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Fundada en 1992, la compañía regenta
Anfi del Mar, el mayor complejo de este tipo de Europa
en una misma localización. Hablamos con Gonzalo
Quintana, Director del Area de Atención al Cliente.
Para situarnos, ¿podría definirnos
el concepto de vacaciones en tiempo compartido? 
Este tipo de operaciones consiste en la adquisición
de un inmueble entre varios compradores, quienes lo
ocupan por turnos durante el transcurso del año.
En nuestro caso, la ocupación se divide en 51
semanas al año y el comprador desembolsa una
cantidad proporcional a la duración del período
de ocupación que le da derecho a disfrutar de
nuestro complejo durante ese tiempo.
¿Qué puede explicarnos de Anfi
del Mar, el complejo que gestiona su empresa?
Anfi del Mar es un complejo formado por cuatro clubes
o edificaciones que acogen un total de 869 apartamentos
que lo convierten en el mayor de Europa. Actualmente,
el complejo da empleo a cerca de 1.100 personas de 40
nacionalidades distintas, lo que da una idea de la vocación
global de que hace gala la empresa. Además, Anfi
del Mar recoge fielmente la política de la empresa
en cuanto a calidad, nivel de servicio y respeto por
el entorno.
¿Esa variedad de nacionalidades se da
también entre sus clientes?
En efecto. Hoy por hoy, cerca del 32% de nuestros clientes
son británicos, pero también hay alemanes
(22%), escandinavos (20%) u holandeses (5%). El 21%
restante está bastante repartido entre clientes
belgas, españoles, checos, austriacos, suizos
o franceses. Si me pregunta por el perfil de comprador
de nuestro complejo, podríamos decir que se trata
de familias de clase media que tienen casa propia y
que apuestan por las ventajas de un sistema de tiempo
compartido.
¿Cuáles son esas ventajas?
La ventaja fundamental es que el comprador adquiere
el derecho de uso de uno de los apartamentos por un
periodo concreto y paga únicamente eso. No tiene
que preocuparse del mantenimiento, ni tampoco de los
gastos más habituales en un complejo de este
tipo. Sólo de disfrutar de sus vacaciones.
¿Qué diferencia a Anfi del Mar
de sus principales competidores?
Actualmente no tenemos una competencia directa en Gran
Canaria, pero sí le diré que estamos muy
bien considerados a nivel mundial. A modo de ejemplo
le diré que Anfi del Mar fue galardonada con
los Golden Crown Award por RCI (Resort Condominium International),
una de las entidades de mayor prestigio del sector,
que clasifica y valora más de 3.700 complejos
en todo el mundo. A nivel de ventas, acabamos el año
2003 en 15ª posición en el mundo, algo muy
destacable si tenemos en cuenta que los primeros lugares
son ocupados por multinacionales como Disney o Marriot,
entre otras.
¿Cuáles son los proyectos de
futuro de la compañía?
Tenemos en marcha un ambicioso proyecto, también
en Gran Canaria: se trata de la creación y urbanización
del complejo “Valle de Tauro”, que ofrecerá
una capacidad de 7.500 camas, una marina con 500 amarres
y otros equipamientos. Ahora existen ya dos partes urbanizadas
y un campo de golf de 9 hoyos, pero a medio plazo contaremos
también con un nuevo campo de 18 hoyos diseñado
por Von Hagge, Smelek y Baril, y con un centro comercial,
instalaciones deportivas... todo aquello que precisen
nuestros clientes para que sus vacaciones sean ideales.
Podríamos decir que es como crear una
pequeño pueblo...
Así es. Pero además hay que valorar el
efecto positivo que este tipo de complejos de tiempo
compartido tienen en la población local. Me refiero
a que el porcentaje de ocupación es del 80%,
la estancia media de más de 11 días y
el gasto medio de alrededor de 140 euros diarios, ya
que nos movemos en categorías de 4 y 5 estrellas.
Son cifras muy superiores a los complejos de hoteles
tradicionales e infinitamente superiores a los de régimen
“todo incluido”. Este tipo de estructuras
crean también un empleo más estable entre
la población local.
Sin embargo, el tiempo compartido no ha gozado
en los últimos años de muy buena reputación...
Eso es cierto en parte. El problema es que muchas empresas
utilizaban una técnica de venta muy agresiva
y que prácticamente “obligaba” (entre
todas las comillas del mundo) al posible cliente a comprar.
Nosotros no utilizamos esa estrategia, sino que optamos
por la ética, la calidad, el servicio y la información.
De hecho, el alto porcentaje de clientes extranjeros
es una clara muestra de que hacemos las cosas bien,
ya que los compradores satisfechos son quienes recomiendan
nuestro producto y nuestros servicios. Hoy tenemos entre
nuestros clientes a famosos y, naturalmente, a gente
corriente que apuesta por unas vacaciones tranquilas
y de calidad. |