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En materia de prevención de riesgos
¿en qué momento nos encontramos?
Ahora se cumplen los 10 años de la Ley de Prevención
de Riesgos Laborales, en este tiempo se ha trabajado
mucho en el terreno de la normativa, fijando continuamente
nuevas modificaciones a esa Ley que, desde su aprobación,
ha experimentado numerosos cambios. Pero desde ANEPA,
estimamos que no es necesario seguir en esa dirección,
ya que nuestra legislación es equiparable a
la de cualquier otro país de la UE en esta
materia.
¿Y en qué dirección hay
que seguir?
En ANEPA consideramos que, en estos momentos, no es
necesario dedicar más esfuerzos a diseñar
nuevas normativas, ni a seguir culpabilizando a los
empresarios de la situación, porque hace que
conciban la prevención desde una postura defensiva,
que en nada beneficia y no en una inversión,
lo que es en realidad. La situación no se soluciona
aplicando más sanciones, salvo en los casos
graves o reiterados.
En nuestra opinión, la Ley de Prevención
de Riesgos ha creado una cierta inseguridad jurídica,
ya que deja en manos del empresario la decisión
final de buena parte de las medidas a adoptar. Además,
valora de forma subjetiva en si existe o no un riesgo,
basándose en parámetros tan amplios
como las medidas que crea “necesarias o suficientes”
para garantizar la seguridad. Por estas razones, consideramos
que se debe trabajar más en favor de la creación
de criterios reales y bien definidos de prevención
de riesgos.
¿Cuáles serían estos
“criterios reales de prevención”?
En primer lugar, muchas decisiones no pueden ser tomadas
por el empresario, si no por técnicos y especialistas.
Por ejemplo, si se debe instalar una barandilla de
seguridad y a qué altura debe hacerse o quién
debe subirse a los andamios. Hay que fijar criterios
concretos para que las empresas los apliquen en sus
planes de prevención y, todo ello, con unas
pautas unificadas conjuntamente entre las asociaciones
de empresarios, los sindicatos, las administraciones
y los técnicos de prevención.
En estos momentos, estamos trabajando en un proyecto
con el Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en
el Trabajo con un objetivo muy claro: conseguir que
existan criterios claros y definidos de cómo
trabajar en prevención, para que los empresarios
tengan una seguridad jurídica de la que ahora
carecen.
¿Qué balance puede hacerse de
los 10 años de Ley de Prevención de
Riesgos?
A pesar de que la siniestralidad sigue siendo todavía
elevada en España, hay indicios muy positivos
del camino a seguir. En primer lugar, la tendencia
es a la baja. Estos 10 años nos han permitido
identificar algunos de los principales problemas,
así como las posibles soluciones. Consideramos
que podríamos alcanzar mejores cifras si se
dedicaran menos esfuerzos a la burocratización,
a presentar informes para evitar sanciones y más
tiempo a una labor de prevención real. Necesitamos
más trabajo de campo y menos de despacho.
¿Qué se le pide a la Administración?
Las diferentes Administraciones, en especial la central,
deben ser el motor para que esos criterios sean una
realidad. Consideramos que deben imponerse sanciones
cuando se den verdaderamente circunstancias de inseguridad
en las empresas o reiteración y no por defectos
de forma respecto a la legislación. Nuestra
experiencia nos confirma que no se debe generalizar
en los requisitos, ya que no se le puede exigir lo
mismo a una pequeña empresa que a una grande,
ni a una cadena de supermercados que a una constructora
o una petroquímica.
Al final, la prevención de riesgos
es una cuestión laboral en términos
generales ¿no?
Efectivamente, porque no se trata sólo de mejorar
la siniestralidad sino de conseguir una mejora global
en las condiciones laborales de los trabajadores,
ya que, en el fondo, repercute en la seguridad. En
este sentido, muchos de los problemas de la prevención
se deben a la temporalidad, la subcontratación
o la falta de cualificación.
En definitiva, trabajar en materia de prevención
de riesgos abarca muchos aspectos porque son muchos
los factores indirectos que influyen en la seguridad.
Tenemos que conseguir que el empleado realice sus
tareas en condiciones adecuadas y que sea rentable
para la empresa. Las compañías no deben
ver la prevención de riesgos como un coste
o un gasto sino como una inversión.
¿Cree que las empresas por lo general
asumen de buen grado su labor de prevención?
Desde ANEPA reconocemos a los empresarios sus esfuerzos
e inversiones en esta materia. La principal dificultad
ha sido y es la implantación de una verdadera
cultura preventiva en la sociedad. En un principio
se ha concebido por parte de las compañías
como una obligación para evitar sanciones,
pero cada vez más se va interiorizando, entendiéndola
como una necesidad propia de la actividad empresarial
más que como una obligación externa.
En estos momentos, ¿cuáles son
las líneas de trabajo de ANEPA?
A pesar de que integramos a las principales empresas
de Prevención, siempre hemos abogado por crear
cauces de consenso y no de enfrentamiento. En estos
momentos, nos encontramos en un momento histórico
para conseguir que el sector se regularice y empecemos,
entre todos, a trabajar por una prevención
real.
En este sentido, estamos colaborando en diferentes
programas con las Administraciones, así como
formulando propuestas para la mejora de la seguridad
y salud de los trabajadores.
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