|
¿Qué balance haría de
la trayectoria del despacho?

Teniendo en cuenta que empezamos de cero hace casi
17 años, el balance es muy positivo, puesto
que hemos mantenido un nivel de fidelidad de los clientes
importante. Por ello tenemos la idea de seguir creciendo
respetando nuestra filosofía de mantener la
máxima calidad de servicio para el cliente.
¿Qué ramas del derecho atienden
desde el bufete?
Nos ocupamos de todo tipo de derecho, exceptuando
el laboral. El derecho mercantil es quizá el
más solicitado, puesto que el 70% de nuestros
clientes son empresas, sobre todo PYMES. También
nos dedicamos al derecho civil y al derecho penal,
referido fundamentalmente a delitos económicos
y relativos a la propiedad intelectual. Finalmente,
no debemos olvidar el derecho administrativo y el
urbanístico.
Así pues, las empresas constituyen el grueso
de sus clientes…
Como es normal, las empresas necesitan más
asesoramiento legal que los particulares. Muchas de
ellas tienden ahora al “derecho preventivo”,
es decir, a consultar con un abogado antes de emprender
una acción, no a la inversa. La mayoría
de las empresas a las que atendemos pertenecen al
sector servicios, el más presente en Canarias,
y también al sector de la construcción.
¿En qué zonas geográficas
prestan servicio?
Prestamos servicio en todas las islas, gracias a una
serie de despachos colaboradores, situados sobre todo
en Lanzarote y Fuerteventura.
Hoy en día, los transportes aéreos han
mejorado mucho, de forma que hay una comunicación
constante entre las islas. De hecho, tomar un avión
de isla a isla es casi como coger el autobús.
Yo he llegado a atender un juicio a las 9 de la mañana
en Gran Canaria y otro a la 1 en Lanzarote, estando
de vuelta a las 4 de la tarde. Gracias al transporte,
la comunicación y las nuevas tecnologías
podemos decir que han desaparecido las fronteras.
¿Cuál es la filosofía
del despacho?
Intentamos dar un trato directo y personalizado, luchando
por conseguir la confianza continua de nuestros clientes.
Ellos valoran mucho el hecho de tener una comunicación
sin intermediarios con nosotros, sin necesidad de
dejar recados a terceras personas sin saber cuándo
serán contestados.
Procuramos que la relación cliente-abogado
no tenga fisuras, que no se empañe de una sensación
de frialdad en el trato.
Otra cosa es no utilizar la filosofía de “tierra
quemada”, es decir, cobrar tarifas abusivas,
y menos cuando se ha perdido el caso. Cuando un cliente
se acerca a nosotros, en lo primero que pensamos es
en encontrar soluciones, no en ganar dinero. Encontramos
justo cobrar menos a aquellos casos que se han perdido,
siempre dentro de los criterios orientadores de los
Colegios de Abogados dando un servicio integral al
cliente, que éste no tenga, una vez finalizado
la fase judicial, que ir a otro despacho, gestoría
o técnico a concluir su expediente o resolver
su problema sino ofreciendo, gracias a una red multidisciplinar
de colaboradores del bufete, la conclusión
definitiva del expediente o asunto del que se trate.
Por todos estos motivos, nuestros clientes nos son
fieles.
¿Cuáles son las claves, según
su punto de vista, para ejercer adecuadamente la abogacía?
Primero de todo, ser humilde y consiente de que hay
que estudiar todos los temas, puesto que cada caso
es diferente, incluso estudiando mejor el modo del
contrario que el nuestro. Debemos ser honestos con
el cliente, informarle bien de todas las posibilidades
reales y no contagiarle un falso optimismo que puede
llevarle a una profunda decepción.
¿Cómo logran mantenerse al día?
Disponemos de bases de datos con jurisprudencia y
legislación y estudiamos toda la nueva normativa.
De todos modos, lo más importante es estudiar
a fondo toda la legislación relativa a los
casos que se nos van planteando.
¿Qué opina de la actualidad
del sector de la abogacía en Canarias?
La situación está en este momento bastante
complicada, ya que el sector de la abogacía
se encuentra masificado. Por ello consideramos que
es importante tener las cosas claras y luchar por
la fidelidad de los clientes y a partir de ahí
ir creciendo como despacho.
Para un abogado nuevo es cada vez más difícil
comenzar, y pronto la situación se empeorará
para ellos, puesto que está previsto que entre
en vigor la nueva ley que regula el ejercicio profesional
que marca que una vez terminada la carrera un abogado
deberá hacer unos cursos en un aula de prácticas
y realizar un examen a posteriori. Por tanto, será
más difícil independizarse profesionalmente,
pero a su vez será un modo de garantizar la
calidad del servicio prestado al cliente, igualándonos
de esa forma a los sistemas Europeos que llevan muchos
años aplicándolo.
¿Qué futuro se plantea el Bufete
Guerra y Montelongo?
Queremos seguir creciendo, como desea cualquier otra
empresa, pero siempre sin perder la proporción
calidad/cliente que tenemos en este momento. Si crecer
rápido hace que bajemos la calidad, entonces
preferimos crecer de forma más paulatina.
|