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En 2001 Fuengirola estrenaba nuevo Zoo. Nuevas
instalaciones ¿y nueva filosofía?

En el 2001 y, 20 años después de su
inauguración, el Zoo de Fuengirola abría
de nuevo sus puertas transformándose en un
centro dedicado a la recreación de los bosques
tropicales de Madagascar, África Ecuatorial
y el Sudeste Asiático. El concepto clásico
de zoológico de exposición directa cambiaba
por otro en el que primaba la presentación
de los animales como parte de un ecosistema complejo.
Hoy en día no tiene sentido ético el
mantenimiento de animales salvajes en cautividad,
si con ello no se ayuda a la preservación de
su especie en la naturaleza.
¿Quién o qué empresa
ha sido responsable de la transformación del
zoo?
RAIN FOREST, S. L. (RF), una empresa española
fundada en 1995, que se dedica al diseño, construcción
y gestión de parques zoológicos de nueva
generación.
¿Cómo se ha llevado a cabo
esa transformación?
El primer paso fue elaborar un diseño conceptual.
Queríamos recrear distintos hábitats
del bosque tropical: un muestrario
que acercase al visitante a entornos sorprendentes.
A continuación, se trazó un plan de
colección de animales representativos del bosque
tropical. Para ello, contaría con especies
carismáticas que cautivasen al público,
como tigres o gorilas. Estas especies estarían
arropadas por otras menos conocidas y más pequeñas
con las que compartirían el mismo hábitat
natural.
Una de nuestras prioridades era dar cabida a la cría
en cautividad (ex situ). Así, se contó
con el apoyo de los Programas Europeos de Reproducción
de Especies Amenazadas, conocidos como EEP, a través
de los cuales contamos hoy día con una colección
excepcional de un gran potencial reproductor.
La recreación de los hábitats supuso
un gran reto llevado a cabo mediante la tematización,
que serviría para crear taludes, cascadas,
rocas, troncos e incluso árboles de apariencia
real. Pero quizá el hito más importante
fue la creación de nuestro baobab: uno de los
árboles artificiales más grandes del
mundo, con 25 m de altura. Algunas de sus ramas, fabricadas
en el suelo e izadas con grúa, pesaron más
de 2.500 kg. Hoy se ha convertido en icono del zoo
y de la ciudad de Fuengirola.
¿Qué aspectos definen el concepto
de “zoo-inmersión?
La “zoo-inmersión” busca sumergir
al visitante en el entorno del animal. Todo el parque
está pensado para envolver a quien pasea
por él en una recreación del hábitat
de donde proceden los animales. Hay una solución
de continuidad entre el espacio físico que
ocupa el público y el que ocupa el animal.
Se intenta transmitir parte de la magia que supone
recorrer el bosque y descubrir a sus habitantes.
El nuevo Zoo rompe la imagen de barrotes
y hormigón ¿cómo se organiza
la convivencia de los animales en el recinto?
Los animales cuentan con recintos muy bien planificados
para su vida y reproducción, aunque esto muchas
veces quede oculto al visitante. Quizás una
de nuestras señas de identidad más innovadoras
sea la creación de recintos en los que conviven
varias especies animales. Esto es un verdadero reto,
pues hay que utilizar barreras fácilmente franqueables
para unas pero no para otras.
¿Qué cambios significativos
han experimentado las distintas especies con su “nueva
vida”?
Cuando RF se hizo cargo del zoo, en enero de 1999,
heredó una colección de unos 90 animales
que vivían en recintos obsoletos. Entre ellos
un grupo de chimpancés que se mantenían
aislados o en parejas y que mostraban comportamientos
anómalos, fruto de años de vida en condiciones
inadecuadas. Durante la reconstrucción del
zoo, los técnicos del RF se esforzaron en crear
un grupo cohesivo con ellos. El día que salieron
por primera vez a su nuevo recinto descubrieron un
mundo nuevo: vieron el cielo azul sin la siniestra
sombra de los barrotes, pisaron hierba, treparon por
los árboles... Por primera vez, se comportaban
como chimpancés.
¿Podemos decir que el nuevo Zoo de
Fuengirola ha sentado precedente con su modelo de
zoo?
Sin duda. Hemos recibido amplio reconocimiento tanto
dentro como fuera de España. La prestigiosa
revista National Geographic del pasado septiembre
nos dedicó un artículo. El tiempo de
las jaulas ha pasado. Por otra parte, el Zoo de Fuengirola
también ha sentado precedente en cuanto al
zoo nocturno, convirtiéndose en el primer parque
de Europa y el segundo del mundo, tras Singapur, que
abre en los meses de julio y agosto hasta las 12 de
noche.
Un parque zoológico es una plataforma
ideal para sensibilizar sobre la conservación
y problemáticas de las especies animales ¿cómo
se trabaja este aspecto desde el Zoo?
La exhaustiva recreación de los hábitats
se complementa con mensajes sobre la necesidad de
su conservación. El ejemplo más claro
quizá se dé en la recreación
de Madagascar, donde existen un gran número
de endemismos. Se presenta como un recinto boscoso
en el que nos adentramos con un monitor. Sobre nuestras
cabezas, libres y sin barreras, viven tres especies
de lemures, primates primitivos habitantes de esa
isla. El monitor nos explica las distintas amenazas
que confluyen sobre los lemures y los ecosistemas
malgaches ¿Qué mejor forma de concienciar
a la gente sobre la necesidad de proteger el medio
ambiente?
Un parque zoológico es siempre lugar
de visita principalmente de escolares ¿para
quién ha sido pensado el nuevo Zoo de Fuengirola?
Cada año recibimos la visita de unos 35.000
niños a través de nuestro programa educativo.
Desde luego los más jóvenes disfrutan
mucho en nuestro parque, pero no sólo ellos.
Hemos creado un entorno capaz de cautivar a personas
de todas las edades. La naturalización homogénea
de todo el recinto, los recintos multiespecie y los
comportamientos naturales de los animales en un marco
boscoso convierten la visita en un “documental
en vivo”, atractivo para jóvenes y adultos.
El proyecto del Zoo de Fuengirola ¿es
exportable? ¿Se han interesado por él
responsables de otros parques?
Sí, de hecho RF ya ha diseñado para
otra empresa el parque de Terra Natura en Benidorm.
Tanto instituciones españolas como europeas
han venido a conocer a fondo nuestra experiencia y
los logros alcanzados.
Actualmente, RF está construyendo el nuevo
Bioparc de Valencia, un recinto similar pero mucho
mayor que el de Fuengirola, en el que, a partir del
2007, se podrá recorrer los bosques de África
Ecuatorial y Madagascar, así como una elaborada
recreación de la sabana africana, con humedales,
kopjes (formaciones graníticas), termiteros
y una recreación de la famosa cueva de Kitum,
en Kenia, excavada por los elefantes en busca de sales
minerales. |