TERRAVILEÑA, el sabor de nuestra tierra

 

Eduardo Corral

propietario de Terravileña

 

Desde siempre, Ávila viene siendo sinónimo de calidad y exquisitez en carnes. Esa base es la que, unida a la tradición familiar y a la motivación por emprender, hizo posible crear Terravileña. Con 17 tiendas actualmente, el sello representa todo el sabor de los orígenes de su propietario, a quien entrevistamos a continuación.

¿De dónde vienen  su raíces, en relación al negocio de la carne?

Nací en Madrid, pero mis raíces vienen de un pueblo de Ávila llamado Pedro Bernardo, con el que me identifico como si hubiera nacido allí. De hecho, allí crecí viendo como mis abuelos trabajaban en el campo y cuidaban de un rebaño de cabras. Recuerdo que la leche que ordeñaban  la vendían y elaboraban quesos. También vendían los cabritos que criaban.

Los domingos, mi padre y yo íbamos a recoger los cabritos para venderlos durante la semana en un pequeño puesto de un mercado de Madrid. Pese a los madrugones, me apasionaba ir al pueblo todos los domingos y ayudar a mi padre, aunque más que ayudar creo que le daba más trabajo…  Así era como pasaba mi tiempo cuando no estaba en el colegio: en el negocio familiar aprendiendo la ley del esfuerzo, la seriedad, lealtad y honradez.

 

¿Cuándo se incorpora al negocio familiar?

Con 14 años. Tras acabar mis estudios básicos, y con el consiguiente disgusto a mi familia,  decido dejar mis estudios e incorporarme al negocio familiar. Tras 15 años de jornadas interminables y duro trabajo codo con codo junto a mi padre (a quien le debo lo que soy como persona, padre y profesional de mi sector), decido marcharme para formarme y seguir aprendiendo para intentar mejorar.

¿A su regreso crea Terravileña?

Sí. En el año 2011, con muchísimas ganas y motivación  por cambiar la imagen del sector, decido comenzar una nueva andadura en solitario creando Terravileña, una empresa que da significado a mis orígenes,  ya un gran porcentaje de la carne que comercializamos viene de nuestra tierra. Creé una imagen, dando máxima importancia a la profesionalidad, cercanía, pulcritud y cuidado del producto.

 

¿Qué evolución ha seguido la empresa hasta hoy?

Muy buena. Terravileña nació con un único empleado, que era yo,  y a día de hoy contamos con un gran equipo de 47 personas, siendo más del 70% de carácter indefinido. No en vano, nuestro objetivo es ser una gran familia.

Estoy muy satisfecho porque lo que empezó con una pequeña carnicería se ha convertido en una cadena de 17 establecimientos distribuidos por la geografía madrileña. Y esperamos llegar a 20 en 2019

 

Cada tienda una ilusión nueva…

Efectivamente. Todas y cada una de nuestras tiendas se ha abierto con la mayor de la ilusiones y en cada una hemos apostado por la innovación, modernización y formación de nuestro personal. Todos ellos forman parte del alma de la empresa, consiguiendo así que cada uno de nuestros clientes se sienta como en casa.

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