para evitar la entrada de luz solar directa y dar la clase con luz artificial. Después salen al recreo con cerca de 40 grados y esto provoca descompensaciones y cambios en el biorritmo de los escolares. Si nos lo lleváramos a nuestro ámbito de trabajo, seguramente estaríamos reclamando una solución.

 

¿Cómo se financia el proyecto?

La idea surgió en 2017 y se presentó a la convocatoria del programa  LIFE de la Unión Europea (UE), en el subprograma Clima y dentro del topic “Adaptación al cambio climático”. El proyecto se puso en marcha en septiembre de 2018 con una duración de cuatro años y un presupuesto de 2.854.102 euros, del que un 60% (1.697.369 euros) es financiado por la UE y el resto con medios propios.

¿Qué instituciones participan?

El CSIC participa a través de dos centros de investigación: el Real Jardín Botánico, donde ejerzo mi labor y al que corresponde la coordinación y selección de especies autóctonas con la participación del Investigador Principal, Jesús Muñoz Fuente, y el Instituto Eduardo Torroja de Ciencias de la Construcción, donde los grupos de investigación de Borja Frutos y Marta Castellote, diseñan prototipos y monitorizan el impacto de las soluciones naturales en las escuelas. Además, el proyecto cuenta con cuatro socios beneficiarios: el centro tecnológico Cartif, situado en Valladolid, que participa en el diseño y monitorización de los prototipos, la diputación de Badajoz, la  Comunidad Intermunicipal do Alentejo Central con el apoyo de la Cámara Municipal de Évora (Portugal) y la Cámara Municipal do Porto (Portugal). Estos últimos aportan los tres edificios piloto donde vamos a implementar y monitorizar los prototipos de Soluciones Basadas en la Naturaleza para que si son válidos, se pongan en el mercado cuando finalice el proyecto.

 

¿En qué prototipos están trabajando?

En los colegios que localizamos, por ejemplo, en Portugal, la mayoría de las cubiertas son todavía de fibrocemento. Lo que hacen es encapsularlo con una chapa sándwich, que incrementa aún más la temperatura en el interior porque es de aluminio y absorbe la radiación directa del sol. Nosotros tenemos tres propuestas de aislamiento de cubiertas. Primero, estamos desarrollando la solución que denominamos mBIGWBOX que consiste en una especie de bolsas blancas impermeables que llevan una estructura en su interior con una lámina nodular para almacenamiento de agua, sustrato y vegetación, con unas aperturas para recogida de agua de lluvia que es la única que utiliza para su riego. Otra idea es diseñar un sistema de bandejas independientes sobre una estructura por encima de la cubierta, que permite su ventilación, y en ellas fijaremos el sustrato y colocaremos diferentes especies autóctonas. El tercer sistema al que denominamos mBiGBOX, consiste en un pequeño aljibe para recogida de agua de lluvia y que incorpora una maceta sin fondo en el centro que se riega por capilaridad con el agua de lluvia recogida. Dichos elementos se colocan sobre un sustrato a base de lana de roca o de oveja que permite el desarrollo radicular para permitir que la planta progrese. Incorporando especies rastreras y adecuadas para polinizadores se puede conseguir cambiar una cubierta de grava por otra con vegetación, capacidad para gestionar agua de lluvia y promover la conservación de polinizadores y biodiversidad. Este sistema es compatible con cubiertas verdes extensivas o biodiversas y permite aumentar la capacidad de retención de agua de lluvia(aljibe) de una cubierta y romper la monotonía de este tipo de cubiertas con bajos requerimientos hídricos.

¿Cómo actúan sobre las fachadas?

En las fachadas, como las del colegio Gabriela Mistral de Solana de los Barros (Badajoz), vamos a implementar soluciones pasivas  y sobre ellas vamos a colocar paneles orientados de forma diagonal, en los que va a crecer vegetación trepadora que sombreará  los huecos de ventanas. Las especies vegetales a utilizar son autóctonas de hoja caduca para que en invierno no impida la entrada de la luz y facilite la ganancia térmica y en primavera y verano paralice la entrada directa e indirecta de luz solar. Otro prototipo son los sombreados estacionales con la colocación de toldos vegetados en los huecos de ventana. En la parte interior queremos construir paneles de jardines verticales que permitan refrigerar la estancia y al mismo tiempo fijar dióxido de carbono y otros contaminantes del aire interior que se concentran a causa de la mala o nula ventilación del edificio, porque hemos comprobado que los niveles son muy superiores a la normativa. Otro prototipo consiste en lograr una ventilación natural automatizando las ventanas, que se abrirán más o menos según las necesidades del aula, la temperatura interior y exterior del edificio y la dirección y velocidad del viento.  Es necesario en estos edificios de clima mediterráneo la aplicación de protocolos de ventilación natural en las escuelas, aprovechando la bajada de temperaturas de las noches y facilitando la entrada de aire fresco a consecuencia de la humedad de la vegetación en el exterior del edificio.

 

¿Probarán otras ideas?

Sí, en una parte del exterior vamos a colocar pavimentos drenantes con unas baldosas que permiten la recogida de agua de lluvia y su uso para regar la vegetación que va a llevar asociada. Así evitamos que el agua de lluvia se incorpore al circuito de saneamiento municipal. También hemos pedido   la participación de los profesores/as, alumnos/as, padres y madres en el proyecto para que diseñen propuestas de soluciones naturales  para el exterior de los centros, y de ahí han surgido ideas de jardinería sostenible, marquesinas con vegetación para mejorar el bienestar en la entrada de las aulas la entrada a las aulas, huertos y áreas de juego con acolchamientos sostenibles.. Además el proyecto ya forma parte del currículum educativo de los centros y del programa general de actividades del profesorado en los colegios. Este año la escuela piloto de Solana de los Barros (Badajoz) ha dedicado sus actividades al cambio climático a raíz del proyecto.

 

¿Cuándo se implementarán estos resultados de forma generalizada?

En el tercer año del proyecto ya podemos empezar a transferir estos resultados, pero para poder replicar nuestras propuestas, necesitamos diseñar herramientas de gobernanza que faciliten la implementación de este tipo de soluciones naturales en otros municipios, desarrollar un plan financiero que analice el coste-beneficio de estas soluciones junto con la creación de modelos de negocio y facilitar la sostenibilidad de las soluciones mediante el diseño e implementación de prototipos viables desde el punto de vista técnico y económico.

En este sentido, la firma de acuerdos intergubernamentales con los municipios y administraciones autonómicas, las convocatorias públicas del Instituto de Desarrollo y Ahorro de Energía (IDAE) y la creación de políticas relacionadas con el Cambio Climático y la Bioclimátización, son de gran ayuda.

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