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Las propiedades beneficiosas del ozono, un gas inestable
con una vida media muy corta, ya eran conocidas entre
los profesionales de la medicina de principios del
siglo XX, pero no fue hasta mediada la centuria cuando
comenzó a aplicarse en el t ratamiento
de algunas enfermedades con un notable éxito.
Referente en España
El Instituto Madrileño de Ozonoterapia, adscrito
a la Sociedad Española Científico-técnica
de Ozonoterapia, se ha convertido, en poco más
de cinco años, en el centro de referencia de
esta técnica médica en nuestro país.
Y lo ha hecho gracias a una filosofía de trabajo
basada en una visión integral de la ozonoterapia
que abarca todas las patologías posibles, así
como todos los métodos de aplicación.
El IMO administra el ozono a sus pacientes de diversas
formas, desde la vía intraarticular a la intramuscular,
pasando por la venosa o la vía rectal, siempre
en función de la dolencia a tratar y una vez
analizado cada caso de un modo profundo y personalizado.
El Doctor Juan Carlos Abril, uno de los especialistas
de la clínica, explica que “la ozonoterapia
se utiliza mediante diferentes formas: infiltraciones
locales en espalda, articulaciones, zona de inserción
tendinosa, o bien directamente en los puntos gatillo.
También se usa en auto-hemotransfusión
para enfermedades generales como la fibromialgia,
artritis reumatoidea, retinitis pigmentaria, neuropatías
de diferentes causas, incluida la diabética”.
Además del tratamiento de los pacientes que
acuden a la clínica, el Instituto Madrileño
de Ozonoterapia ha apostado fuertemente por combinar
la labor asistencial con la investigación clínica,
donde destacan los trabajos realizados sobre la condromalacia,
la hernia discal o el dolor de espalda, además
de la fibromialgia. “La idea es seguir trabajando
en el campo de la investigación para ampliar
el número y la cantidad de casos en los que
el ozono puede ayudar a mejorar la calidad de vida
de las personas”, explica el Dr. Abril.
El ozono

El ozono es un gas con potente acción antimicrobiana,
analgésica, y antiinflamatoria que actúa
en el metabolismo de las proteínas como inmunomodulador
y restaurador, contribuyendo a la producción
de citoquinas. Una de sus propiedades más importantes
es que, una vez administrado, vuelve a su estado primitivo,
es decir a oxígeno, tras un proceso que dura
alrededor de 40 minutos, si bien sus efectos beneficiosos
perduran mas allá de este tiempo. A la temperatura
corporal no deja residuos químicos, de ahí
su gran inocuidad, y prácticamente ausencia
de efectos adversos y contraindicaciones.
Dentro del aparato locomotor, existen una multitud
de patologías para las que el ozono es efectivo
por sus propiedades intrínsecas. Se trata de
dolencias como la hernia discal, la tendinitis, la
artrosis o la condromalacia, por citar sólo
algunos ejemplos. En consecuencia, la ozonoterapia
es una novedosa alternativa al tratamiento convencional
de estas patologías, en las que realmente se
obtiene un beneficio del paciente, retrasando o eliminando
la necesidad de operaciones y sin ser excluyente,
es decir, sin cerrar las puertas a otros tratamientos
posteriores.
Principales efectos del ozono
Tras varios años de utilización, se
han comprobado empírica y fehacientemente los
efectos beneficiosos del ozono sobre los tejidos.
El primero de ellos es el aumento de la elasticidad
de los glóbulos rojos, lo que permite una mayor
penetración a través de los capilares
y una consiguiente mejora el intercambio de sustancias.
También favorece el aumento en la producción
de 2,3-difosfoglicerato (2,3 DFG), elemento que actúa
como un intermediario de la glucólisis, lo
que repercute en un incremento de la tasa energética
del glóbulo rojo que mejora la cesión
de oxígeno a los tejidos afectados. Por último,
el ozono provoca también un aumento en la formación
de peroxidasa, con un papel destacado en el metabolismo
celular a través de los sistemas redox, como
NADH/NAD.
La unión de estos efectos beneficiosos es fundamental
para explicar los éxitos obtenidos mediante
la ozonoterapia en tejidos tan diferentes como los
huesos y articulaciones (hernia, artrosis), arterias
y venas (úlceras), piel (herpes, infecciones),
retina (retinitis pigmentaria), tejidos blandos (fibromialgia)
o también en diversos tipos de neuropatías.
El tratamiento con ozono tiene la enorme ventaja de
la falta de efectos secundarios. A dosis médicas
y a concentraciones menores de 40 ngr/ml, el ozono
estimula el metabolismo celular sin alterar su estructura.
Es decir que no afecta al funcionamiento normal de
las células y los tejidos. Además, este
gas no tiene efectos colaterales dañinos, si
bien en algunos y limitados casos puede producir una
ligera cefalea, migraña o mareo temporal. Estos
efectos revierten escaso tiempo después, sin
necesidad de tratamiento alguno.
La ozonoterapia produce un potente estimulo de la
vía antioxidante, por lo que es una técnica
muy adecuada en el tratamiento de un gran número
de enfermedades asociadas a un aumento del estrés
oxidativo corporal. Además también es
efectivo en otros procesos que cursan con inflamación
de los tejidos (tendones, nervios y troncos nerviosos,
músculo, intestino), fibromialgia, artrosis
(rodilla, columna, dedos, cadera), neuritis y polineuritis,
infecciones (huesos, nervios, intestino), condromalacia
de rodilla o la artritis reumatoide. Además
el ozono tiene un potente efecto antimicrobiano que
le hace ser efectivo en casos de infecciones crónicas
de hueso (osteomielitis y pseudoartrosis) y de otros
tejidos.
El gran avance de la ozonoterapia ha sido el comienzo
de la administración en forma de autohemotrasfusión.
Todos los tejidos están irrigados por sangre
y el ozono llega allí unido a los glóbulos
rojos. De esta manera todas las enfermedades generales
susceptibles de la ozonoterapia pueden ser tratadas
de forma mas segura y eficaz. Los resultados son esperanzadores
y el control de estas enfermedades generales es posible
hoy gracias a la ozonoterapia.
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