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Con una firme experiencia en el mercado, los orígenes
de Bufete Sánchez Garrido se remontan al año
1972, cuando Joaquín Sánchez Garrido
se dio de alta en el colegio de abogados de Toledo
y empezó a ejercer su profesión. En
sus más de 30 años de historia, el despacho
individual ha ido convirtiéndose en bufete.

En la actualidad, el Bufete Sánchez Garrido
Juárez Asociados está situado en unas
oficinas de dos plantas, que suman un total de 600
m2. En ellas trabajan 7 abogados, un pasante y una
procuradora, además de un economista, un arquitecto
y un técnico de medio ambiente, que colaboran
en los casos en los que es necesario un aporte de
conocimientos suplementario en estas materias.
En un despacho multidisciplinar como es el de Sánchez
Garrido es necesaria una especialización en
cada una de las ramas del derecho. Por este motivo,
cada uno se sus abogados estudia en profundidad las
novedades que surgen en su campo. La plantilla de
Sánchez Garrido se mantiene a la última
gracias a suscripciones a editoriales especializadas,
como Aranzadi, la Ley, El Derecho, SEPIN, etc. Asimismo,
los soportes digitales les resultan de gran ayuda
para acceder rápidamente a una información
que, de otro modo, les robaría mucho tiempo
y espacio.
Trabajo bien hecho
El bufete Sánchez Garrido se caracteriza por
su formalidad y seriedad, lo que le ha valido la confianza
de importantes clientes como Grupo Greco Gres Internacional,
entre otras medianas y grandes empresas. Sus estándares
de trabajo se basan en las normas del Colegio de Abogados
de Toledo, por lo que su profesionalidad queda garantizada.
Respecto a otras certificaciones, Joaquín Sánchez
Garrido, director del bufete, asegura: “todavía
no son obligatorios los controles de calidad, como
las ISO, en los bufetes de abogados, pero pronto lo
serán, ya que es la mejor forma de dar garantías
a los clientes.”
Joaquín Sánchez Garrido asegura, además:
“la clave del éxito de un bufete de abogados
es dar un magnífico servicio desde una posición
consolidada en el mercado”, y añade:
“la fidelidad de los clientes es la recompensa
por un trabajo que une profesionalidad con seriedad
y honradez”.
El bufete Sánchez Garrido quiere todavía
aumentar su plantilla en unos tres abogados más,
ya que la demanda de servicio supera en este momento
el número de empleados. De todos modos, cualquier
ampliación, según Joaquín Sánchez
Garrido, debe hacerse con la cabeza: “debemos
realizar un crecimiento sostenido, ya que de otra
forma no podremos protegernos de los despachos multinacionales
extranjeros que pueden establecerse en nuestra ciudad.
Y es importante estar preparados.”
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