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DEF fue constituida en el año 1997 por un
equipo de profesionales procedentes del sector con
una idea diferente de la gestión financiera,
que es la que han llevado a cabo hasta la actualidad.
María del Portillo, miembro del Departamento
de Gestión, nos explica algunos detalles de
la actividad y funcionamiento de esta firma.
¿En qué se basa su visión
de la gestión financiera?
En el momento de nuestra fundación, las intermediarias
que conocíamos basaban su gestión en
capitales extranjeros, cuyo desarrollo era muy lento
y complicado para los propios clientes, y con poca
transparencia, hasta para los que trabajábamos
en estas empresas. DEF fue creada siendo conscientes
del mercado existente, tanto en potenciales clientes
como en entidades y capitales financieros, privados
y/o inversores que sabíamos que existían
en nuestro país, en los que poco a poco nos
hemos ido introduciendo y con los que venimos colaborando
desde hace años, presentando informes de clientes
para intentar financiarlos, dentro de los parámetros
que cada uno de ellos tienen. Por otra parte, las
nuevas tecnologías de comunicación nos
permiten acceder a los mercados internacionales de
una forma más rápida gracias a herramientas
como Internet, el correo electrónico, etc.
¿Cuál ha sido su trayectoria
hasta la fecha?
Desde nuestros inicios, DEF ha experimentado muchos
cambios debido, fundamentalmente, a nuestra presencia
desde hace ocho años en el mercado, lo que
nos refuerza y da credibilidad tanto a la hora de
presentar expedientes en entidades, ya que los bancos,
financieras, privados e inversores ya nos conocen
y les da credibilidad nuestra gestión; como
a la hora de tener clientes que demandan nuestros
servicios. Además, y según he comentado
antes, las nuevas tecnologías, sobre todo Internet,
con las que llevamos operando desde que abrimos, han
relanzado este sector porque permiten tener al alcance
de cualquiera negocios interesantes para invertir
o comprar desde su casa o su empresa. Por otra parte,
al contar con cartera de inversores o compradores
con los que llevamos años operando, somos más
ágiles a la hora del cierre de operaciones,
ya que sabemos los perfiles y parámetros que
cada uno de ellos busca en el momento de invertir
o comprar una empresa.
¿Cuáles son sus actividades?
Trabajamos en tres líneas de negocio: búsqueda
de financiación, compra-venta de empresas y
consultoría. Estos tres campos se complementan
bien unos con otros, habiendo muchos casos en los
que entra una operación para financiar y se
termina vendiendo la empresa, o entra para venta y
al final se realiza una consultoría.
¿Cómo definiría la política
corporativa de la empresa?
Nuestra filosofía consiste en dar la mejor
atención personalizada al cliente. En DEF siempre
hay una persona asignada al cliente para atender sus
llamadas, explicarle el desarrollo de nuestras gestiones
o escuchar nuevos datos importantes para nuestro trabajo.
También aportamos máxima transparencia
a la hora de informales del desarrollo de las gestiones,
así como a la hora de asesorarles ante el planteamiento
de operaciones aceptadas, llegándose a dar
el caso de que hayamos desaconsejado la firma de alguna,
en detrimento del cobro de nuestras comisiones finales,
por no considerarla adecuada para el cliente, excesivamente
cara o con poca fiabilidad.
Total honestidad en todas nuestras gestiones, tanto
con el cliente como con los contactos en los que les
presentamos, siendo nuestro primer objetivo lograr
la máxima satisfacción entre las partes
intervinientes en el negocio y no el cobro de comisiones
finales contra todo pronóstico, ya que el cliente
paga los servicios de gestión y presentación
de sus operaciones, pagando una comisión final
si la operación llega a buen puerto y, por
supuesto, si le interesa. Este pago previo nos obliga
a gestionar las operaciones con total buena fe hacia
el cliente, así como a salvaguardar siempre
sus intereses.
Cuando una operación resulta aceptada en cualquier
capital o inversor, el cliente decide siempre libremente
si firma o no firma las operaciones que desde DEF
se le puedan llegar a proponer. Y es en este punto
en el que quiero hacer especial hincapié, ya
que el pago de servicios previos suele ser muy escabroso,
y es uno de los responsables de que nos denominen,
despectivamente, chiringuitos financieros.
En nuestro caso, DEF trabaja fundamentalmente para
empresas que cuando llaman a un intermediario es porque
ya tienen dificultades para financiarse por ellas
mismas. Son operaciones laboriosas, que requieren
mucho estudio, muchos cambios y mucho tiempo, personas,
medios y esfuerzo por parte del Departamento de Gestión,
que es el encargado de moverlas en los mercados donde
se las pueda ir encajando.
Así, cuando presentamos a un cliente al primer
banco, además de emplear todos los medios,
contactos e infraestructuras de las que disponemos,
el dossier ha pasado por las manos de siete personas
que ponemos a su servicio: el asesor que visita la
empresa, la persona de Administración que recepciona
los primeros datos, la persona de Gestión que
se va a encargar de todas las comunicaciones con el
cliente, el encargado de escanear la documentación
y archivarla en pdf, un primer economista que hace
una descripción de la empresa con la documentación
que aporta el cliente, y el informe que realiza el
asesor en la visita a la empresa, un segundo economista
que analiza la empresa en base a los datos reflejados
en la misma y un gestor que se encarga de buscar el
dinero para el cliente en las entidades. Y es esta
mano de obra, como en todos los sectores, lo que más
encarece los servicios de intermediación, por
lo que el dinero que paga el cliente se utiliza para
poder mantener toda la estructura que le garantiza
un buen servicio.
¿Qué tipo de clientes tienen?
Dependiendo de los servicios que contraten, suelen
tener un perfil u otro. Si nos contratan para búsqueda
de financiación, suelen ser empresarios con
problemas financieros, que han intentado la financiación
por ellos mismos y ya tienen la empresa sin recursos
y sin posibilidad de obtenerlos. Los graves estados
que traen las empresas cuando nos contratan, además
de la desorganización documental que suelen
tener la mayoría de ellas, hacen laboriosa
y difícil la gestión.
La mayoría ya traen puestas complejas operaciones
que han ido realizando con los bancos con los que
han operado hasta el momento, en las que se mezclan
las garantías y patrimonio de la empresa y
los socios, dejándoles sin margen de maniobra
posterior, y son las que nosotros intentamos subsanar
con nuestro trabajo y esfuerzo diario. Cuando se logra,
la satisfacción es infinita porque se ha cumplido
con el cliente, que a su vez ha solucionado sus problemas
y, además, cobramos comisiones finales.
Si nos contratan para buscar compradores para la empresa,
también se da el caso frecuente de empresas
con algún problema, o el de empresarios que
se dedican a varias actividades y venden una de ellas,
o el empresario que está próximo a la
jubilación y no tiene herederos o sucesión
y tiene que venderla. Si es para una consultoría,
son empresarios que piensan que sus sociedades pueden
ser más rentables, por lo que contratan a profesionales
que les hagan un estudio de todas sus áreas
para determinar cuáles deben ser modificadas
y la forma de hacerlo.
¿Cuáles son sus proyectos de
futuro más destacados?
Nuestro proyecto es siempre, a todos los plazos, abrir
nuevas líneas de financiación o contactos
con compradores para nuestros clientes, y en este
momento lo estamos cumpliendo porque, como comentaba
anteriormente, las entidades nos están reconociendo
en el mercado, viniendo a pedirnos colaboración
y que les presentemos clientes. Se trata de un paso
muy importante para nosotros y significa cierto prestigio
en el mundo financiero. Además, también
estamos captando capitales, a los que les ofrecemos
una rentabilidad muy superior a la que ofrecen las
entidades financieras. Por su parte, a largo plazo
queremos convertirnos en una sociedad financiera con
entidad propia.
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