“Si algún día no le he dicho a alguien que no se puede operar, algo estoy haciendo mal”

 

Dr. Pedro Tañá

Director médico de Oftalvist

 

En 1995, tres oftalmólogos abrieron en Alicante la primera clínica de Oftalvist. Desde entonces, han ido creciendo hasta las 35 que tienen hoy en once provincias. Pionero en la implantación de la última tecnología, tanto diagnóstica como quirúrgica, el grupo es responsable, gracias a su acuerdo con ASISA, del servicio oftalmológico de catorce hospitales del Grupo HLA.

¿Qué relevancia tiene para Oftalvist el acuerdo con ASISA?

Fue muy pronto cuando nos fusionamos con una clínica que pertenecía a ASISA y, como aquel proyecto fue satisfactorio, nos propusieron que planteáramos un grupo a nivel nacional. Gracias a ese acuerdo, hemos ido creciendo con clínicas propias al tiempo que íbamos implantando la cirugía ocular en los hospitales del grupo HLA, que pertenece a Lavinia, la cooperativa de médicos sin ánimo de lucro propietarios de ASISA. Hoy somos más de 84 oftalmólogos y 240 personas que trabajamos en 35 clínicas propias y 14 hospitales de HLA, y del grupo IMED en la Comunidad Valenciana. Atendemos a más de 35.000 pacientes nuevos cada año, y operamos a más de 23.000. Los quirófanos son nuestros, los gestionamos nosotros y están equipados con tecnología de nuestra propiedad. Y es la tecnología más puntera que existe hoy en España, sin duda. Tenemos la misma filosofía que HLA Lavinia, que consiste en reinvertir todos los beneficios en tecnología e instalaciones para ofrecer la mejor la atención a los pacientes.

 

¿Cuáles son las tecnologías más relevantes que utilizan?

En 2004 trajimos a Europa el primer láser de femtosegundo para cirugía refractiva, la que se emplea en las operaciones de miopía, hipermetropía y astigmatismo, y en 2012 también fuimos pioneros en la cirugía de láser de femtosegundo para la cirugía de cristalino, la que se utiliza para cataratas y presbicia.

 

¿Qué ventajas tiene esta tecnología?

La cirugía refractiva consiste en modificar la curvatura de la córnea, que es la lupa más potente del ojo. Eso se puede hacer en superficie, con una recuperación más lenta, o con la técnica de Lasik, la más común, que se puede hacer de dos maneras: con una cuchilla mecánica que corta, como se hace en el 80% de los centros de España, o con un láser de femtosegundo.

El cristalino es otra lente que está dentro del ojo, y requiere una tecnología diferente. El láser de femtosegundo trabaja dentro del cristalino, en un plano determinado para mejorar la seguridad y la precisión, y disminuye el uso de energía de ultrasonidos,  y con ello menor dispersión térmica y menos efectos secundarios.

 

¿Qué otras tecnologías relevantes utilizan?

Hoy en día la exploración básica en la oftalmología se hace con tomógrafos de coherencia óptima (OCT), y disponemos de angiografía con OCT en todas las provincias. Tenemos angiógrafos de última generación, láseres para el tratamiento macular de la retinopatía diabética de distintas longitudes de onda, tecnología de cálculo de lentes de última generación… El problema hoy en día es que tenemos tanta tecnología, que muchas veces me paso más tiempo mirando el ordenador y las pruebas que hacemos que a la cara de mis pacientes.

Al mismo tiempo, clínicas pequeñas que no pueden permitirse esta tecnología nos remiten constantemente pacientes para que hagamos cálculo de lentes, valoraciones de mácula y exploraciones que ellos no tienen.

 

Hay casos de pacientes que no están contentos con el resultado de una cirugía ocular, ¿les ha ocurrido a ustedes?

La gente piensa que operar en oftalmología es 100% seguro, y no es verdad. Nosotros cambiamos a la tecnología del láser de femtosegundo en Lasik porque el índice de complicaciones pasaba del 0,05% a un caso de cada 10.000, pero no es cero.

En una de cada 4.500 cirugías de cataratas, según las últimas estadísticas internacionales, el paciente se complica con una infección (endoftalmitis), y en éste caso con frecuencia se llega a perder la visión de forma irreversible. En España se operaron medio millón el año pasado, y eso significa que más de cien personas sufrieron una complicación grave.

Donde no se puede permitir hoy un error es en la indicación, y la verdad es que la mayor parte de las reclamaciones que hay hoy creo que son por un error de indicación. La tecnología ayuda a descartar los casos que no se deben operar, y muchas veces es difícil decirle al paciente que no, pero yo siempre digo que si algún día no le he dicho a alguien “que no se puede operar”, algo estoy haciendo mal. Yo he operado a mi hija de miopía, y si hago eso es porque creo que lo hacemos bien y que la tecnología es realmente segura. Eso no quiere decir que tengamos cero complicaciones o cero pacientes descontentos.

 

¿La clínica de la calle Juan Bravo de Madrid ha sido una de sus apuestas más ambiciosas?

Esta clínica tiene la mejor tecnología a nivel diagnóstico de la que disponemos hoy. Ha sido nuestra apuesta por acercarnos a los pacientes de Madrid, porque en una ciudad tan grande no podemos obligar a todo el mundo a ir a la misma clínica, la que tenemos en Moncloa. Creo que tenemos que abrir más pequeñas clínicas, pero esta ha sido nuestra bandera. Con la tecnología que tenemos y el apoyo de una aseguradora como ASISA, y con nuestro volumen de pacientes, teníamos que hacer una apuesta por una clínica de prestigio, con buena imagen y la mejor tecnología. En el último año hemos atendido aquí más de 40.000 consultas, de las cuales 6.500 fueron nuevos pacientes y 5.000 fueron a cirugía. Son tres plantas en las que hacemos desde oftalmología general, retina y polo anterior hasta tratamientos oculoplásticos con luz pulsada. La cirugía se deriva al hospital Moncloa.

 

En 2012 fuimos pioneros en la cirugía de láser de femtosegundo para la cirugía de cristalino, la que se utiliza para cataratas y presbicia

 

 

¿Su futuro prima la inversión en tecnología o las nuevas aperturas?

Lo hacemos todo a la vez; seguimos invirtiendo en tecnología, que implementamos primero en los centros más punteros, y en julio abrimos nuestra primera clínica en Huelva, nuestra provincia número once. Estamos pendientes de abrir en otras clínicas del grupo HLA pero no nos ha dado tiempo a implementarlo. Procuramos espaciar las nuevas aperturas entre uno y dos años, no sólo por la capacidad de inversión sino por la contratación de oftalmólogos, que no sobran, y queremos a especialistas capaces. La actividad científica también es importante para nosotros. Colaboramos constantemente en ensayos clínicos de productos, ya sean lentes intraoculares, fármacos o aparatos, y participamos en congresos con charlas y mesas redondas. Es una actividad que estimula al grupo y a nuestros oftalmólogos.

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