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¿Cuándo inició su andadura
SGAM Iberia?
La empresa está presente en España con
su actual denominación desde hace diez años,
si bien dos años antes ya actuaba como un departamento
dependiente del grupo Société Générale,
lo que nos convierte en uno de los comercializadores
de fondos internacionales más veteranos en
nuestro país. En nuestra sede madrileña
trabaja un equipo humano compuesto por una docena
de profesionales que se reparten las áreas
comercial, de soporte legal y de marketing y de middle
y back office.
¿Puede hacerse un perfil del cliente
para el que trabajan?
Dado que en España no existe prácticamente
la figura de la distribución de terceros, nuestra
cartera de clientes se compone de bancos y cajas de
ahorro y, más concretamente, de las sociedades
gestoras de las entidades financieras para su oferta
en fondos de fondos.
¿Qué ventajas competitivas
ofrece SGAM respecto a otras gestoras internacionales?
Yo hablaría de dos grandes aspectos. En primer
lugar, el acierto y la visión de Société
Générale a la hora de ver el mercado
español como una plaza con potencial de crecimiento
hace más de una década, lo que nos convierte
en uno de los agentes de referencia del sector. En
segundo lugar, citaría nuestra amplísima
gama de productos, compuesta por más de 150
tipos de gestión para adecuarse no sólo
a las necesidades de cada cliente, sino sobre todo
a las que precisa el mercado en función de
la coyuntura de cada momento. Confeccionar una oferta
de semejante tamaño ha sido posible gracias
a la presencia global del SGAM en todo el mundo, con
centros de gestión en Estados Unidos, Japón,
el Reino Unido, India y China (a través de
joint ventures) y París, lo que nos permite
ser una de las gestoras más completas del mundo
en su ramo.
¿Podemos hablar de un mercado homogéneo
o cada país tiene sus peculiaridades?
Creo que en un 80%, todos los mercados son iguales
y tienen las mismas inquietudes y necesidades. El
20% restante sí es distinto y se adapta a la
idiosincrasia de cada mercado. Por otro lado, el mercado
español todavía es un poco inmaduro
en cuanto a inversiones de renta variable: me refiero
a que cuando la situación se torna difícil,
los inversores de otros países tienen la paciencia
de mantener sus inversiones, mientras que en nuestro
caso se opta más por la intranquilidad.
¿Qué objetivos de futuro se
plantea SGAM en nuestro país?
Creo que las perspectivas de crecimiento del sector
son muy buenas y, en consecuencia, también
lo son las nuestras. Sustento esa teoría en
que el margen de crecimiento de las carteras en renta
variable internacional deben hacerlo de forma exponencial,
tal como ha ocurrido en los últimos años,
donde se ha incrementado en un 3, un 5 y un 8%, respectivamente.
Aún estamos lejos de las cifras de otros países
de nuestro entorno (donde alcanzan hasta el 15%),
por lo que la tendencia debe mantenerse igual. Por
otra parte, en España no existe un mercado
independiente integrado por agentes financieros que
opten por comercializar directamente los productos
de terceros. La razón hay que buscarla en el
trastorno que supusieron casos como el de Gescartera,
que perjudicó mucho la figura de este tipo
de profesionales. En cualquier caso, hay muchos y
muy buenos profesionales que están intentando
abrirse camino en esta actividad y están haciendo
las cosas muy bien, por lo que a medio plazo sí
surgirá ese canal como vía de crecimiento
y consolidación del sector.
¿Cómo vislumbra el futuro del
sector a medio plazo?
Creo que tendrá que acabar por auto-regularse.
Hoy en día somos más de 100 las agencias
dedicadas a la comercialización de los fondos
de inversión internacionales, mientras que
los clientes (bancos, cajas de ahorro e instituciones)
apenas superan los 80. Con el tiempo será inevitable
una cierta concentración y una especialización
más amplia que acabe de definir el panorama
del sector y que mejore, en definitiva, la calidad
del servicio y de los productos que seamos capaces
de ofrecer.
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