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Manuel Cobo del Rosal fue Secretario de Estado de
Universidades entre 1979 y 1981 y presidente del Tribunal
de Defensa de la Competencia entre 1982 y 1985. En
la actualidad es catedrático de Derecho Penal
de la Universidad Complutense de Madrid y abogado,
profesión que ejerce desde hace más
de cincuenta años. Entre los muchos casos que
ha defendido figuran “Naseiro”, “Nécora”,
“Alkasar”, “Marey”, “Fondos
reservados”, “Rafael Vera” y como
acusador el caso “Kio-de la Rosa”.

¿Cómo recuerda sus primeros
años como abogado?
En los años 50 comencé a trabajar como
abogado colaborador con mi maestro en Valladolid,
Juan del Rosal, un familiar mío. Mi primer
juicio fue en 1956 a los dos meses de terminar la
carrera de Derecho. Fue un consejo de guerra en el
acuartelamiento de la 5º Agrupación de
Tropas de la Legión Aérea de Valladolid
por un delito de deserción y cuyo resultado
fue la absolución de un recluta gallego. Lo
recuerdo con mucho cariño porque fue el primero.
¿Cuál es la estructura de su
bufete?
Yo soy el titular del despacho y trabajo con veintitrés
colaboradores especiales de distintos niveles conforme
al Estatuto General de la Abogacía Española.
En el despacho hay una cúpula compuesta por
dos letradas; aparte hay dos consultores Manuel Quintanar
Díez, profesor titular de derecho penal en
la UCM con el que llevo trabajando desde hace 15 años
y Rafael Lozano, que fue Profesor Asociado de Derecho
Penal de la Complutense y amigo desde que teníamos
cinco años; también tenemos abogados
en formación que pasan con nosotros dos años
con posibilidad de incorporarse y un departamento
económico y contable.
¿Qué rasgos distinguen su despacho
de otros que trabajen la misma especialidad?
Se puede decir que este es uno de los pocos despachos
en materia criminal grande en cuya cúpula hay
una mayoría femenina. Nuestra especialidad
es el derecho penal en las versiones de económico,
empresarial, mercantil, financiero y tributario e
inmobiliario. De éstas, la que más casos
nos reporta es el derecho penal empresarial. Nuestro
horario suele ser de lunes a sábado salvo si
hay vencimientos, además trabajamos los días
de puente y muchas veces hasta las cuatro de la mañana.
Es raro el día que no salgo a las 11.30 horas
del despacho.
¿A qué atribuye el éxito
de su bufete?
No decimos que no a los asuntos duros y de mala prensa.
Aceptamos todos los casos porque soy un hombre que
me tengo por valiente. Nunca he tenido miedo pero
con el paso del tiempo he hecho grandes amigos pero
también grandes enemigos. No sé si es
inteligente o no aceptar todo pero a mí no
me ha ido mal con esta estrategia. El que lo acusen,
cacareen y apresen no quiere decir nada. No todas
las sentencias suelen ser justas, ni mucho más.
La excepción es la justicia.
¿Qué opina sobre las últimas
promociones de estudiantes de Derecho?
Lamentablemente el nivel ha bajado muchísimo.
No sé si es el ambiente de confort que hay
pero hay competitividad superficial y malsana. La
universidad se ha degradado pero los primeros degradadores
han sido los profesores que con la excusa de cobrar
poco, no hacen nada y no se dan cuenta de que así
perjudican a los alumnos. La universidad debe ser
vocacional y decir la verdad ya sería un éxito
porque no se cuenta la realidad de la justicia penal
y penitenciaria en España.
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