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¿Qué balance realizaría
de la trayectoria de su despacho?
El balance ha sido siempre positivo. Provengo de una
familia de abogados y, por lo tanto, he vivido en
la profesión incluso antes de comenzar mi carrera.
El despacho de mi padre era de corte clásico,
una escuela de la que guardo los mejores recuerdos.
Sin embargo, en el año 1974, uno después
de mi incorporación definitiva al ejercicio
de la profesión, mis inquietudes se centraban
en promover el trabajo colectivo y la especialización
dentro del despacho.
Por aquel entonces comenzaban a desembarcar en España
las grandes compañías multinacionales
de la abogacía. Estas empresas tenían
un sistema muy sofisticado para lo que aquí
funcionaba a nivel general. Así comenzamos
la andadura, formando un colectivo en una capital
de provincia, concretamente en León, y posteriormente,
aún en mis treinta, con un esfuerzo considerable
que también dejó una huella indeleble
y fue fuente de innumerables anécdotas, ampliamos
a Madrid. Años después vino Málaga
y Luxemburgo. En estos momentos, el bufete sigue en
expansión.
¿Qué especialidades ofrecen?
Nuestro despacho esta especializado eminentemente
en derecho mercantil, pero al estar integrado por
varios abogados expertos en distintas materias, también
existe un departamento de derecho civil y profesionales
especializados en derecho penal económico.
¿Cómo es su tipología
principal de cliente?
Normalmente trabajamos para empresas, sin descartar
que también trabajamos para particulares que
nos encomiendan sus intereses, aunque eminentemente
el despacho trabaja para compañías ya
formadas.
¿A qué sectores pertenecen estas
empresas?
Son empresas de toda índole, pero eminentemente
son compañías constructoras y de servicios.
¿Qué clase de servicio ofrecen?
Es una firma que no es todavía lo suficientemente
grande para que se despersonalice, y damos al cliente
un servicio muy personalizado, atendiéndole
en todos sus problemas. Cuando empezamos a desarrollarnos,
había cosas que no sabíamos, cosas que
con el tiempo se van viendo con claridad. Una de ellas
es que la especialización no puede llevar a
la despersonalización, al igual que la globalización,
entre comillas, no puede llevar a la deshumanización.
Debe, tiene que existir un equilibrio. Creo que nosotros
lo hemos conseguido, por eso tenemos clientes de hace
muchos años. Somos asesores de confianza, no
somos francotiradores del mercado.
¿Cómo es su equipo humano?
Son profesionales especialistas en las materias del
derecho civil, mercantil, comunitario y penal. Es
un equipo joven. Tratamos de formar el equipo desde
abajo.
¿Mantienen colaboraciones con otros
despachos?
En estos momentos mantenemos colaboraciones con muchos
bufetes de Europa. Es una forma de asegurar a nuestros
clientes que tienen una puerta abierta a la Unión
y, que allí donde quieran invertir o asesorarse,
será un bufete de confianza. Así mantenemos
colaboraciones con Italia, con el bufete del letrado
Marino Montanari, prestigioso abogado de Bolonia,
tenemos un despacho en Luxemburgo de atención
a los clientes españoles, habiendo actuado
ante el Tribunal de la Comunidad Europea en las ocasiones
que nos han encomendado. Se mantiene una asociación
con un prestigioso despacho de abogados de Miami y
estamos en trámites de abrir en París,
que sería una delegación propia de Bufete
Muñiz Bernuy.
¿Qué valoración realizaría
del sector?
Pienso que el bufete pequeño y medio español
no está adaptado al marco europeo. Si no tienen
la capacidad financiera suficiente para implantarse
en otros países, lo que sí sería
necesario es crear alianzas con otros bufetes del
tamaño equivalente a los ubicados en España.
Lo que es muy interesante es iniciar la expansión
hacia países donde no haya suficiente presencia
de bufetes españoles, como los de nueva incorporación
a la Comunidad Europea, como Bulgaria, Polonia o Hungría,
y en los que además hay una gran demanda de
clientes que solicitan asesoramiento. Los países
como Bulgaria o Polonia serán objetivo primordial
de la Unión Europea. Necesitan ayudas de toda
índole.
Las empresas que se decidan a invertir allí,
con las garantías pertinentes, no sólo
pueden solicitar las ayudas de la Unión, sino
también de organismos internacionales. Nosotros
en este momento estamos intentando formar las alianzas
oportunas en Bulgaria, Polonia y Hungría en
régimen de colaboración. |