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La gasolinera Combustibles los Ángeles fue
abierta en 1975 por José Antonio Rodríguez
de Moya, el padre de la actual propietaria, Mª
Antonia Rodríguez de Moya. Se concibió
como una gasolinera clásica, dónde únicamente
se vendía combustible. Poco a poco, las exigencias
del negocio fueron cambiando, por lo que se remodeló
un pequeño almacén para convertirlo
en tienda, en la que se encuentra hoy en día
una gran variedad de productos.
Ventajas para los clientes
Además del cambio de la tienda, en la actualidad
la gasolinera consta de 6 surtidores, 2 puentes de
lavado automáticos y dos manuales y un par
de aspiradores para el interior de los coches. La
plantilla consta de 10 empleados, que se encargan
fundamentalmente de llenar los depósitos de
los vehículos que se paran a repostar. Porque
en la gasolinera Los Ángeles se mantiene el
concepto de servicio en el que el cliente solamente
debe ocuparse de pagar. Por la noche sí han
adoptado el sistema autoservicio, únicamente
por cuestiones de seguridad.
Combustibles Los Ángeles premia la fidelidad
de sus clientes con las tarjetas del Club RM, en las
que se acumulan puntos. Cada 10 euros de combustible
aportan un punto, y los puntos pueden ser canjeados
por combustible, fichas de lavado o bien obsequios
escogidos por el propio consumidor.
Un grupo familiar
Las gasolineras que forman el grupo RM pertenecen
a cuatro hermanos Rodríguez de Moya, y realizan
colaboraciones de todo tipo. Esperan, en un futuro,
aunar esfuerzos y conseguir expandirse con un par
de gasolineras más en Sevilla. Además,
quieren renovar las gasolineras actuales, dotándolas
de los últimos sistemas del mercado.
La principal preocupación de los hermanos Rodríguez
de Moya es la motivación y predisposición
de sus empleados, jóvenes y entusiastas, ya
que consideran que es la mejor manera de ofrecer un
servicio por el que el cliente volverá.
Épocas complicadas
Hace meses que el precio de la gasolina está
en boca de todos, y no precisamente porque baje. Para
Mª Antonia Rodríguez de Moya este hecho
no es ninguna buena noticia, ya que “El precio
va aumentando, pero no se ve traducido en beneficios.
Los clientes están acostumbrados a repostar
por dinero, no por litros, por lo que siguen echando
20 euros y se llevan menos cantidad de combustible.
Lo cierto es que las subidas que han experimentado
tanto la gasolina como el gasóleo son una verdadera
exageración, y aunque bajen los impuestos no
serviría de mucho, puesto que somos un mercado
tan influido por los sucesos internacionales que lo
que pueda hacer nuestro gobierno no nos repercutiría
definitivamente”.
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