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¿Cuál fue el objetivo fundacional
de su despacho?
La idea era ofrecer un servicio de asesoramiento fiscal
dirigido únicamente a personas físicas;
personas con patrimonios importantes que tuviesen
la necesidad de una atención continuada. Después
de 14 años de trayectoria, la experiencia ha
sido absolutamente positiva, por lo que seguimos manteniendo
nuestra misma política de actuaciones.
¿En qué se basa esta política?
La base es un profundo conocimiento del cliente, al
que le ofrecemos un servicio muy cualificado y a su
medida. La confidencialidad y la continuidad en el
seguimiento de sus necesidades, son elementos básicos
en nuestros servicios.
¿Qué servicios ofrecen?
Un asesoramiento jurídico y fiscal a toda la
estructura patrimonial de nuestros clientes. Esto
incluye el estudio, seguimiento y reestructuración
de inversiones y desinversiones, relaciones con las
diferentes administraciones, movimientos de sociedades,
sucesiones, etc. Ofrecemos un servicio completo sobre
cualquier patrimonio.
¿Qué clase de cliente tienen?
Suelen ser personas o grupos familiares con un patrimonio
importante y profesionales de alto nivel. Requieren
una gestión eficaz y una atención inmediata,
por lo que buscan a un asesor de confianza, discreto
y especializado.
¿Cómo definiría la actual
coyuntura española relacionada con su línea
de actividad?
Es preciso destacar que tanto las personas físicas
como las empresas en nuestro país están
muy concienciadas en pedir asesoramiento a la hora
de realizar cualquier tipo de movimiento sobre su
patrimonio. Si a esto añadimos las constantes
variaciones en materia legislativa que se vienen produciendo,
que provoca que tengamos que estar permanentemente
actualizándonos, las perspectivas de futuro
para nuestra parcela de negocio son excelentes.
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