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¿Qué servicios ofrece Instituto
Canario Oftalmológico?
Aunque estamos en condiciones de tratar prácticamente
cualquier trastorno ocular, somos verdaderos especialistas
en tres áreas quirúrgicas: la cirugía
refractiva, la de polo anterior y la de retina. En
el primer campo se incluyen las correcciones mediante
tecnología láser de miopía, hipermetropía
y astigmatismo. El segundo es el que tiene que ver
con las intervenciones de cataratas y glaucoma, mientras
que el tercero se ocupa de problemas como el desprendimiento
de retina.
¿Cuál es la estructura actual
del centro?
Hoy en día, trabajan en el Instituto Canario
Oftalmológico cinco oftalmólogos. Además
de yo mismo, que dirijo el área de cirugía
refractiva, están los doctores Cabrera (especializado
en cirugía de retina) y Pérez (polo
anterior) y las doctoras Pellón y Borges. Contamos
también con la colaboración de dos optometristas
y, naturalmente, con personal auxiliar y de administración.
¿Cómo definiría la filosofía
de trabajo de la clínica?
Creo que lo que mejor nos define es la experiencia
que llevamos en este mundo. Realizamos la primera
intervención de cirugía refractiva con
láser en 1989, por lo que somos el centro pionero
e introductor de esa tecnología en las islas
Canarias. Pero, más allá de la capacidad
humana y tecnológica, apostamos por atender
al paciente tal como se merece: estudiamos su caso,
le acompañamos y asesoramos acerca de las posibles
soluciones y finalmente, si es posible hacerlo, se
le interviene.
¿Qué balance haría de
su trayectoria después de tantos años?
Un balance positivo, sin duda. El noventa y muchos
por ciento de los pacientes que han pasado por nuestras
manos se declaran muy satisfecho, tanto que no dudan
en recomendar nuestros servicios a familiares o amigos.
Esa es la mejor señal de que hacemos bien las
cosas.
¿Qué papel juega la tecnología
en su actividad?
Es fundamental. La cirugía refractiva por láser
supuso un cambio muy importante para la oftalmología,
hasta tal punto que hoy no se comprende esta disciplina
sin su apoyo. Nosotros apostamos desde el principio
por ella y, desde entonces, hemos ido manteniéndonos
al día, de manera que hoy trabajamos ya con
el quinto equipo láser que ha tenido la clínica.
El láser es un ejemplo de los avances técnicos,
pero no es el único. Otro exponente es el tratamiento
de las cataratas mediante facoemulsificación
microaxial, que utiliza ultrasonidos torsionales (Ozil)
para la emulsión del cristalino y atacar así
el problema.
Volviendo a la cirugía refractiva,
¿hay una edad ideal para someterse a una intervención
de este tipo?
No puede establecerse una edad concreta, pero por
regla general se estima que la persona debe ser mayor
de 18 años y con una graduación que
haya permanecido estable un año. En cualquier
caso, tenemos que tener en cuenta que el ojo se considera
“viejo” alrededor del os 45 años,
edad a la que puede ser necesario el uso de corrección
con gafas a causa de la presbicia o vista cansada.
Por eso siempre es mejor intervenir a una persona
de 25 años que a una de 40, ya que el esfuerzo
(económico, psicológico y de otros niveles)
se disfruta, si me permite decirlo así, durante
más tiempo.
¿Todo el mundo puede operarse?
No. Los estudios que llevamos a cabo de la morfología
ocular del paciente, de su graduación y de
sus condiciones físicas son fundamentales para
determinar si se puede intervenir o no. Existen limitaciones
tecnológicas en lo referente a la graduación
que se sitúan en torno a las 12 dioptrías
en casos de miopía, 6/7 en las hipermetropías
y alrededor de 5 en los astigmatismos. Son pautas
generales, pero es preciso analizar a cada paciente
para ver si la cirugía refractiva es la solución
a sus problemas.
¿Qué objetivos de futuro se
plantea el Instituto Canario Oftalmológico?
La idea no es otra que seguir apostando por la calidad,
por la tecnología y por un trato humano, directo
y cordial al paciente. Aun que a nivel cuantitativo
no descartamos incorporar nuevo personal facultativo,
a nivel cualitativo estamos en condiciones de realizar
ya cualquier tratamiento o intervención que
se realice en otras partes del mundo. Nuestra experiencia,
el alto nivel de satisfacción de nuestros pacientes
y la preparación de nuestros profesionales
son la mejor carta de presentación que podemos
ofrecer a día de hoy.
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