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En 1914, Corcoy trasladará su sede central a
Terrassa (Barcelona), uno de los principales centros
textiles del país, y cuatro años más
tarde, junto con otros dos socios, se creará
una nueva firma ubicada en Zaragoza y dedicada al trabajo
de pieles de lana, que iniciará la progresiva
diversificación de la empresa.

No obstante, no es hasta el año 1965 cuando se
produce la mayor expansión de Corcoy, mediante
la entrada en la empresa SAIPEL, especializada en peinaje
de lana y que, en la actualidad, constituye la tercera
actividad desarrollada por el grupo de empresas Corcoy.
Un grupo que, en la actualidad, dirigido por la cuarta
generación familiar, se estructura en torno a
tres empresas totalmente independientes: por una parte,
Corcoy, S.A., que continúa la labor de comercio
de lana; en segundo lugar, SAIPEL, dedicada al peinaje
de lana; y, por último, Lamipiel, ubicada en
Huesca y dedicada al lavado de lana y el trabajo de
pieles.
Una trayectoria de más de 100 años en
el mercado y su constante adaptación a las cambiantes
demandas del mercado han permitido a Corcoy contar no
sólo con un sólido posicionamiento en
nuestro país, sino también realizar una
importante apertura al exterior, como pone de manifiesto
el hecho de que el 50% de las ventas se destinan a la
exportación, principalmente hacia Estados Unidos,
Canadá, Italia y Japón.
Una apertura exterior que no ha acabado todavía,
tal y como nos comenta el gerente de la empresa, el
Sr. Luis Corcoy Bidasolo, para quien la futura expansión
pasa por los países de la Europa del Este, fundamentalmente
Rusia y Rumania.
Una expansión que se apoya tanto en la potencialidad
de consumo de lana por parte de estos países
como por su capacidad de producción de materias
primas, razón que ha llevado a Corcoy a realizar
una implantación industrial en Rusia, en la que
actualmente se está llevando a cabo una fuerte
inversión en renovación de maquinaria.
Integración vertical
Dirigido a hiladores especializados, dado que la lana,
como fibra natural que es, presenta una importante dificultad
en cuanto a estandarización y regulación,
al tiempo que ofrece una gran riqueza creativa, Corcoy
comercializa unos 10 millones de kilos de lana lavada
al año, procedente tanto del mercado nacional
como de Uruguay, Australia, Nueva Zelanda o África
del Sur.
Un producto de calidad garantizada y una vocación
de integración vertical de los procesos productivos,
que pasaría por una estrecha colaboración
con cada uno de sus clientes, son los pilares sobre
los que Corcoy pretende basar su futura evolución
a medio plazo.
Mantener márgenes en todos los puntos de la cadena
productiva y poder garantizar así una industria
textil fuerte y flexible es el objetivo que mueve a
Corcoy a la hora de buscar verdaderos colaboradores
tanto entre clientes como entre proveedores, en todos
los países en los que se encuentra presente.
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