El Port de Barcelona apuesta por la intermodalidad
Hoy, el puerto está integrado por un conjunto de empresas, instituciones y personas -la Comunidad Logística Portuaria de Barcelona- que, a finales de los años 90, se situó como la cuarta corporación empresarial de Catalunya en volumen de ventas, con un área de influencia que comprende el sur y centro de Europa y el norte de África, aunque es también puerta logística para mercados como Extremo Oriente e Iberoamérica.
Durante los últimos 10 años, las cifras obtenidos por el Port de Barcelona no han hecho más que crecer. El tráfico de mercancías se ha incrementado en un 61% (alcanzando los 32’7 millones de toneladas en el 2002), el de contenedores se ha triplicado (llegando a los 1.425.000 Teus) y, además, en el ejercicio 2002, pasaron por el puerto 1.700.000 pasajeros, de los que 850.000 fueron cruceristas. Se trata, en pocas palabras, de tráficos muy superiores a las previsiones y que dejaron patente la necesidad de ampliación para mantener la competitividad.
La ampliación
El 12 de diciembre del 2001 se puso la primera piedra de la ampliación del Port de Barcelona, iniciándose la construcción del puerto del siglo XXI. Las primeras actuaciones se centran en la construcción de los diques de abrigo Este y Sur. El montante de esta primera fase asciende a cerca de 360 millones de euros y, dada la magnitud de las obras a realizar, serán ejecutadas por sendas uniones temporales de empresas creadas específicamente para este cometido. El puerto del futuro duplicará así su superficie actual hasta alcanzar las 1.300 hectáreas en 2011. La envergadura de las obras mencionadas se traduce en una inversión total de 1.773 millones _, que procederá tanto de capital público (70%) como privado (30%).
La ampliación no sólo significa nueva infraestructura y superestructura, sino que se enmarca en las actuaciones que se realizan dentro del Plan Delta, que contempla también la ampliación del aeropuerto, nuevas conexiones viarias y la conexión del puerto con la red ferroviaria europea. La intermodalidad, y en especial el uso del ferrocarril, es vital para que el puerto amplíe su zona de influencia hacia el norte y centro de Europa, y pueda competir en igualdad de condiciones, captando los tráficos de mercancías entre la UE y Extremo Oriente y Sur América, que ahora pasan mayoritariamente por puertos del norte de Europa.
La conexión del Port de Barcelona con el ancho de vía internacional (UIC) supondrá la posibilidad de transportar sin interrupciones fronterizas cualquier mercancía hasta o desde el centro de Europa. El Port de Barcelona trabaja para integrar el transporte marítimo a la cadena logística. Esto permitirá convertirlo en centro neurálgico del tránsito de mercancías del sur de Europa, ya que ninguna otra ciudad europea cuenta con un puerto, un aeropuerto, conexiones viarias y ferroviarias, diversos centros logísticos especializados y una completa oferta de servicios al sector del transporte en un radio de siete kilómetros y con buenas comunicaciones internas.
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