Grupo de Medicina Regenerativa y Terapia Celular de la UVA

11 Feb, 2019 | I+D+i, Investigación & Desarrollo enero 2019 ABC, Investigación Médica

Aplicación terapéutica de las MSV, presente y futuro

 

Dra. Ana Sánchez

Directora del Grupo de Medicina Regenerativa y Terapia Celular de la UVA, IBGM

 

Desde 2001, el Grupo de Medicina Regenerativa y Terapia Celular de la UVA, ubicado en el IBGM y fundado por La Dra. Ana Sánchez, investiga en torno a las aplicaciones terapéuticas de las células madre. La siguiente entrevista nos acerca a su trabajo.

Investigar en células madre para su aplicación en medicina regenerativa. El camino no siempre habrá sido fácil…

La medicina regenerativa ha surgido como una nueva disciplina médica impulsada por los conocimientos sobre las células madre troncales y su capacidad de dividirse, autorrenovarse y diferenciarse en las células de diferentes tejidos. La investigación en células madre embrionarias (ESC) y pluripotentes inducidas (IPS) ha sido fuente de inspiración para los científicos, pero los problemas éticos, de compatibilidad y bioseguridad, han dificultado su aplicación terapéutica, que han sido, por ahora, protagonizadas por las células madre adultas, con las que trabaja precisamente el Grupo de Medicina Regenerativa y Terapia Celular de la UVA, ubicado en el IBGM, y que yo inicié.

 

¿Cómo y cuándo se inició la actividad de su grupo de investigación?

Este grupo, comenzó su andadura en 2001 con un tratamiento para el infarto de miocardio a base de células progenitoras obtenidas de la médula ósea, similares a las utilizadas para los trasplantes medulares. Este tratamiento era seguro, pero poco eficaz. El siguiente reto era conseguir auténticas células madre troncales con capacidad de autorrenovación y diferenciación especifica.

 

¿Es lo que denominan Células Mesenquimales de Valladolid (MSV)?

Las células mesenquimales (MSC) son células semi-diferenciadas, derivadas del mesodermo embrionario que se quedan rezagadas durante el desarrollo. Durante la vida adulta, las MSC pueden aislarse del aspirado medular y hacerlas proliferar durante 21 días “ex vivo”. En este periodo las MSC crecen y se purifican, pues solamente van a sobrevivir las células troncales con capacidad de autorrenovación. Estas células, a las que hemos denominado MSV (por células mesenquimales de Valladolid) se encuentran en la médula ósea pero no son las que producen sangre, sino las que sirven de soporte (estroma) a los linajes sanguíneos. Son muy ricas en factores de crecimiento y, por su origen embrionario, conservan la potencialidad para diferenciarse a hueso, cartílago, músculo, vasos, tejido adiposo y otros linajes que derivan del mesodermo embrionario.

 

¿En qué punto se encuentra este avance?

Al tratarse de un uso terapéutico no-hematológico la Agencia Española del Medicamento considera a las MSC un medicamento, por lo que su fabricación debe seguir los estrictos protocolos de la industria farmacéutica, regulados por las “good manufacturing practices” (GMP) o normas de correcta fabricación. Para conseguir estos estándares fue necesario realizar cuantiosas inversiones en la construcción de Salas Blancas acreditadas y la formación del personal con criterios de calidad farmacéutica. Así nació la Unidad de Producción Celular del IBGM, que más tarde (2006) daría lugar a Citospin, una Empresa de Base Tecnológica (EBT) que mereció el primer premio Universidad Emprende en 2010.

¿Las MSV han comenzado ya su andadura terapéutica?

Sí y quisiera resaltar que en este viaje hemos tenido la suerte de estar acompañados por muchas personas e Instituciones que lo han hecho doblemente interesante y han financiado la infraestructura y la formación y acreditación en calidad farmacéutica de nuestro joven personal). Por otra parte, nuestros colegas médicos han sabido transmitirnos sus inquietudes terapéuticas más audaces. Con ellos hemos aprendido a redactar los complicados protocolos y a sobrellevar las gestiones necesarias para poner en marcha los ensayos clínicos. También con su ayuda sabemos que los pacientes van a ser siempre bien seleccionados y que el seguimiento y los resultados finales van a ser sólidos y honestos. Con este interesante equipo y, una vez autorizados los protocolos y los Ensayos Clínicos por las autoridades reguladoras, las MSV comenzaron su andadura terapéutica.

 

¿En qué casos se están utilizando?

En nuestro primer ensayo, se inyectaron, mediante el sistema NOGA en pacientes de la enfermedad isquémica crónica para intentar mejorar la vascularización y la función contráctil del ventrículo lesionado. Posteriormente, por sus propiedades como precursoras de hueso y cartílago, las MSV se han utilizado en casos de insuficiencia discal y de artrosis de rodilla. También las hemos utilizado protocolos de bio-ingeniería en el ensayo BIOMAX, en el que las MSV se cultivaron en una matriz proteica elaborada con suero sanguíneo y se utilizaron para reosificar cavidades quísticas en cirugía maxilofacial. En todos los casos el tratamiento con MSV mejoró los síntomas y las anomalías funcionales, al tiempo que las pruebas de imagen demostraron una mejora de la calidad del disco, cartílago o hueso tratado.

Es un hecho bien comprobado en la literatura que las MSC liberan citoquinas (factores solubles) que modulan las reacciones inmunes, pudiendo ejercer efectos beneficiosos en las enfermedades autoinmunes. Este dato ha sido muy útil para diseñar ensayos clínicos que utilizan MSV para tratar procesos de opacidad corneal de diversos orígenes y que han arrojado resultados prometedores. Por otra parte, en el Lupus Eritematoso Sistémico, una enfermedad autoinmune que carece de un tratamiento eficaz, la infusión de MSV produjo una mejora rápida y clara de la afectación renal, con desaparición rápida y mantenida de la pérdida de proteínas por la orina.

 

¿Siguen los ensayos clínicos? ¿Orientados a qué nuevos retos terapéuticos?

Los ensayos clínicos que se mencionan más arriba se han realizado con financiación pública competitiva de instituciones locales, nacionales o internacionales. El más reciente de estos proyectos es un estudio multicéntrico y multinacional del tratamiento de la degeneración discal con MSV alogénicas (RESPINE, programa Horizonte 2020 de la UE), en el que la EBT Citospin/UVA fabricará todas las células necesarias para el ensayo (112 pacientes) utilizando un procedimiento original patentado recientemente.

Como proyecto de futuro, tenemos en una terapia antitumoral basada  linfocitos T modificados para atacar al antígeno tumoral (CAR-T) y para eliminar el antígeno mayor de histocompatibilidad (HLA) de los donantes, lo que facilitaría  tratar a varios pacientes con un único donante. Todo esto es tan prometedor  que me hace recordar el aforismo judío “Si quieres oír reír a Dios, cuéntale tus planes”. Yo no escucho nada de momento así que… seguiré intentándolo.

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