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Siéntete en la
Andalucía de principios de siglo
El Cortijo Doña María recrea la estética
y la cultura de los cortijos Sevillanos de 1900. Sus
exhibiciones ecuestres en la plaza de Toros hacen
las delicias de todo turista que la visita, que se
siente trasladado a un ambiente de folklore, señorío,
vino, guitarra y mucho arte.
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El Cortijo Doña María encuentra sus
orígenes a finales del siglo XVIII, y fue propiedad
del famoso torero Joselito el Gallo, a instancias
del que se construyó en 1913 la gran plaza
de toros el Cortijo, con capacidad de 900 personas
y ruedo de 38 metros de diámetro. La propiedad
del Cortijo fue pasando de manos, siendo un lugar
de encuentro festivo para los intelectuales de la
Generación del 27, los que organizaban timbas,
zarzuelas y frecuentes corridas de toros.

En la actualidad, el Cortijo Doña María
es propiedad de la familia Rodríguez de Moya,
los que han restaurado todas las instalaciones con
la intención de devolverles la vida y el encanto
de ataño para dar a conocer a los turistas
el espíritu de la Andalucía más
castiza.
Para ofrecer un servicio impecable, en el Cortijo
trabajan cerca de diez personas apasionadas por la
cultura, las tradiciones y los caballos.
Un espacio muy versátil
El amor de la familia Rodríguez de Moya por
los caballos les ha llevado a reunir unos 50 ejemplares
de Pura Raza Español, del que realizan cría
y cuidado. Con ellos preparan exhibiciones ecuestres
dignas de ser vistas en su plaza de toros, tanto de
equitación, como de caballos en libertad, capeas,
rejoneo y enganches.
Pero el Cortijo Doña María posee muchos
otros atractivos que avivan la curiosidad. Destaca
el Rincón de los Amigos, con una enoteca compuesta
por más de cien botellas de antigüedad
superior a 50 años, botas de Oloroso seco y
dulce y Brandy. Asimismo resulta interesante la Exposición
de Coches de Caballos, donde se exponen varas de tiro
para los caballos en limonera, lanza para dos caballos
y prolonga para cuatro caballos, todos ellos de principios
de siglo XX, perfectamente conservados y restaurados.
Las épocas estrella de visita del Cortijo van,
en contra de lo que se pueda creer, de septiembre
a junio, ya que los meses estivales resultan calurosos
en exceso para los turistas, que suelen ser de nacionalidad
italiana, inglesa y catalana. A todos ellos se les
ofrece al llegar un café con pastas, y se les
invita a visitar las instalaciones del Cortijo, a
disfrutar de una de las exhibiciones ecuestres y a
curiosear en la tienda de souvenirs típicos
andaluces.
Celebraciones con duende
Una carpa espectacular es una de las mejores bazas
del Cortijo Doña María. Allí
se realizan celebraciones como bodas, comuniones o
incluso cenas de empresa, todo en un ambiente rociero
y señorial. La gastronomía que se ofrece
es tradicional, con alimentos de primera calidad,
la estrella de los cuales es el cerdo ibérico
cocinado con distintas salsas, aunque se puede escoger
entre una gran variedad de platos.
Una vez visitado el Cortijo, la celebración
será sólo una excusa para volver a disfrutar
del duende.
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