Con
una plantilla de 30 personas y una superficie de instalaciones
de 14.000 m2, esta empresa catalana está homologada
desde 1986 por la Junta de Residuos del Departament
de Medi Ambient de la Generalitat de Catalunya.
Distiller ofrece sus servicios a todas aquellas industrias
que generan disolventes o aguas como residuos de sus
distintos procesos de fabricación. Así,
entre su cartera de clientes se encuentran empresas
de la industria farmacéutica, fabricantes de
pinturas, barnices o tintas o el sector de la automoción.
Con la mirada puesta en el respeto por la naturaleza
y el entorno, Distiller ha equipado su planta productiva
con los más modernos sistemas de reciclaje y
seguridad, cumpliendo de este modo con las estrictas
normativas en ambas materias que marcan las administraciones
públicas.
Tras la progresiva reducción de los vertidos
en estos últimos años, los responsables
de Distiller han apostado por ir más allá
y, de acuerdo con el marco legal diseñado para
los próximos tiempos, han comenzado a trabajar
para no únicamente llevar a cabo su tarea recicladora,
sino también controlar y reducir drásticamente
las emisiones a la atmósfera.
De este modo, además de obtener un producto apto
para su reutilización (los disolventes), Distiller
aporta su grano de arena para hacer de nuestro entorno
un mundo menos agresivo y más habitable, mejorando
así la calidad de vida y poniendo la tecnología
al servicio del ser humano. Una tarea que lleva haciendo
desde hace más de un cuarto de siglo.
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