“Siempre apoyaremos las campañas para prevenir el acceso de menores al tabaco”

 

Tom Osborne

Director General de JTI Iberia

 

Japan Tobacco International (JTI) celebra este año su vigésimo aniversario como una de las principales compañías internacionales de tabaco y vapeo. La multinacional se mantiene fiel a su compromiso a largo plazo con España, con importantes inversiones en agricultura, industria, innovación, desarrollo de talento nacional y generación de empleo de calidad. Propietaria de marcas globales como Camel, Winston y Logic (su cigarrillo electrónico), JTI es la tabaquera que más ha crecido en la última década y una de las mejores empresas de gran consumo para trabajar en el mundo.

¿Qué representa España para JTI?

JTI es una multinacional de origen japonés con un marcado acento español. Desde que comenzamos a operar en España, este mercado ha sido clave para el crecimiento de nuestra compañía. Somos el tercer país en volumen de ventas en Europa y hemos triplicado nuestra cuota de mercado en los últimos veinte años. Son resultados excepcionales, especialmente si tenemos en cuenta que, en mercados maduros como el español, los movimientos de cuota son muy pequeños y conseguir elevarla un solo punto constituye un gran esfuerzo.

 

¿Qué inversiones han realizado en el país?

El primer compromiso de JTI con el mercado español es la generación de puestos de trabajo de calidad: estables, adecuadamente retribuidos y donde cada empleado tiene la oportunidad de desarrollar su carrera profesional a nivel nacional o internacional. Somos más de 700 profesionales distribuidos por todas las comunidades autónomas. Además de esto, hemos desplegado un ambicioso plan de inversiones para reforzar sectores estratégicos de la economía. Apostamos por producir algunas de nuestras marcas en España, reforzando el sector industrial y contribuyendo a su estabilidad. Nuestra fábrica de Tenerife constituye el mayor centro de producción de tabaco de España. Con una inversión de más de 50 millones de euros destinada a renovar esta planta y a hacer de ella un centro puntero, hemos conseguido incrementar las líneas de negocio, trayendo desde Rumanía la producción de cigarrillos en cajetilla blanda. Compramos hoja de tabaco extremeño estableciendo compromisos plurianuales que otorgan seguridad al sector primario. En los últimos años hemos reforzado también nuestra apuesta por el sector tecnológico, convirtiendo Madrid en un hub especializado que da servicio a la compañía a nivel global a través del nuevo centro de IT. Y pronto vamos a trasladar la central comercial de las operaciones de duty-free en Europa de Atenas a Madrid.

 

El sector vive momentos convulsos. Varios países se están planteando prohibir los vapeadores a raíz de los fallecimientos registrados en Estados Unidos supuestamente tras haber consumido cigarrillos electrónicos. ¿Está en juego el futuro de su sector?

Yo soy optimista respecto al futuro. Nuestra industria lleva mucho tiempo navegando en un ambiente de cambios y constante adaptación. Este año, por ejemplo, hemos cumplido con las nuevas obligaciones de trazabilidad de nuestros productos. Está siendo un gran reto tecnológico y económico, pero, gracias a la dedicación y labor de coordinación entre todos los actores involucrados, se está implementado en todo el territorio nacional con total garantía de cumplimiento. Hablamos de monitorizar los productos de tabaco para evitar que se desvíen del itinerario legítimo de venta, lo que contribuirá decisivamente a luchar contra el contrabando que tanto daño nos hace a todos. Con respecto a lo acontecido en Estados Unidos, es muy preocupante. Estamos hablando de casos de uso negligente de cigarrillos electrónicos. Las autoridades sanitarias han comunicado que las recargas de líquido habían sido adulteradas con productos adquiridos en el mercado negro, como aceite de cannabis (TCH). En nuestro caso, absolutamente ninguno de nuestros productos contiene dichos componentes. Entiendo la atención mediática y por parte de las autoridades que generan estas noticias, sobre todo si, además, se ven afectados menores, por eso creo en la necesidad de trabajar de manera conjunta y coordinada con la administración. Trabajemos en pro de una regulación equilibrada basada en hechos científicos, lejos de alarmismos, para que tanto las autoridades como los consumidores adultos puedan tomar una decisión sobre el uso o prescripción de estos dispositivos de una manera informada.

 

En España, el Ministerio de Sanidad ha lanzado una campaña para alertar, sobre todo a los jóvenes, sobre el consumo de tabaco y los vaporizadores. ¿Qué opina al respecto?

Desde JTI apoyaremos siempre aquellas campañas dirigidas a prevenir el acceso de los menores al tabaco. Dicho esto, nosotros consideramos que, respecto a los productos sin combustión, sin ser inocuos, existe respaldo científico sobre su potencial para reducir los riesgos asociados a fumar. Países como el Reino Unido y Canadá son una referencia en este campo. Sus respectivas autoridades sanitarias sostienen que los cigarrillos electrónicos son un 95% menos dañinos que los cigarrillos tradicionales y esto se refleja en su guía para la formulación de políticas sanitarias. Desde ese convencimiento, JTI está invirtiendo más de 2.000 millones de euros en investigación y desarrollo de cigarrillos electrónicos y tabaco calentado con nuestras marcas Logic y Ploom.

 

¿Qué le pide JTI al nuevo año?

Nuestra ambición es seguir creciendo de una manera sostenible. En JTI, tenemos el firme propósito de seguir apostando por España, generando empleo duradero, invirtiendo en nuestra fábrica de Tenerife, en compra de hoja extremeña y en innovación. Y para ello necesitamos estabilidad y predictibilidad. Para nosotros es importante que, en materia de imposición fiscal, el gobierno aplique una fórmula equilibrada que permita el crecimiento de la recaudación, y que contribuya a que los menores no accedan a los productos de tabaco. A su vez, debe promover la continuidad de un mercado cuya aportación en términos de empleo y contribución al erario público es muy relevante. No olvidemos que nuestro sector aporta más de 9.000 millones de euros a las arcas públicas y toda su cadena de valor genera más de 50.000 empleos en nuestro país.

 

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