Ciudad Infantil San Jorge

27 Ene, 2020 | Educación, Colegios, Mejores Centros Educativos 2020 la razon

“Los conceptos se interiorizan mejor si están envueltos en el cariño”

 

Charo Oliva Monje y José Antonio Sempere Oliva

Directores de la Ciudad Infantil San Jorge

 

A sus 44 años, la Ciudad Infantil San Jorge mantiene la ilusión y el cariño del primer día. Eso explica que muchos de los niños y niñas que acuden cada día desde diferentes puntos de la ciudad de Alicante sean hijos de antiguos alumnos, que guardan un grato recuerdo de sus características casas-aulas diferenciadas por colores y sus amplios jardines.

¿Qué etapas educativas tienen en el centro?

Somos un centro privado y laico de educación infantil y cubrimos primer y segundo ciclo, de cero a seis años. Estamos autorizados por la Conselleria de Educación y Ciencia de la Comunidad Valenciana, que concede unos bonos a las familias para reducir el importe que pagan en el primer ciclo. Abrimos en 1976 y somos un centro de referencia en Alicante. Trabajamos con niños desde muy pequeños, y no tratamos de fomentar capacidades específicas sino de respetar la evolución de cada uno, su carácter y su momento evolutivo para llevarlos al máximo de su potencial.

 

¿Qué diferencia su método de aprendizaje?

Tenemos un método propio que escoge lo mejor de cada una de las diferentes corrientes pedagógicas. Las escuelas infantiles apuestan por una sola corriente pero nosotros pensamos que lo enriquecedor es tomar una parte de cada una. Los elementos centrales de nuestro método, que siempre hemos tenido muy claros, son dos: la afectividad y el cariño hacia los niños y el juego. Entendemos que los niños sólo aprenden a partir de estos dos pilares. Todas las actividades que hacemos van enfocadas o se presentan a través de actividades lúdicas, para estimular la atención y el aprendizaje a través del juego. A estas edades, los niños, por naturaleza, lo que quieren es aprender, y en su acercamiento al mundo, a las normas y a los conceptos, el mejor método que se puede utilizar es el juego. Y los conceptos se interiorizan mejor si están envueltos en el cariño. El niño tiene que ser feliz en el cole, y es feliz cuando se siente querido y siente que le están enseñando, que está haciendo cosas que realmente le gustan. Nuestros alumnos se sienten acogidos desde que entran por la puerta. Una frase de Paul de Kock define muy bien lo que creemos y lo que sentimos: “Los niños adivinan qué personas les aman, es un don natural que con el tiempo se pierde”.

¿Qué aptitudes y qué capacidades incentivan en los niños?

Aparte del proyecto más clásico de conceptos y demás, desde hace muchos años tenemos un proyecto transversal en el que trabajamos en la educación emocional, para que el niño comprenda y se familiarice con sus propias emociones, y que las reconozca en los demás para aprender a gestionarlas. Otro sello de identidad del centro es el inglés, que trabajamos por inmersión, con un profesorado nativo que gran parte de la jornada les habla en ese idioma. No se busca que el niño, a través de canciones o de repetición, termine hablando en inglés, porque a estas edades no tiene demasiado sentido, pero sí de ir educando su oído, mejorando la comprensión. Y para eso es esencial que el profesorado sea nativo.

 

¿Cómo abordan el tema de los principios y valores?

Es otro tema transversal que vamos trabajando a lo largo de todo el curso. En la misma clase surgen mil situaciones y las propias educadoras, cuya labor es fundamental, van exponiendo cómo se debe tratar cada conflicto. Por eso es importantísimo que el personal esté cualificado y que sean personas vocacionales.

 

¿Qué perfiles tiene el personal de la Ciudad Infantil San Jorge?

Nuestro personal tiene muchísima experiencia, llevan muchos años trabajando con nosotros y siguen una formación continua y constante, tanto a través de nuestro gabinete psicopedagógico como externamente, para estar al día en lo que va surgiendo a todos los niveles de la crianza: alimentación, primeros auxilios, métodos pedagógicos… Si hemos tenido algo positivo desde que abrimos la escuela es que somos bastante innovadores, pero sólo hemos innovado cuando hemos visto que lo que íbamos a hacer era realmente bueno. Por ejemplo, hace 35 años empezamos con la estimulación temprana, que era algo que no se conocía; había incluso quien se alarmaba, pero acertamos plenamente, y la prueba está en que ahora todas las editoriales que tienen educación infantil ya llevan en su proyecto la estimulación temprana. Creemos mucho en nuestra escuela y así lo transmitimos. Y además del personal docente, contamos con un profesor de yudo infantil, que trabajamos en el área de psicomotricidad, y tenemos psicomotricista, ceramista y un gabinete psicopedagógico muy potente, que apoya de manera individualizada a los padres y asesora a las educadoras.

¿Cómo es su relación con las familias?

La relación tiene que ser muy cercana, hay que tener en cuenta la edad de los niños, algunos llegan aquí con cinco meses. Hacemos tutorías todo el año, les informamos a diario y sobre todo, pasan todos los días a clase, hablan con la profesora y les contamos cómo han comido, lo que han aprendido… Y les invitamos a participar en actividades en las que pueden aportar sus propios conocimientos. Tenemos un horario flexible, de 7.30 a 18.30, y así ayudamos también a que los padres puedan conciliar su vida laboral con la familiar. Cuando llegan los padres primerizos, vienen un poco asustados, no quieren dejar aquí a sus hijos muchas horas, y da gusto cuando avanza el curso y ves que los niños entran con naturalidad, saben que se van a divertir. Los padres nos dan muy buena nota en la encuesta de calidad que les enviamos cada curso, y es una satisfacción muy grande.

 

¿Las instalaciones explican esa denominación de ciudad infantil?

Cuando creamos la escuela, decidimos no hacer un centro grande sino pequeñas casitas, cada una con dos aulas y el tejado de un color. De esta forma, los niños se identifican con su clase. Está hecho a medida de ellos. Lo que más define las instalaciones es que tenemos muchísimo espacio de jardines naturales, que se aprovechan muy bien en un sitio como Alicante, donde tenemos sol prácticamente siempre. Lo que hemos hecho es dividirlos en diferentes áreas, cada una con un tema diferente, y hemos diseñado un sistema para que cada clase vaya a un patio cada día; de este modo conseguimos que los niños tengan estímulos diferentes.

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