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Industria, actividades
potencialmente contaminantes y suelos
La contaminación del suelo como consecuencia
de la realización de actividades potencialmente
contaminantes es algo que ha estado presente desde
que se ha manifestado la preocupación por el
medio ambiente. Pero es ahora, con la publicación
del reciente Real Decreto 9/2005, cuando se definen
las obligaciones de las personas físicas o
jurídicas (empresas) que realizan este tipo
de actividades o que poseen terrenos en los que se
han llevado o se llevan a cabo las mismas.
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Con ello, se pone en marcha el proceso que llevará
a determinar qué suelos se declaran “contaminados”,
lo que obligará a proceder a su limpieza y
recuperación en la forma y plazos que determinen
las Comunidades Autónomas.
Es precisamente en este ámbito donde se genera
uno de los problemas actualmente más importantes.
El déficit de infraestructuras adecuadas para
el tratamiento de suelos contaminados hace que, en
muchas ocasiones, se trasladen a los vertederos existentes
para otros fines, operación que va claramente
en contra de lo establecido en el Real Decreto 1481/2001
por el que se regula la eliminación de residuos
mediante depósito en vertedero.
Por lo tanto, se hace necesario aplicar soluciones
apropiadas para la recuperación de los suelos
contaminados. Para ello es fundamental determinar
los contaminantes presentes y los volúmenes
de tierras a tratar (Estudio de Caracterización).
Dos aspectos tienen especial relevancia a la hora
de escoger una tecnología que permita recuperar
el terreno: el carácter orgánico o inorgánico
de la contaminación y el lugar más conveniente
para llevar a cabo el tratamiento. Tanto las técnicas
de saneamiento In Situ, sin llegar a excavar, como
On Site o Ex Situ, pueden dar soluciones reales y
económicamente viables al problema existente.
En una primera etapa, como la que tiene lugar en España,
es lógico pensar que sean los procesos de tratamiento
que requieren la extracción de los suelos contaminados
los que tengan un mayor desarrollo. Ello es debido
a que son estos los que tienen capacidades para abordar
concentraciones de contaminantes más altas,
y es obvio que serán aquellos emplazamientos
más polucionados los que exijan una atención
prioritaria.
Entre los tratamientos de recuperación disponibles
destacamos aquí por su eficacia e idoneidad
para un amplio espectro de casos de contaminación
de carácter orgánico la Desorción
Térmica, que ha sido ampliamente utilizada
en distintos países con resultados plenamente
satisfactorios. El proceso de Desorción Térmica
consiste, de manera sintetizada, en alcanzar la volatilización
de los contaminantes que afectan a los terrenos, pero
sin llegar a destruir la estructura natural de estos,
de manera que puedan ser empleados como soporte de
relleno, cimentaciones e incluso, si su origen era
agrícola, pueden ser empleados en cultivos,
previa adición del abono correspondiente. Por
ello, debe quedar claro que la Desorción Térmica
no se trata de una Incineración.
El proceso se logra mediante la aportación
de temperaturas moderadas (del orden de 400º
C), la retención de gases durante, al menos,
dos segundos y la introducción de oxígeno
en exceso, de modo que los contaminantes volatilizados
se transforman en los productos habituales de cualquier
combustión de hidrocarburos.
EMGRISA, con una amplia experiencia en la realización
de estudios de caracterización y proyectos
de descontaminación, ha llevado a cabo las
primeras y, probablemente, más importantes
aplicaciones de esta tecnología en España,
por lo que está en condiciones de ofrecer sus
conocimientos para determinar las soluciones más
convenientes y aplicar las tecnologías más
eficaces, como la Desorción Técnica,
para la recuperación de los suelos contaminados.
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