|
Un
reloj con mucha historia
A sus 30 años, A.- Louis ya había creado
relojes de enorme precisión y cuidado diseño,
que han sido objeto de culto entre nobles, aristócratas
y personalidades de medio mundo, todos ellos fascinados
por la perfección de unas creaciones exclusivas
e irrepetibles. Por solicitud expresa de Louis XV, el
joven relojero se instala en el Quai De L’Horloge,
en París, donde progresivamente se acerca a las
figuras del momento: la reina María Antonieta,
Louis XVI, el duque de Orleáns, Napoleón
Bonaparte...
Durante el periodo de la Revolución, Breguet
se refugia en Suiza desde donde atiende a importantes
pedidos procedentes de España, gracias a los
contactos con los que contaba entre la aristocracia
de París. Entre los clientes españoles
más importantes se encuentran el Duque Fernán-Núñez,
el Marqués de Santiago, Carlos IV y Manuel Godoy.
Entre otros clientes que aparecen en el libro de registro
de Breguet en el periodo comprendido entre finales del
siglo XVIII y comienzos del XIX, figuran el Príncipe
de Gales, el sultán otomano Selim III, la emperatriz
Josefina, el zar Alejandro I, Jorge III de Inglaterra,
el príncipe Orloff, el duque de Wellington, el
Papa Pío VII, Luis XVIII de Francia, Luis de
Holanda y la familia
Rothchild. No menos importante es la relación
de Breguet con importantes instituciones como el observatorio
de Florencia y la Marina Real de Francia, ya que la
firma se caracterizaba por sus constantes innovaciones
e inventos, algunos de los cuales permitieron importantes
avances de la física. La invención del
tourbillón, el calendario perpetuo, el reloj
extraplano, el primer reloj de pulsera y el cronómetro
de observación (prezcursor del cronógrafo
moderno) son algunas de las aportaciones de este genio
de la relojería al mundo de la precisión.

A.- Louis Breguet fallece en 1823, pero la firma estaba
consolidada por lo que sus descendientes mantienen vivo
el espíritu de la empresa. Así la firma
Breguet creó el primer reloj con sistema de dar
cuerda sin llave, y patenta el reloj sideral, los relojes
de pulsera con ecuación perpetua del tiempo o
el calendario perpetuo en línea y más
recientemente, en 1998, el mecanismo de cronógrafo
automático más pequeño del mundo.
A través de los siglos la marca Breguet ha mantenido
una selecta clientela: Alfonso XIII de España,
Arthur Rubinstien, Winston Churchill y el duque de Windsor,
entre otros.
Las Colecciones Breguet
- Colección “Classique” - Ofrecen
legibilidad, precisión y un diseño depurado
que plasman a la perfección los principios y
filosofía de su creador. Las “grandes complicaciones”,
siguen siendo, generación tras generación
de relojeros Breguet, el gran reto: mecanismos de repetición
de minutos, calendarios perpetuos, cronógrafos,
indicadores de fecha, fases y edad de la luna, indicadores
de reserva de marcha y una de las más grandes
invenciones de la historia de la relojería: el
tourbillón.
- Colección “Marine” - Al concederle,
en 1815, el título de Relojero de la Marina Real,
el rey Luis XVIII quiso honrar a uno de sus súbditos
más célebres y admirados: A.-Louis Breguet.
Miembro de la Academia de las Ciencias, consejero del
“Bureau del Longitudes” y Caballero de la
Legión de Honor, el relojero alcanzó la
cima de su arte.
La Marina Francesa, apreciaba enormemente la precisión
de sus cronómetros; hoy día la colección
“Marine” evoca los lazos seculares que unen
a la firma con el mundo del mar y la navegación.
- Colección “Héritage” - Los
modelos Héritage demuestran que, incluso en una
caja curvilínea tonneau, un Breguet sigue siendo,
inconfundiblemente, un Breguet. La caja de la línea
“Hérigate” constituye un buen ejemplo,
ya que supone la integración perfecta entre lo
clásico y una forma propia del tercer milenio,
la silueta tonneau. 
- Colección “Type XX” - Los cronógrafos
“Type XX” son el fruto de la temprana colaboración
entre la relojería y la aviación. En 1918
Breguet suministró los primeros relojes a los
aviadores norteamericanos. A partir de 1945, el Ejército
del Aire francés y la Aeronáutica naval
cursaron pedidos a Breguet de los primeros ejemplares
del célebre cronógrafo “Type XX”,
el cual incluía
uno de los mecanismos mas apreciado por los pilotos:
la función fly-back.
- Colección “Reine de Naples” - Inspirada
en el primer reloj de brazalete, creado por A. -L. Breguet
para la hermana de Bonaparte, Caroline Murat, Reina
de Nápoles.
Con su acostumbrado cuidado y precisión, los
relojeros de Breguet han creado un símbolo de
refinamiento femenino en reloj - joya contemporáneo.
Breguet no terminará nunca de innovar para responder
a las expectativas de un público exigente que
evoluciona con su tiempo, siendo capaz de fusionar con
arte el estilo moderno y las referencias del pasado.
Tanto en el pasado como en la actualidad un Breguet
es inigualable, irrepetible y diferenciable del resto
de las creaciones de relojería, debido a sus
especiales características, como son la exclusiva
decoración guilloché, las agujas Breguet
azuladas al fuego, el canto acanalado, las asas, la
firma secreta y el número individual de cada
pieza. Todo ello, manteniendo siempre su impecable maestría
relojera y la elegancia de sus creaciones.
Breguet: una obra de arte expuesta en museos
La vinculación histórica de Breguet con
la maestría relojera, han llevado a que los relojes
Breguet sean considerados obras de arte dignas de ser
expuestas en los Museos más importantes del Mundo.
El Museo Breguet, se encuentra situado en el corazón
de París, en la Place Vendôme, dónde
se puede apreciar la colección de forma permanente,
que aumenta su patrimonio año tras año.
Breguet está ligado fuertemente a toda la tradición
europea. Este es el caso de Rusia, donde, para conmemorar
los lazos históricos entre Breguet y dicho país,
la casa Breguet se unió el pasado mes de julio,
en una prestigiosa asociación con el Museo Hermitage
de San Petersburgo para organizar la más importante
exposición de relojes antiguos de la casa relojera
Breguet.
Esta magnífica exposición fue posible
gracias a una estrecha colaboración entre los
más importantes museos del mundo: El Hermitage,
Museo del Kremlin, Museo del Louvre, Museo Británico...A
estas instituciones de renombre internacional se han
añadido aportaciones de prestigiosas colecciones
privadas.
|